23 de noviembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La película “La loca historia de  las galaxias” (Spaceballs, 1987) protagonizada y dirigida por el cineasta de origen judío Mel Brooks, cuenta con una escena digna de ser el más precedente de la aplicación del artículo 155 que el gobierno de Mariano Rajoy piensa aplicar en Catalunya. El film – una desternillante parodia de “La guerra de las galaxias” – encadena gags y ocurrentes diálogos a base de sutiles cinceladas de humor judío y brochazos de chistes frikis. El malvado – y enano – Darth Helmet (Casco Oscuro) guía las tropas imperiales del planeta Spaceball que preside Pol, un líder tan majadero como desastroso. En la escena en cuestión, los rebeldes escapan de las tropas en una nave réplica de una vieja furgoneta Mercedes simbolizando la filosofía flower power de la paz. Casco Oscuro decide, entonces, perseguir a los rebeldes ordenando activar la mayor velocidad conocida del universo:

La velocidad absurda

A pesar de las advertencias del coronel Sandor del peligro que corre la nave imperial de no resistir una velocidad tan desaforada, la cabezonería y ceguera de Casco Oscuro conducen a la nave Super Space 1 a una dimensión desconocida. Consciente de que no le ha servido para nada la velocidad absurda, ordena entonces activar el freno de emergencia cuyo letrero de advertencia indica que no debe ser usado nunca. Cómo acaba la escena lo pueden comprobar en el hiperespacio virtual.

El juego del gato y el ratón a que se han sometido los mandatarios de los gobiernos, español y catalán han conducido a secretísimas llamadas de palacio, a estrategias propias de partidas clandestinas de póker y unas ruedas de prensa más propias de las escenas de “La vida de Brian”. Mientras tanto, la ciudadanía, ese actor escondido pero determinante de la Historia que es, ha seguido fiel a un guión que el resto de actores han tenido que modificar una y otra vez de forma rotundamente chapucera desde el punto de vista de la seriedad que exige el liderazgo de una sociedad.

No sabemos si la resistencia civil y pacífica en Catalunya ha cruzado el Rubicón; pero en ese supuesto, la evolución que puede seguir dicha resistencia se acercará a los ejemplos que la Historia puede explicar como modelo de cambio social y político. La voluntad de una masa importante de población (que, recordemos, ni es total ni absolutamente mayoritaria) no hay ley, ni campo de concentración, ni shoah, ni chantaje ni fuerza bruta que los pueda doblegar. Desconocemos el índice de homogeneidad y plausibilidad que existe en que esto pueda acabar siendo así. Pero cabe preguntarse entonces:

¿El artículo 155 y todos los efectivos e instrumentos legales (y no legales) con que cuenta el Estado español… puede entrar en la mente de dos millones de personas y hacerles cambiar de idea? (hablamos de una cifra ampliamente admitida por la mayoría de analistas). Querer imponer la legalidad sobre la voluntad de esa cifra de personas y pretender hacerles cambiar de idea es como querer poner puertas al campo. Al menos en el corto plazo.

La rebelión de los anticuerpos

¿Qué se espera obtener de la aplicación del 155? El corto plazo no hará cambiar nada si se piensa en la empleo de medidas coercitivas de forma dosificada como estrategia más probable a tenor de los análisis e informaciones que se leen. Lo contrario sería, una aplicación en el rango más amplio de la coerción posible lo cual sería mucho más eficaz para los intereses del gobierno y sus secuaces pero supondría el riesgo de poner en entredicho el “a priori” apoyo de la troika y ciertos organismos internacionales hacia la soberanía de España y sus leyes. Y supondría, un baile de debilidades en torno a los intereses electoralistas. A ello habría que sumar el más que seguro y exponencial incremento de anticuerpos de resistencia en Catalunya (y también en España aunque de forma más tibia y atemperada) con la oposición de más ciudadanos al modo en que el centralismo quiere resolver la cuestión catalana.

Estos anticuerpos están encarnados por una base popular alimentada no sólo por independentistas sino por una masa descontenta por las persistentes consecuencias de la crisis económica y a la que se ha sumado otra masa de descontentos por la violenta actuación de las fuerzas de seguridad del Estado y el peligro de desaparición de derechos democráticos por el 155. A una parte de esa masa le trae sin cuidado la independencia pero no los derechos fundamentales de las personas.

Ante tal escenario de resistencia, descontento, miedo e incerteza ¿alguien desnudo y frente al espejo cree que el 155 va a hacer volver las aguas a su cauce?

Honestamente, la sombra de la duda gana a las certezas. Desventaja por parte del sistema inmunitario que, motivado por una enfermedad de etiología ficticia, ha acabado por provocarse una enfermedad autoinmune con la rebelión incontrolada e inesperada de anticuerpos de diversa índole.

La plaza Sant Jaume ayer, en fotografía aparecida en Lavozdegalicia

Exilio interior

Todo depende de la evolución de los acontecimientos, pero el actual escenario de resistencia ofrece todos los números para acabar convirtiéndose en un largo proceso de lo que se llama “disidencia interna” o “exilio interior”. Ejemplos los hay de todas las tallas y colores: Yugoslavia, Polonia y Checoslovaquia disidieron del modelo del Telón de Acero impuesto por Moscú; en España existió el exilio interior de los propios republicanos en la España de Franco a los que se les sometió con cárcel y represión. No es de esperar que las cárceles se llenen de independentistas o que haga aparición la violencia política en forma de muerte, asesinato, torturas o privación de libertad sin garantías jurídicas (esto último lo ponemos en la nevera, la situación de los líderes de ANC y Òmnium obliga a dudar de que no se tratan de presos políticos, todo lo contrario). Pero la actuación del gobierno va encaminada a ejercer la coerción sometiendo a los órganos judiciales y ejecutivos a trabajar al servicio del 155 de una forma que está siendo cuestionada por numerosos actores de la escena internacional. Existen sospechas de que se está actuando con prevaricación, exceso de celo y cometiendo irregularidades en las diligencias procesales y ejecutivas las cuales ya están siendo denunciadas a su vez por colectivos profesionales del Derecho.

Fotografía de EFE.

Un Estado de derecho se le presupone garantizar dos preceptos esenciales: el cumplimiento de las leyes y las garantías del respeto a los derechos fundamentales de las personas. Si éstos últimos no se cumplen como instrumento para preservar el cumplimiento del primer precepto ¿estaríamos ante una tergiversación legal que convierte a los órganos ejecutivos en parte cooperante de una democracia fracasada? A medio plazo, ocurra lo que ocurra, el devenir de la economía determinará la evolución y si la supuesta recuperación económica se revela al final como algo inconcreto y débil, no pasarán muchos meses antes de que las revueltas vuelvan a las calles, y éstas no serán reivindicativas de la independencia sino de otra naturaleza. Las evidencias de las últimas movilizaciones ciudadanas son ya cuantitativamente síntoma de un posible cambio social más allá de las aspiraciones soberanistas y éstas acaben siendo fagocitadas por otras aspiraciones legítimas más amplias.

Una masa de disidencia y exilio interior se puede estar gestando con la fuerza del estoicismo judío, el ímpetu de anticuerpos a prueba de linfocitos 155 y la estrategia del caballo de Troya. Pierde fuerza un escenario en que toda esta fuerza se diluya y desaparezca o que el 155 acabe destruyendo la voluntad de tantísima gente. Incluso tampoco se puede descartar el estallido de lo que algunos denominan “una burbuja independentista”. Pero la disidencia puede haber tomado ya un rumbo que difícilmente permanecerá estancado en 2018. Virginia Woolf sentenció que No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.”

Tampoco el 155 se impondrá.

 

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Jesús Sánchez Tenedor

Historiador. Documentalista. Licenciado en Historia del Arte (UB) y en Documentación (UOC) Máster en Estudios Históricos (UB). Tesina sobre "Violencia política en la Transición". Entabla a diario estrechas y relaciones con los documentos en los archivos: cuentan cosas que la ficción envidia. La Historia es su ideología. Su hábitat mental es el extrarradio. Su pasado también: Prefiere escuchar, ya que es un arma de sabiduría masiva. El problema es que en las raras ocasiones en que habla, arranca y no para y Fidel Castro parece un aficionado a su lado. Por eso casi nadie le escucha y prefiere tener la razón de los locos que ser un loco de la razón. Fascinado por la Transición, prepara un libro sobre su gran agujero negro: el Caso Scala.

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    8 Réplicas

  1. Juan

    Teniendo en cuenta su análisis, usted le da un valor extraordinario a esos “supuestos” 2.000.000 de votos a favor el 1 de octubre, por cierto, tiene memoles darle algún valor democrático y con las garantías mínimas después de lo que pudimos ver en relación a la forma en la cual se obtuvieron, pero, sino estoy equivocado, quedan más del doble de votantes y… ¿qué propone usted que hagamos, los ninguneamos porque no nos conviene lo que piensan?

    Si me permite, le haré otra pregunta esta vez sobre la aplicación del artículo 155, ¿qué debe hacer un país ante lo que se podría denominar perfectamente como un golpe de estado en toda regla y una desobediencia reiterada? ¿Debe el gobierno de una nación dejar en el limbo a más de la mitad de una comunidad autónoma en manos de lo que le de la gana hacer a la otra parte, estando incluso en minoría? Si la independencia o mejor dicho, si los independentistas son tan democráticos, ¿por qué no han querido disolver el parlamento y darle la voz a los ciudadanos para que plasmen en unas elecciones su voto a favor de la independencia, ya que según ellos son la gran mayoría del pueblo catalán?
    ¿Cree usted que algún país de la Unión Europea actuaría de manera distinta?

    Gracias y un saludo.

  2. xavier

    No tienen mas valor que nada , pero ahi estamos, el porcentanje de ciudadanos que quieren referendum esta cercano al 80%, no de los que quieren independencia de los que quieren contarse ¿ <donde esta el problema?
    contemonos si es facil se introducen votos en una urna y despues se cuentan uno a uno, contemonos y luego seguimos hablando.

    7 años solicitando que nos contemos y no obtenemos nada,

    Una democracia para empezar tiene que tener separación de poderes, cosa que aqui no ocurre, a partir de ahi ¿de que hay que seguir hablando?

  3. Juan

    Totalmente de acuerdo con usted, que se haga un referéndum y a raíz de sus resultados, se lleven a cabo pasos en pro de un acercamiento.
    Otra cosa es darle valor a un referéndum llevado a cabo de la manera que se llevó a cabo, donde todo el mundo pudo ver lo que allí se produjo, sin garantía alguna, con votaciones sin control y un largo etc.
    Para el día 21 hay convocadas unas elecciones, que hable el pueblo y por ende, que se le escuche, pero a todos, no sólo a una parte.

  4. xavier

    Que se escuche a todos, solo una pregunta ¿ la composicion el parlamento no refleja el voto de los ciudadanos ? porque es valido el parlamentp español y no el catalán ?
    Como no me gusta Rajoy, ¿ puedo pedir repetir elecciones ?

  5. xavier

    Juan, otra reflexion acerca del dia 21. para empezar la convocatoria es anticonstitucional y no es nada mas que regalarle a los partidarios de ” una sola España” unas elecciones y gratis.
    ¿ donde esta la democracia en esta acción ?

    Confio en que los indepes no participemos en semejante hecho “democratico”

  6. Juan

    Le contestaré gustosamente, Xavier. ¿Cree usted que el estado español hubiera convocado unas elecciones sin respetar a los dirigentes de la comunidad autónoma catalana, si estos no se hubieran saltado la ley los días 6 y 7 de septiembre, desobedeciendo las leyes y situándose al margen de la legalidad?

    Si a usted no le gusta Rajoy, lógicamente no podría hacer convocar unas elecciones, tampoco si a mi no me gusta Puigdemont, pero si Rajo se situase al margen de la legalidad, actuando fuera del marco de ley y de la constitución, ¿cree usted que no se convocarían elecciones? Yo creo que antes de eso, se le metería en la cárcel, fíjese. Por cierto, algo que todavía no ha pasado con Puigdemont, que ya presentó candidatura para ello durante esos días de septiembre que le indico, aunque supongo que la ley aún siendo lenta, pedirá cuentas, eso no lo dude.

    Respecto a la segunda pregunta que me hace y que dice que pedir unas elecciones es inconstitucional, creo que usted no se ha leído nuestra Constitución, la de todas y todo, dígame donde dice que ante la rebelión parte de un político de una comunidad autónoma y la desobediencia de las leyes, no se pueda ni se deba convocar unas elecciones, pero…¿por qué le tienen tanto miedo ahora a unas elecciones cuando hasta el mismo Puigdemont estuvo a un tris de convocarlas el jueves pasado? La verdad, no lo entiendo, no entiendo como le puedan dar tanta validez a las “votaciones” o el circo que se produjo el día 1 de octubre y ahora se muestren tan reacios a unas elecciones con total garantía y control por parte de todos, créame, no le entiendo.

    Me dice que donde está lo democrático en esa acción, ¿pero no son ustedes los que se rasgaron las vestiduras diciendo que les habían apaleados por el hecho más democrático que es el de poner unas urnas?

    Sus argumentos no me dejan otra cosa que pensar que ustedes le tienen miedo a las elecciones, porque tienen miedo a perderlas, así de simple, porque quizá hay gente que se ha dado cuenta de que el independentismo igual no les interesa tanto y que puede ser una fuente de problemas, no ya de gobierno, sino personal y económico.
    Hay un precedente como ya le he dicho en otro comentario, cuando el sr. Ibarretxe quiso descarrilar a Euskadi con un planteamiento secesionista, la gente votó y votó a favor de un cambio que supuso el primer gobierno españolista en la historia de Euskadi, un gobierno PP-PSOE y eso precisamente es lo que temen ustedes, que el apoyo que tuvieron en el año 2015 se hay venido un tanto abajo y no lo tengan ahora, en el año 2017, quedando así retratados y teniendo que admitir que, si bien ahora no hay una mayoría para poder llegar a esa república (lo dijo hasta Más, poco sospechoso de constitucionalista), igual después de estas elecciones el apoyo es incluso menor. Yo en cambio sí que opino que la gente debería votar y que si el apoyo es mayoritario a los partidos independentistas, y hablo de un apoyo cuanto menos significativo en torno a un 70%, pues que se haga un referéndum pactado y va que chutas, pero si no ocurre esto, que se respete al resto y se le deje en paz un tiempo.

  7. xavier

    Pues si por extraño que le parezca, Rajoy esta al margen de la ley por que no puede convocar elecciones en Catalunya y por cierto según la fiscal todo el PP estaría fuera de la ley por que ha quedado demostrada la financiación ilegal del PP al completo y no lo digo yo lo dice la fiscal del caso y eso representaría que las victorias del PP en las elecciones no son validas, pero estamos en España.
    Para empezar el 155 es un articulo vació, la Constitución no dice nada de todo eso, pero esto es como el tema de si cabe o no un referéndum en la constitución actual, los constitucionalistas mas progresistas dicen que si y los mas retrógrados que no, cada uno….decida como lo quiere vero como debería ser en el siglo XXI.
    Desde luego no hay ningún articulo que diga que la desobediencia de las leyes + la rebelión implique elecciones y si no dígame el articulo y gustoso me excusare, aquí mismo.
    Ya le he contestado en el otro hilo, sobre el miedo que tenemos a las elecciones.
    Si usted ve algún paralelismo entre la situación de Euskadi (antes o ahora) y la catalana, le rogaría afinara mejor la puntería, solo con la anterior violencia ya no hay parecido ni tampoco en la capacidad de la fuerza independentista, ni siquiera se parecen en el trato, ahí teníamos al mismísimo diablo de Aznar negociando con gente con pistolas en la mano y a nosotros ni agua en 7 años, si que nos parecemos si.

  8. xavier

    Juan dice usted :
    “Hay un precedente como ya le he dicho en otro comentario, cuando el sr. Ibarretxe quiso descarrilar a Euskadi con un planteamiento secesionista, la gente votó y votó a favor de un cambio que supuso el primer gobierno españolista en la historia de Euskadi, un gobierno PP-PSOE y eso precisamente es lo que temen ustedes, que el apoyo que tuvieron en el año 2015”

    no hagamos trampas al solitario, esto ocurrió solo por un motivo y es que se sacaron de la manga aplicando “la democrácia entendida según PP-PSOE” la ilegalización de la izquierda vasca al completo y asi ganarón, claro que ganarón, lo cual suscita una pregunta ¿ esperan ganar aqui en Catalunya aplicando la misma “democrácia”, porque si no francamente no se me ocurre como.

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