20 de noviembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La actualidad social, política y ambiental se caracteriza por situaciones de gestión muy complejas y dificultosas, es decir, nos encontramos en una crisis multidimensional. Esta crisis poliédrica provoca que haya numerosas contradicciones sistémicas que afloran a la superficie, alcanzando y al alcance de cada vez más personas; y ya sabemos que las contradicciones son origen de cambios. Cambios profundos en nuestras condiciones de vida que ya están sucediendo, pero que, previsiblemente, no son nada comparados con los que vendrán en el medio plazo. En esta incertidumbre, mucha gente se pregunta: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia el progreso social o hacia una reacción conservadora? Afortunadamente, la respuesta a estas preguntas está en nosotros y nosotras mismas.

La clase dirigente de los Estados Unidos se está preparando, como hace siempre, para que estos cambios les favorezcan. La administración Trump es una expresión de parte de esta clase capitalista: deshojar la flor venenosa del neoliberalismo para quedarse solo con los pétalos que le interesa (con más proteccionismo pero impulsando el acaparamiento de materias primas y tierras, y potenciando la expansión de sus mercados exteriores), reforzarse militarmente y recolocarse internacionalmente con vistas a una Tercera Guerra Mundial, desregular selectivamente la economía y la legislación para favorecer a las grandes empresas y a la banca antes de que llegue la más que probable y abisal próxima recesión económica al tiempo que intenta dividir a la gente trabajadora con racismo, xenofobia, machismo y LGTBfobia. Una receta capitalista que no es la primera vez que se cocina en medio de innumerables e insostenibles contradicciones estructurales.

Por otra parte, la clase dirigente española también intenta reorganizarse y reforzarse en plena crisis (al tiempo que pregonan que ya ha acabado), aunque no lo tiene fácil. El gobierno del Rajoy es un gobierno zombi que necesita permanentemente el apoyo de Ciudadanos y PsoE. Este papel de muletas de la derecha más recalcitrante evidencia continuamente las profundas contradicciones de estas dos formaciones políticas, una “nueva” y otra “antigua”, pero ambas al servicio del Régimen del 78. Los parches del PPsoE subiendo de forma insultante el salario mínimo, pactando de mentira contra la pobreza energética, favoreciendo a la banca tras la sentencia europea sobre las cláusulas suelo, o haciendo como que derogan parte de la LOMCE, no son más que la expresión de un sistema político agotado. El fracaso en el trámite parlamentario del real decreto de la liberalización de la estiba es un ejemplo clave de la debilidad del gobierno de Rajoy: cuando las calles presionan a Ciudadanos y PSOE, el PP se queda solo con la derecha nacionalista vasca. Y a todo esto, el proceso independentista en Catalunya continúa, afortunadamente, extendiendo sus raíces que socaban los cimientos de un Estado español en ruinas (véase su impagable deuda externa) y a la venta del mejor postor (por ejemplo, los fondos buitres hambrientos de viviendas, sanidad y educación). Un Estado español en la periferia (“patio trasero”) de una Unión Europea (UE) fortaleza y asesina, también en crisis en pleno Brexit.

Y en este panorama crítico, Unidos-Podemos demuestra una y otra vez, con los “ayuntamientos del cambio” a la cabeza, que el nuevo reformismo no puede responder con contundencia y claridad a los intereses de la gente trabajadora: más barcos de guerra en vez de luchar, por ejemplo, desde ya, por la reforma agraria en Andalucía, presumir por pagar la deuda pública a ladrones y especuladores en vez de auditarla, declararla ilegítima e impagarla… Es decir, recorrer el camino reformista, sin salida especialmente en tiempo de crisis, que ya ha transitado muchos antes; recientemente, Syriza en Grecia.

Cuando combinamos este panorama crítico político/institucional con la crisis económica y su precariedad austericida para la gente trabajadora,  no es de extrañar, y sí de celebrar, que comience un repunte de las movilizaciones sociales tras el ciclo electoral. Estas movilizaciones van dibujando, una vez más, un programa anticapitalista para que la crisis la acaben pagando quienes la provocaron y la utilizan a modo de estafa para robarnos.

La lucha de la estiba nos muestra, una vez más, que no hay futuro digno para la gente trabajadora dentro de la UE, su neoliberalismo y un Banco Central Europeo (BCE) que se dice “independiente” cuando está al servicio de las multinacionales. Una UE en la que la PP y PsoE se dan la mano de manera descarada para inyectar millones a los terratenientes andaluces, a la vez que degradan nuestro entorno, a través de la Política Agraria Común (PAC),  para impulsar más neoliberalismo y más cambio climático con acuerdos internacionales como el CETA con Canadá, para aumentar los presupuestos militares en el marco de la organización terrorista OTAN, y para condenar a la muerte y a campos de detención ilegal a millones de personas migrantes. Una “UE de dos velocidades” desde sus inicios: la de los capitalistas, por un lado, y la de la gente trabajadora, por otro.

Las luchas feministas demuestran que el capitalismo manipula, impulsa y se vale de una cultura machista destinada a que las mujeres realicen de forma gratuita, y sin reconocimiento social, unos trabajos de cuidados que deberían llevarse a cabos en servicios públicos mucho más amplios, como centros para mayores, comedores y lavanderías populares, centros de educación infantil, etc. Que los techos de cristal y las brechas salariales se rompen luchando en las calles y los centros de trabajo.

La lucha del sector del Telemarketing por un convenio colectivo digno, junto a otras muchas luchas laborales actuales, señalan que hay que derogar las últimas reformas laborales, que hay que acabar con la ETTs, que hay que prohibir los despidos en empresas con beneficios, que el salario mínimo debe de ser de, al menos, 1200 euros, que hay que repartir las horas de trabajo sin bajada salarial, que es clave el control obrero de los sectores claves de nuestra economía…

La Marea Verde muestra el camino para impulsar la Educación Pública acabando con la precariedad laboral del personal interino aumentando la oferta de empleo público, para acabar con la financiación de la iglesia católica y su aleccionamiento reaccionario poniéndole fin a la educación privada concertada para construir más centros públicos y mejorar los actuales, para derogar la LOMCE y la LOU, y para hacer nuevas leyes educativas desde abajo con la participación real de la comunidad educativa, etc.

La Marea Blanca denuncia, una y otra vez, que rechazamos los recortes sociales “vengan de donde vengan”, del PsoE o el PP, que las listas de esperas no pueden acortarse derivando a la gente a la sanidad privada porque nuestra salud no es un negocio, que, de nuevo, hace falta más oferta de empleo público, que ninguna persona es ilegal y todas tenemos derecho a sanidad pública de calidad, que los centros sanitarios deben estar gestionados por sus plantillas directamente y no por burócratas de medio pelo afines al PPsoE de turno…

Un programa anticapitalista para salir de la crisis por la izquierda que nos recuerda lo importante que es el impago de la deuda para dotarnos de financiación para los servicios públicos, una profunda reforma agraria en Andalucía para impulsar la lucha contra el cambio climático, la transformación in situ de los productos agroalimentarios y forestales, y para acabar con el desempleo, la salida de la OTAN para que nuestra tierra no sea un gran portaviones asesino de Estados Unidos, una banca pública al servicio de cooperativas sociales como preámbulo de la nacionalización de todo el sistema financiero bajo el control de los y las trabajadoras, impuestos muy altos sobre las principales fortunas y acabar con el IVA y otros impuestos indirectos, un parque suficiente de viviendas sociales de alquiler barato como exige la PAH, rebajar la edad de jubilación a los 60 años como gritamos en las plataformas de defensa de las pensiones públicas… Las luchas sociales siguen mostrándonos el camino.

 

 

*La fotografía de portada es de Kaosenlared y el resto de Agencia EFE.
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Profesor de Ecología, delegado del S.A.T. en la Universidad de Sevilla y miembro del círculo Macarena y miembro del Colectivo Acción Anticapitalista.
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