13 de diciembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Soy del norte mexicano, crecí en un contexto conservador donde los roles de género tradicionales son rígidos y tomados bastante en serio; pero desde muy pequeña me cuestioné a mí misma y a otros acerca de ellos, especialmente a mi propia familia, a mis profesores, a mis amigos y a cualquiera que tuviera cerca.

Recuerdo una anécdota en una cena familiar cuando tan sólo tenía seis años, donde mi abuela materna atendía a todos y cuando finalmente encontró un momento para sentarse y comer algo, un miembro de mi familia le dijo: “Caliéntame tortillas…¿no?”.  Y mi abuela quien apenas estaba por probar bocado, lo dejó y se levantó. En eso yo, suelto lo que en ese momento para muchos fue una imprudencia y signo de mala educación y le dije enfadada: “Pues levántate tú, ¿porqué no pueden servirse ustedes mismos? Tienen patas, ¿no?”

Tal vez no fui políticamente correcta y ya se imaginarán: la familia muda y desde ahí reforcé mi etiqueta de niña malcriada, rebelde, sin remedio, y hasta decían que tenía el demonio adentro.

Más adelante, cuando algunas primas nacieron, escuchaba una canción para bebés que se canta diferente dependiendo de la zona y que nunca me gustó que va más o menos así:

Papas y papas para papá
Papas y papas para mamá
Las calientitas para papá
Las quemaditas para mamá”.[1]

Yo siempre me pregunté “Achis (expresión local que equivale a decir ¡ostia!)…¿por qué las quemaditas para mamá?”

Cuando era adolescente había algo que siempre me hacía ruido y es una costumbre que se tiene cuando una mujer se casa. En México y en otros países de América Latina, por tradición se tiene la opción de añadir el apellido del esposo. Pero no sólo eso, sino de añadirle el “DE” antes del mismo.

Para que se visualice mejor, por ejemplo, si la mujer se llama “Magdalena Suárez”, cuando se casa con “Pedro Perea” se cambia el nombre a “Magdalena Suárez de Perea”, sí, como lo leen, como una propiedad.

Es una práctica que se conserva y debo decir que actualmente muchas amigas y conocidas mías, en cuanto se casan, inmediatamente cambian su nombre en las redes sociales y se sienten orgullosas de ello; y lo respeto, pero para mí, si el matrimonio en estos contextos por lo general es una elección libre, ¿cómo puedes pasar a ser de manera oficial-porque el cambio de nombre se hace en el registro civil- una propiedad simbólica?

Podría escribir libros enteros de experiencias dolorosas y situaciones desagradables que me sucedieron en vía pública, de manera cotidiana y que me hicieron sentir degradada como mujer. Desafortunadamente mis vivencias no son casos aislados, y puedo decir que hasta la fecha, yo no conozco ninguna mujer mexicana o que viva o haya vivido en México que nunca haya sido agredida y acosada sexualmente;  por ejemplo, desde agresiones verbales con connotación sexual disfrazadas de “piropos/cumplidos callejeros”, persecuciones o seguimientos acosadores a pie o en coche, nalgadas en la calle, tocamientos “accidentales” en partes íntimas o “arrimones” -aproximarse suficientemente a la mujer para que sienta el pene erecto del extraño- en aglomeraciones o transporte público, exhibicionismo, masturbación en vía pública y así la lista es larga.

Hay una campaña chilena llamada “Acoso es Violencia” del Observatorio Contra el Acoso Callejero que hace tiempo llamó particularmente mi atención, que pretende combatir, denunciar y prevenir este tipo de delitos.[2] Cómo me gustaría que este tipo de campañas se llevaran a cabo en lugares donde hace tanta falta, pero desafortunadamente la violencia sexual está culturalmente arraigada.

Imagen de la campaña del Observatorio contra el acoso callejero.

Imagen de la campaña del Observatorio contra el acoso callejero.

 

Me acuerdo que cuando cursaba el bachiller y supe que mi oculista fue violada por dos taxistas sentir una profunda tristeza, la misma que experimenté cuando tuve conocimiento de que cuatro de mis amigas durante mi vida universitaria eran golpeadas por sus parejas. En esos mismos años sentí una gran indignación cuando un colega de la Universidad me pidió ayuda para salvar su beca y esa “ayuda” consistía en salir con su profesor- al cual aparentemente yo le gustaba- para que le diera los puntos faltantes. Obviamente mi colega perdió su tiempo y sus puntos.

Siempre supe que algo sigue estando bastante mal cuando después de un caso de violación o asesinato de una mujer se siguen escuchando preguntas como: “¿cómo venía vestida?, ¿iba sola? ¿por dónde andaba? o ¿andaba fuera tarde?”.  A principios de este año, estas mismas preguntas causaron indignación en redes sociales ante al asesinato de las turistas argentinas María Coni y Marina Menegazzo en Ecuador a quienes dejaron en bolsas de plástico. La publicación de la estudiante paraguaya Guadalupe Acosta titulada “Ayer me mataron” se volvió viral y desató todo un movimiento llamado #viajosola.

Tengo que decir que a pesar del contexto en el que me desenvolví, mi madre siempre me apoyó en viajar sola desde muy joven. Eso representaba una pesadilla para ella, que se quedaba porque tenía que enfrentarse no sólo a mi ausencia e incertidumbre -ya que fue antes de que existieran las redes sociales y Skype- sino más a los juicios de las personas que la atormentaban y la condenaban por incentivarme a cumplir mis sueños y dejarme volar.

Sí, vengo de un país que enfrenta una grave crisis de derechos humanos y también feminicidios donde cada día aproximadamente más de 7 mujeres son asesinadas de acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio [3], cifra además, reconocida oficialmente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el contexto del 25 de noviembreDía Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y con las cuales alertó a las autoridades en un comunicado de prensa sobre “esta práctica social ampliamente extendida” y “con patrones generalizados”[4]. Lo más preocupante es que más de un 98% de esos crímenes quedan en la total impunidad. Esto sin sumar las miles de mujeres y niñas desaparecidas y víctimas de trata a nivel nacional e internacional.

 

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Radico en Luxemburgo y en 2012 fui a ver la famosa puesta en escena de Eve Ensler Los Monólogos de la Vaginaque era la primera producción de una bella iniciativa de equidad de género con la que me involucré después a nivel profesional.

Cuando escuché uno de los monólogos, era como si otra mujer lo hubiera contado por mí, sólo en otro tiempo, otro espacio, otro nombre, pero fue como un gran flashback. Me sentí conmovida no sólo por la representación, sino el ver ese gran esfuerzo de todos los voluntarios hombres y mujeres que tejían ese proyecto. Desde ese momento supe que iba a ser parte de este movimiento y no sólo como espectadora.

La primera publicación de Los Monólogos de la Vagina fue en 1996 – obra que ha sido traducida en más de 48 idiomas- y después del gran impacto que esta gran obra produjo, la autora Eve Ensler decidió crear V-DAY, que es la campaña global más grande para crear conciencia y erradicar la violencia contra las mujeres y niñas y es llevada a cabo en más de 160 países.  Está basada en entrevistas que la autora hizo en Estados Unidos a más de 200 mujeres de diferentes edades, etnias, niveles socioeconómicos, ocupaciones, preferencias sexuales, etc.

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Aquí en Europa, se pudiera pensar que todo lo que conté acerca de la situación de mi país pasa en lugares lejanos o en vías de desarrollo; pero cuando empecé a trabajar en género aquí y leí reportes oficiales me di cuenta de situaciones verdaderamente alarmantes.

De acuerdo con la Agencia de la Unión Europea por Derechos Fundamentales, cada año 1,5 millones de mujeres son violadas en los 28 Estados de la UE. [5]

En 2013, según el EuroBarómetro de violación publicado en ese año por el EWL (European Women’s Lobby), la violación marital no estaba tipificada en algunos países de la UE y en proceso de adhesión. Así como tampoco la violación que no fuera con el pene, es decir, si una persona es violada con objetos o con alguna otra parte del cuerpo, en algunos países no se puede castigar al perpetuador.[6]

Incluso, en los países mejor evaluados a nivel europeo en cuestión legislaciones, acceso a la información, programas de prevención y asistencia a víctimas como el Reino Unido, cada semana son asesinadas al menos 2 mujeres por sus parejas o ex parejas.[7]

Siendo un poco más local, en Luxemburgo sólo 1 de cada 20 casos de violencia doméstica es reportado a la policía y los albergues que asisten a mujeres y niñas sobrevivientes de violencia están llenos.

Cuando supe todo esto, supe también que tenía que continuar con esta campaña. Así que para la segunda producción participé como actriz y voluntaria; en 2015 co-produje junto con mi admirable colega de origen estadounidense, pionera de V-DAY en Luxemburgo, Danielle Diamond y este 2016 contribuí como productora y actriz.

V-DAY es una campaña que te acompaña a descubrirte y a reprogramarte. A trabajar miedos, inseguridades y cambiar paradigmas de género y sexualidad con los que hemos crecido, así como entender el gran y diverso abanico de lo que ser mujer significa.

Es un movimiento que va in crescendo. El primer año que se hizo aquí había 7 actrices en escena, al año siguiente 8, el año pasado 14 y este año, tuvimos un maravilloso elenco de 21 actrices. Al ser un país multicultural, también los elencos lo son. Hemos tenido actrices de Alemania, Cabo Verde, Canadá, Ecuador, Escocia, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, México, Portugal, Turquía y Vietnam. Tomamos esta única oportunidad para también promover el multilingüismo y la diversidad; así que desde 2012, se realiza en más de 8 idiomas (dependiendo del elenco del año) y se cuenta con proyección de subtítulos en francés (por ser uno de los idiomas oficiales y más hablados) e inglés (por ser la lengua franca más popular de los ex patriados radicados en este país).

Elenco TVM 2016

*Elenco V-DAY 2016 Luxembourg The Vagina Monologues, de izquierda a derecha: Laura Supervielle, Christine Majerus, Caroline Buck, Sandra Pundel, Lorraine Duong, Tania Alamilla, Myriam Pelladeau, Elena Trabucchi, Teresa Pimentel, Sonia Renard, Claire Bonello, Elisabeth Chuffart, Patricia Schurmann, Sandra Klein, Ainoa Domínguez, Elizabeth Izaguirre, Mayalani Moes, Christa Brömmel, Fabiola Parra and Lídice Mendizábal.

V-DAY es un movimiento incluyente, así que mujeres, hombres de todas las edades pueden unirse.

Se trabaja con profesionales, amateurs y personas sin experiencia. Se trata de empoderar a la persona, incentivar y descubrir junto con ella sus capacidades.

Es importante mencionar que toda esta campaña mundial es basada en trabajo estrictamente voluntario en todos los niveles, desde actrices, producción, dirección, diseñadores, técnicos, etc. Esto yo lo traduzco como el poder del amor que hay en las personas y el deseo de un cambio estructural pero sobre todo urgente.

Todos los fondos recaudados son destinados a instituciones o albergues locales que ayudan a mujeres y sus hijos sobrevivientes de violencia a empezar una vida nueva.  Los albergues ofrecen un “kit de démarrage” (kit para un nuevo comienzo) en los que se les compra por ejemplo lavadora, sábanas y mantas, accesorios de cocina, libros, un ordenador, se les apoya con sesiones de terapia psicológica, se les asiste para que tramiten su licencia de conducir y se les da formación para encontrar trabajo y ser autosuficientes, entre otras cosas.

V-DAY invita a las participantes y a la audiencia a la reflexión y es para muchos una experiencia enriquecedora, y para otros como yo, también es parte de un proceso de sanación maravilloso. En estos años de participar en el movimiento, ha sido increíble ver la evolución y el desarrollo de muchas mujeres de diferentes orígenes, creencias, ocupaciones, edades, preferencias sexuales, etc.

El Logo de V-Day.

El logo de V-Day.

 

También ha sido muy satisfactorio y memorable la retroalimentación que hemos recibido.

Hay tres testimonios que en lo personal me sacudieron y que cuando los escuché tuve la certeza de que todos los esfuerzos realizados por tantas manos, han valido la pena sin duda alguna.

El año pasado al final de la segunda representación, cuando salimos a saludar, se me acerca un hombre luxemburgués de entre 55 y 60 años con lágrimas en los ojos.  Me da un abrazo, me mira a los ojos y me dice: “Gracias por hacer esto”, sin más, se da la vuelta y se va. Nunca lo volví a ver, pero me quedé de piedra pensando por meses lo que la escena significó para mí y para este movimiento.

Este año, una mujer de aproximadamente 60 años le dice a la talentosa directora malagueña Laura Supervielle -quien participó el año pasado como actriz y formadora; y este año ha dirigido la pieza de una forma apasionada y formidable-:

“A partir de ahora, me he replanteado mi sexualidad, es algo que tenía como tabú, esta pieza me ha abierto los ojos, me ha cambiado la vida. Cuando he llegado a casa, le he llamado a mi madre, quien es por cierto, octogenaria para contarle lo que me sucedió”.

Por último, hace una semana, después de la segunda representación, al día siguiente asistí a un festival multicultural en una feria muy grande. Me encontré accidentalmente a una de las actrices de este año, originaria de Malta y me dice: “Hay algo que tengo que decirte con respecto a ayer…”, yo me quedé a la expectativa, un poco asustada, porque sí que nos ha pasado a nosotros y a otras producciones de otras partes del mundo, que actrices cancelan al último momento por diferentes razones. Entonces, en unos segundos, me bajó la sangre a los pies. Enseguida me dice: “No te asustes, todo esta bien, es sólo que quiero decirte algo muy importante. Mis padres son personas muy tradicionalistas, muy conservadores, han venido desde Malta a ver el show. Cuando hemos salido del teatro mi padre me dice conmovido que la obra le ha cambiado la vida, que ha transformado por completo la forma que él tenía de ver muchas cosas. Cambió sus paradigmas y su mentalidad acerca de las experiencias de las mujeres y del impacto de las acciones sociales. Mencionó que a partir de ese momento, su vida ya no volverá a ser la misma y que ya no podrá ver las cosas de la misma manera…”. No pude evitar llorar y he compartido estos valiosos testimonios con todos los voluntarios, miembros de producción, la directora y las actrices.

V-DAY nos da la gran oportunidad de crear conciencia, sacudir almas, corazones y mentalidades; también de romper la cadena de violencia a pesar del dolor que pudiste haber experimentado y de transformarlo en arte, danza, esperanza y vida. Y hay que empezar en los círculos más cercanos, familia, amigos, escuela/universidad, trabajo, calle, etc.

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Quiero dejar algo claro, todos, absolutamente todos, somos agresores potenciales, de una u otra manera bajo diferentes circunstancias o detonantes. La violencia no son sólo palos y ostias, es un monstruo de mil cabezas del cual hablaré en otro artículo.

Creo que la responsabilidad de esta violencia sistematizada no es de un solo género, es de todos. Todos, hombres y mujeres tenemos responsabilidades, empezando en la manera que criamos a nuestros hijos, cómo educamos a nuestros estudiantes,  cómo nos desenvolvemos en el día a día, fomentando, reforzando, aceptando y/o tolerando o no, de diferentes maneras esta violencia normalizada y generalizada.

La inclusión de los hombres en este proceso de cambio es vital. Y eso confunde tanto a feministas radicales -ojo que en todos los movimientos siempre hay gente radical- como a personas que malinterpretan o ignoran la verdadera esencia del feminismo.

feministas portada

Este artículo va dedicado a todos aquellos mujeres y hombres que han dado su vida por la equidad y la justicia, pero en vez de pedirles un minuto de silencio por ellos, les pediría lo contrario, les pediría hablar de estos temas en los círculos antes mencionados y de sumarse sino es a V-DAY a cualquier otro esfuerzo que busque la erradicación de violencia, ningún esfuerzo, por más pequeño que pueda parecer es insignificante y puede impactar enormemente en la vida de muchas personas.

Seamos más en esta revolución de amor, de conciencia, de solidaridad, de reivindicación y de cambio. Porque las visiones sin acciones, sueños son, las acciones sin una visión no van para ningún lado, pero las visiones con acciones sino pueden cambiar todo el mundo, sí la vida de personas…¡lo tengo comprobado!

“…Te pido que por mí y por todas las mujeres a quienes nos callaron, nos silenciaron, nos cagaron la vida y los sueños, levantes la voz. Vamos a pelear, yo a tu lado, en espíritu, y te prometo que un día vamos a ser tantas, que no existirán la cantidad de bolsas suficientes para callarnos a todas”.
Guadalupe Acosta. Ayer me mataron (fragmento).

 

 

Material complementario. 

[1] http://www.padreshispanos.com/mundo_del_beb/ciencia-para-9/818/

[2] https://www.youtube.com/watch?v=Tm0rKvMmX78

[3] https://www.youtube.com/watch?v=ts2bwnQbKY8

[4] http://www.laopinion.com/2015/11/24/cada-dia-asesinan-a-siete-mujeres-en-mexico/

[5] http://fra.europa.eu/en/publication/2014/violence-against-women-eu-wide-survey-main-results-report

[6] http://www.womenlobby.org/2013-EWL-Barometer-on-Rape-Report

[7] https://www.youtube.com/watch?v=aC8Ls-5nRxM

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Lidice Mendizábal

Periodista y activista social enfocada en género, derechos humanos, conflictos y periodismo de viajes.
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    Una Réplica

  1. Dinorah S

    Qué curioso, yo también soy del norte de México y la canción me la cantaban al revés. Las quemaditas para papá, aunque pensé lo mismo, ¿Por qué las quemaditas para papá?

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

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