15 de junio del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Siempre me pregunté por qué el barroco sevillano fue tan oscuro, siendo Sevilla una ciudad luminosa. Esto siempre me lo planteaba cuando observaba los cuadros de Valdés Leal en el sevillano Hospital de la Caridad. Me refiero a obras tan tétricas como In Ictu Oculi y Finis gloriae mundi (en un abrir y cerrar de ojos, el final de las glorias del mundo). Esta duda me la ha resuelto la serie de Alberto Rodríguez.

A finales del s. XVI Sevilla era la ciudad más rica de mundo, eso es cierto, pero el oro que venía de las Américas no se quedaba aquí y terminaba en manos de banqueros centroeuropeos para financiar las guerras de Flandes contra los infieles protestantes. Por esa razón, la riqueza simplemente pasaba por Sevilla, pero jamás se quedaba aquí, ni la chusma que la habitaba se beneficiaba en lo más mínimo de ella. El pueblo vivía en la inmundicia y en la más absoluta miseria, con la esperanza de una vida mejor, bien aquí o allende los mares. Si a ello le sumamos el yugo de la Iglesia católica, con la Inquisición a la cabeza, que en aquel entonces era omnipresente, uno puede entonces comprender que Sevilla no era una ciudad luminosa en absoluto. Era una ciudad sombría, tan tétrica como las pinturas de Valdés Leal.

Para más inri, la serie sitúa la acción en una ciudad enferma por la peste, como reflejo de una enfermedad subyacente más acuciante como lo es la avaricia y el poder. Pero, sobre todo (y como menciona uno de los personajes), enferma de ignorancia. Una ignorancia amparada por la oscuridad de la religión y cuyas nuevas ideas liberales estaban destinadas al fuego de la hoguera. Aún quedaba bastante para que se produjera el amanecer de la Ilustración.

Este es el marco de la Sevilla que se nos muestra en la serie, cuya mugre se puede hasta oler. En cuanto a la ambientación, creo sinceramente que pocas veces se ha conseguido transmitir con tanto acierto la atmósfera de una época histórica determinada. Pareciera que Alberto Rodríguez se hubiera trasladado en una máquina del tiempo para echar una ojeada a la Sevilla de 1597, para volver con una idea precisa de cómo se vivía en aquella época. Y ninguna descripción de un libro de Historia, por muy precisa que sea, es tan poderosa como una imagen a la hora de hacernos entender cómo era la vida cotidiana de los habitantes de la Sevilla del siglo de “Oro”. En este sentido la serie no tiene parangón.

En otro orden de cosas, se agradece que el director sevillano apueste por un elenco netamente andaluz. Sin pretender entra en chauvinismos, creo que estamos ante una generación de actores y actrices formidable. Pero la tan conseguida ambientación de la que hablaba antes no hubiera sido posible sin un equipo técnico excepcional y una banda sonora compuesta por el jerezano Julio de la Rosa que tiene el mérito de realzar la trama y no imponerse a ella. Y eso es verdaderamente difícil. En cuanto al guion, no voy a engañar a nadie. No es una historia fácil. En ocasiones el espectador puede perderse en los vericuetos de intriga que se proponen en este thriller barroco, muy parecidas a las del cine negro. Pero aquellos que quieran tramas fáciles de seguir, que vean entonces El Ministerio del Tiempo.

Decir que esta serie supone una bocanada de aire fresco es un oxímoron. Es una bocanada de aire putrefacto, tanto como el que se debía respirar en aquella época. Alberto Rodríguez se ha atrevido a contar una historia ambientada en un periodo fundamental de nuestro país, que da para mucho pero del que se ha filmado relativamente poco. Pareciera como si el cine español se acomplejara de contar nuestra propia historia. Si el siglo de Oro hubiera sido inglés en vez de español, habría literalmente cientos de películas y series ambientadas en esa época, donde España, para bien o para mal, dominaba un mundo donde no se ponía el Sol.

The following two tabs change content below.

Antonio Romero

Doctor en Psicología por la Universidad de Sevilla. Profesor en el departamento de Psicología de la Universidad de Cádiz. Es autor y coautor de diversos libros académicos, a destacar “Psicoterapia” (Absalon ediciones, 2010) y Psicología del ciclo vital: desajustes y conflictos (El gato rojo, 2012), así como de diferentes artículos en revistas especializadas.
Tags: , , , , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies