27 de mayo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La convirtieron en una burla. Una parodia, una caricatura. Con cigarro en boca (estereotipo cubano, pero no importa) y caipirihna en mano, Dilma fue convertida en una compilación de un sinnúmero de narrativas sobre América Latina. Esto es Saturday Night Live, programa icono de la comedia de Estados Unidos en su episodio el día 21 de mayo 2016.  Mal hablada, “tercermundista” sinvergüenza, sexualizada (en un momento la “Dilma” le dice al presentador, un hombre blanco: “Eres muy bonito, como un bebe jugoso”). Se burlan de su nombre entre comillas étnico y de su pronunciación brasileña (“Es como tu lengua estuviera enojada con el resto de tu boca”). Charlatana y despreocupada, quizás hasta vaga.

A la “Dilma” de esta representación no le importa que su país se caiga abajo. Le pregunta el presentador si está inquieta por la situación de inestabilidad y desasosiego y ella responde: “Para mí no es problema. Yo voy a la playa. ¡Hago relax! Hacer caipiriña… disfruto guaraná… feijoada… pututu patata…” Es como si metieran todos los mitos xenófobos sobre la política latinoamericana en una licuadora y salieran payasadas como esta. ¡Les falto mencionar a Ipanema y los chistes de Pelé!

Así se ríen los estadounidenses de la inestabilidad en uno de los países referentes de América Latina. Uno de eso que va a las cumbres de las BRIC. Así se ríen los medios estadounidenses del golpe de estado a una de las mayores potencias de la región.

Las mujeres brasileñas ya se manifestaron contra el sexismo en política. Foto de Toberto Parizotti

Las mujeres brasileñas ya se manifestaron contra el sexismo en política. Foto de Toberto Parizotti

Cuando los poderes imperiales de antaño querían deshumanizar las democracias legitimas de la región, lo hacían con tanques y a base de pistola. Hoy en día lo hacen trivializando y caricaturizando en público y haciendo pactos tras bastidores con los poderes locales recalcitrantes en privado.

Otros analistas, especialmente analistas brasileños y brasileñas que viven en el meollo de la politiquería en Brasil, están en mejor posición que yo para desenredar la complejidad del golpe que se ha producido en Brasil contra la Presidenta Dilma Rousseff. Recomiendo dar lectura a articulistas y figuras públicas que comentan sobre la situación político/económica. Este artículo no se trata de eso. Este articulo busca analizar desde una perspectiva feminista como se ha desarrollado en proceso del impeachment a la primera presidenta mujer de Brasil y lo que significa esto para el liderazgo político de las mujeres en la región.

Varios medios han publicado algunos análisis de género y han denunciado el sexismo imperante en todo el proceso de desvaloración a la primera presidenta de Brasil. Cabe destacar que el periodista Gerdardo Lissardy escribe para la BBC un excelente análisis con enfoque de género al proceso de destitución de Dilma.

Dilma misma ha dicho que antes de su destitución forzada, muchos en la oposición querían que ella renunciara al cargo. ¿Porque renunciar al cargo si supuestamente tenían argumentos sólidos? Pues porque la oposición contaba en que podía doblegarla. “¿Por qué quieren que renuncie? Porque soy mujer y porque piensan que soy frágil. Y no lo soy, así no ha sido la historia de mi vida”, respondió Dilma.

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Afirma también en una conferencia de prensa que quienes buscaban su destitución han mezclado un alto nivel de prejuicio contra la mujer entre sus argumentos. “Hay actitudes conmigo que no tendrían con un presidente hombre”.  No es enteramente desacertado. De hecho, hay mucho machismo comprobable en la vida pública que a Dilma Rousseff le ha tocado vivir… cosas que se pueden documentar con fotos, como un video porno que sexualiza a Dilma, o que en el Congreso brasileño le vociferen “¡Chao querida!” … eso son sexismos comprobables. Lo difícil es que existen actitudes que las sociedades exhiben hacia las mujeres que son insidiosas y que son tan sutiles que es difícil de señalar incluso por ojos expertos.

(Si, a Dilma ya le sacaron video porno. Naturalmente, en la portada aparece un hombre, de pie y estoico, completamente vestido en saco y corbata. La actriz, sin embargo, aparece con blusa roja (color del Partido de los Trabajadores) en poses menos comedidas.)

Académicos y académicas han realizado estudios que demuestran que cuando se trata del ámbito laboral, las personas tienen a ser más críticas de las mujeres que de los hombres. Criticas de manera personal, incluso, y la crítica es menos constructiva. A Eduardo le dicen “Buen manejo del proyector, pero tienes que acortar el tiempo de la presentación” mientras que a Gisela de dicen “Ella no sabe manejar la computadora. Su incompetencia dificultó el desarrollo de la clase. Tiene que mejorar el tono con el que te habla a la gente, a veces suena muy áspera y dura.” La presidencia es un ámbito profesional, por más de alta política que parezca. Es por eso que sería rarísimo encontrarse con una persona que diga “yo estoy contra Dilma porque es mujer” pero si hay muchas personas que en sus razonamientos incurren en misoginia, lo digan explícitamente o no.

Ejemplo claro son los periódicos de circulación internacional. Incluso en los perfiles que tratan de añadirle un poco de dignidad al proceso que atraviesa de la presidenta, quienes escriben pecan de palabras claves que tienen significados diferentes para un hombre que para una mujer. The Guardian, periódico inglés, tilda a Dilma de cabeza dura y reservada. Inflexible y “rara”. Donde muchos leen cabeza dura, otras personas pudieran leer determinada.

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Continua The Guardian, en un artículo que se lee como un obituario y que a presenta como una guerrillera valiente, aunque con fallos personales fatales. Dicen que Dilma se ve presa de enemigos políticos más voraces de lo que ella es capaz de manejar y que “Rousseff se veía particularmente desposeída del carisma, la suerte y la astucia necesaria para conseguir apoyo.”

Algunos medios, incluso cuando aparentan supuestamente apoyarla, le clavan el puñal.  El Financial Review, periódico financiero estadounidense, en un artículo titulado “Dilma Rousseff: Porque su caída la favorece”, argumenta que Dilma es arrogante, cabeza dura y medio estúpida también (“…su inhabilidad en entender la gravedad del problema en el que estaba metida” fue causa de su caída). En su supuesta oda objetiva a la Presidenta, el periodista Brian Winter se asegura en hacernos saber que Dilma se sometió (supuestamente) a cirugías plásticas y que le tuvieron que hacer un make-over antes de postularse a la presidencia. ¿Qué tiene que ver eso con el impeachment? Recuérdense que estamos hablando de alta política, ¿verdad?

También la reseña (que se supone que estas resaltan lo positivo de su mandato y el beneficio personal que le puede sacar Dilma a ser destituida de su cargo político constitucional) la tilda de políticamente bruta y sin amigos. Pero estos problemas de personalidad no son tan graves como el problema principal de Dilma Rousseff: ella no es una buena política. Según el Finacial Review “la respuesta a sus problemas es probablemente la más simple y la crítica más dura a Rousseff: ella simplemente no era tan buena. Mediocre hasta el final y sobrecargada por una posición que ella nunca estuvo cualificada para tener, ella consistentemente fallo al momento de preguntar las preguntas correctas ante sus asistentes y su partido.”

Dilma falló. Ella, personalmente falló y no era buena. ¿Cuántas mujeres no han escuchado que ellas simplemente no están calificadas para el trabajo? La meritocracia es un mito que beneficia a los hombres. Sabemos que eso de que “no está calificada” es una narrativa utilizada contra muchas mujeres que simplemente desean acceder a un puesto mejor. Algunos estudios han investigado esa disparidad y han demostrado que los hombres aplican para un trabajo cuando tienen cumplidos el 60% de los requisitos mientras que generalmente las mujeres no aplican a un trabajo hasta que no hayan cumplido con el 100% de los requisitos. ¿Por qué Dilma esta fatalmente poco calificada? ¿En comparación con quién? De entre todas las vertientes que tiene el impeachment: desde Petrobras, la Operación Lava Jato, la corrupción de los políticos partidos y los intereses internacionales… el Financial Review decide que no, que el problema aquí es ella.

Y es que esos términos no son coincidencia. Un hombre político comete errores y mete la pata. Una mujer falla como persona. Ella falló, con acento.

Mucho de esto es misoginia pura pero quizás sería un error calificar a todos los y las manifestantes que protestan a Dilma de sexistas. Es posible que los estereotipos contra las mujeres, en especial contra las mujeres lideresas, hayan incurrido en la construcción de su pensamiento de manera que ni ellos mismos ni ellas mismas se dieran cuenta. Algunas personas piensan que es lo primero. Dice el diputado brasileño Jean Willis que se especializa en género y diversidad sexual que “Aquellos hombres (del congreso) no tienen respeto por Dilma primeramente porque es mujer. No admiten una mujer en el espacio de poder.” Según Wyllys, es común escuchar a diputados decir que Dilma Rousseff es “incompetente porque es mujer.”

El patriarcado es un sistema terrible. Funciona a nivel explicito tanto como a nivel subliminal. Alguna revista brasileña escribe que Dilma Rousseff fue en su mandato una desquiciada. “En brotes de descontrol con la inminencia de su alejamiento y completamente fuera de sí, Dilma quiebra muebles dentro del Palacio, grita con subordinados, insulta autoridades, ataca poderes constituidos y pierde (también) las condiciones emocionales para conducir el país” alega el medio de comunicación. Dilma lo vio esa descripción y respondió que esa es una clara muestra de misoginia.

Según ella, el hecho de que una mujer este firme, segura y sin volverse loca, desespera a quienes quieren lapidarla. “Dicen lo siguiente: mujer bajo tensión tiene que estar histérica, nerviosa y desequilibrada. Y no se conforman con que no esté ni nerviosa, ni histérica, ni desequilibrada.”. De hecho, poco ha llorado Dilma en público para el tiempo que tiene en el poder. Se le salieron las lágrimas al momento de presentar ante los medios un informe sobre la tortura de la dictadura, cuando mencionaba a los y las camaradas perdidos. Quienes pudieron haber sido sus propias amigas y amigos. Y se le quebró la voz al mencionar a las mujeres y niñas de Brasil (su fuerza y entereza, y lo importante que esto ha sido para ella como presidenta) cuando emitía su discurso final luego de ser escoltada del Palacio presidencial. Se le habrá quebrado la voz y salido las lágrimas, pero de ahí a ser una loca de manicomio, el trecho es muy, pero muy ancho.

Y es que Dilma no es sólo una mujer calmada, aparentemente, sino que también es algo reservada. Lo afirman todos los medios que la reseñan. No es de esas políticas que andan abrazando bebes y suavizando su liderazgo con declaraciones sobre su maternidad. Los medios reportaron en su temple y su personalidad centrada. Donde algunos leen “centrada”, otros leen tosca. Donde algunos leen reservada, otros leen anti-femenina.

La revista brasileña ISTOE presenta en una de sus portadas a una Dilma histérica, desmedida y mentalmente inestable. En otra de sus portadas, la acusa de 7 supuestos crímenes. Entre los crímenes está la “desobediencia” y la “falsedad ideológica.” Estas no son imágenes aisladas. Estas portadas recuerdan a las que les sacabas a Cristina Fernández de Kirchner, la anterior presidenta de Argentina. La revista Noticias público en una ocasión una imagen cercana de su cara con las letras “Escenas increíbles del miedo a Cristina” … medios diferentes pero la misma línea: una presidenta descontrolada. Escriben “Esta fuera de sí. Le grita a todos, incluyendo a los más leales.”

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Otra mujer en política que ha sido tildada de desquiciada ha sido Hillary Rodham Clinton, actual candidata a la presidencia de Estados Unidos. El New York Post publicó una foto del testimonio apasionado que dio ante el Congreso cuando la interrogaban sobre el caso Benghazi. Como Secretaria de Estado de Estados Unidos, la acusaron de dejadez e irresponsabilidad. Ella respondió enervada. Donde unos ven pasión, otros vieron trastornos mentales. La portada reza “CON RAZON BILL LE TIENE MIEDO” y alude a que ella “explota” durante el testimonio. No son acusaciones casuales. El estereotipo de las mujeres como locas irracionales, quizás conectado a desinformaciones sobre procesos biológicos como la menstruación, no son coincidencia, son misoginia.

Hoy en el gobierno interino de Michel Temer no hay una sola mujer. No hay tampoco personas afro-descendientes. El diario Al Instante pondera que “la última vez (que esto ocurrió) fue durante la dictadura militar, en 1974. La ausencia de mujeres en el gobierno es un paso más allá de su ya espantosamente baja representación en la política. Entre los 81 miembros del Senado que votaron a favor del “impeachment” a Dilma Rousseff, solo 12 eran mujeres.” ¿Que estarán aprendiendo las niñas y adolescentes brasileñas y de América cuando vean lo que le está pasando a Dilma Rousseff en Brasil?

Las portadas manipuladas no son exclusividad de Dilma.

Las portadas manipuladas no son exclusividad de Dilma.

Dilma lamentó el sexismo que ha visto diciendo “Han tomado una actitud hacia mí que no tomarían con un hombre” y agregó que “lamento profundamente el nivel de prejuicio contra las mujeres”. Dilma Rousseff es una mujer en la política que se vio en medio de un proceso que no ha podido impedir ni desbaratar. Pero es también una guía a todas las mujeres de la región.

Sí, hay mucho sexismo y machismo abiertamente expuesto a la intemperie. Eso de burlarse de su cara y su físico. Sin contar con otras estrategias utilizada por detractores para humillarla y degradarla constantemente, por ser mujer. Pero esas laminas que algunas personas están pegando a sus vehículos donde se mete la gasolina, que presenta a una Dilma vulgar y con las piernas abiertas, una imagen contraria a lo que la Dilma Rousseff real ha dedicado una vida en construir, no solo son ataques a Dilma.

“Vengo a abrir puertas para que muchas otras mujeres puedan, en el futuro, ser presidentas. Y para que —en el día de hoy— todas las mujeres brasileñas sientan el orgullo y la alegría de ser mujer”, decía Dilma el 1ro de enero del 2011, el día de su inauguración.

Esas imágenes, narrativas, burlas y estereotipos son también un mensaje a cada niña, cada adolescente y cada mujer. El mensaje parece ser “inspírate y lánzate a la política” … el patriarcado necesita más voluntarias para lapidar en la palestra pública.

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Raquel Rosario Sánchez

Escritora y activista dominicana. Enfoque feminista con interes en la politica internacional. Escribe tambien regularmente para FeministCurrent.com y ElGrillo.do.

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