21 de agosto del 2017
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Sí, anótele bien: Lidice, Lí-di-ce… no Lili, Lidia, Lidi, Lydis, Lizeth o Liz.

Lí-di-ce ¿Complicado? Venga ya, si somos capaces de pronunciar nombres anglosajones, germánicos, suecos, rusos, árabes, nipones y vascos, esto no tendría que causarnos mayor problema.

Ha sido motivo diario de una odisea, a la hora de pedir taxis, pizzas, hacer reservas y dar mi nombre en la conocida cadena estadounidense de café para llevar, preguntan: “¿a nombre de quién?”. Tardo más en hacerlo claro para mi interlocutor que en tomar la orden, dar la dirección o ¡elegir del menú! ¿Por qué mi nombre ha causado desde siempre tanto trabajo, si en realidad no es tan difícil? No lleva consonantes o vocales juntas, ni sonidos impronunciables o desconocidos para nuestro idioma. No importa dónde, es complicado de asimilar y esto es algo que me ha azotado la cabeza desde que tengo uso de razón.

Mi padre me dijo desde que era muy pequeña: Quiero que sepas por qué te llamé así para que lo expliques cada vez que te pregunten.

Pero antes de pasar a la historia, quisiera volver un poco a la conexión de los nombres con la identidad de las personas, incluso de las naciones.

Cuando vivía en Nueva Zelanda, tuve muchos compañeros asiáticos, especialmente sur-coreanos. Al principio no entendía porqué la mayoría se presentaba con nombres ingleses o franceses: Johnny, Anne, Paul, Rose, Erick, Diane, Ruby, sólo por dar algunos ejemplos. Ellos comentaron que cuando llegan al país, tienen la opción de elegir un nombre anglosajón, ya que su nombre asiático es difícil de pronunciar para los angloparlantes; así, son libres de escoger su nombre en caso de que quieran cambiarlo, y muchos eligen sus nombres a raíz de celebridades de la farándula hollywoodense o cantantes del momento. Yo me quedé un poco perpleja. Siempre les preguntaba sus nombres originales y en realidad no me parecían tan complicados. Por un instante, me pregunté si yo debería hacer lo mismo, sería más fácil ¿no? Menos líos, easy peasy como dicen por allá.

Después en mi trabajo, conocí a una colega china, de nombre Lihao. Me pareció curioso el porqué conservaba su nombre y un día le pregunté. Ella de manera irónica como su personalidad se caracteriza, me dijo: “No me lo cambiaré, ellos también tienen nombres complicados, y ¿por qué ellos no se los cambian?” Reflexioné y es verdad, nombres como Matthew, Sean, Zoe, Nathan, Chloe, Dylan, Phoebe, Lewis, Elijah…y así, la lista podría seguir. Mi colega tenía razón. Si todo el mundo hace malabares para pronunciar esos nombres, ¿porqué no tendría que ser recíproco?

Espartaco fue el primer liberador de esclavos. Su nombre se ha transmitido de generación en generación.

Espartaco fue el primer liberador de esclavos. Su nombre se ha transmitido de generación en generación.

Es cuestión de atención, hábitos, práctica y muy en el fondo reconocimiento y respeto por la identidad. Por eso no hay que sorprenderse por reacciones que expresan molestia de mexicanos cuando se escribe México con “J”. No puedo negar, que cuando leo el Méjico con “J”, hay algo dentro de mí que involuntariamente se altera y me susurra con malestar “¡es con X!”. Ya hurgando en el tema, a México le costó siglos y mucha sangre amalgamar un mosaico tan diverso de culturas, autóctonas e inmigrantes de Oriente y Occidente, e ir formando un espectro de identidad complejo, místico y rico pero a veces contradictorio, caótico e incompleto, que ha sido inspiración de un premio Nobel.

Siguiendo con México, debido a la popularidad y enajenamiento por las telenovelas o series – ese es otro tema aparte – también hay olas de nombres dependiendo de la serie en turno.

Generaciones de “Luceros” “Esmeraldas” “Marisoles, “Alondras” “Fernandos” “Aracelys” “Anahís” y más recientemente “Mias”, “Zoes”, “Ximenas”, “Santiagos” “María Josés” “Dulce Marías” “Sebastianes”, “Diegos”. Claro está que no todos los que han llamado a sus hijos así lo hicieron por esa motivación. Pero está demostrado que hay olas de nombres que tienen relación con la serie del año.

¿Qué significa tu nombre? Es una pregunta que he respondido innumerables ocasiones. Siempre preparo psicológicamente a la persona y le dijo por adelantado que la explicación no es simple y tiene su historia.

Lídice, así me ha llamado mi padre, es un pueblo de lo que antes se conocía como “Checoslovaquia”, ahora dividida en dos países, República Checa y la oficialmente llamada República Eslovaca. La siguiente pregunta casi siempre es “¿tu papá era checo?” Mi respuesta es no, pero era un filántropo, un luchador de origen madrileño que emigró a México para encontrarse después de años con mi abuela, quien fue refugiada española, santanderina, por cierto, de eso también hablaré en otra ocasión. Mis hermanos otros botones de muestra de sus ideales, llamados Espartaco -primer libertador de esclavos- y Libertad.

Lídice Masacre

Volviendo a lo del nombre… Reinhard Heydirch, mejor conocido como “la bestia rubia” entre sus colegas nazis, era la cabeza de la Gestapo y delegado por Hitler como segundo mando de las SS (Schutzstaffel) una de las más oscuras escuadras de tortura y muerte en la historia de la humanidad. Este hombre, mano derecha militar y amigo íntimo del Führer, organizó y presidió la Conferencia de Wannsee, donde se planearon estrategias sistemáticas de exterminio masivo de judíos, pero tampoco hay que olvidar que fueron masacrados otros grupos como gitanos, homosexuales, personas con capacidades diferentes, miles de miembros de resistencias, población civil, etc.

Este personaje fue abatido en Liben un 4 de Junio de 1942 a manos de la resistencia checa y sólo pasaron 6 días para que la furia de Hitler, cayera sobre este pueblo.

Fue un 10 de Junio cuando se llevó a cabo una de las operaciones de venganza más atroces. La población fue sacada de sus casas, los jóvenes mayores de 15 años separados de sus familias y ejecutados, los niños llevados a campos de concentración y muchos exterminados en cámaras de gas. El saldo fue de 340 masacrados, 192 hombres, 60 mujeres y 88 niños y sólo 153 mujeres y 17 niños sobrevivieron y pudieron regresar. A diferencia del pueblo de Ležáky, que nunca se reconstruyó, Lídice lo hizo en 1949.

El pueblo fue incendiado y los restos de él, destruidos por completo con explosivos.

No conforme con eso, Hitler mandó a eliminar el nombre de Lídice de todos los mapas, en los países ya invadidos por los nazis; su intención era exterminar al pueblo por completo y qué mejor manera de hacerlo que eliminar su historia de la memoria de la humanidad.

Sin embargo, ha sido éste, uno de los intentos más fallidos de todos los tiempos ya que después de la caída del régimen nazi, muchos países, entre ellos, Brasil, Bulgaria, Chile, EUA, México, Panamá, Reino Unido, Venezuela, entre otros muchos, han decidido nombrar así a alguna calle, monumento, plaza, barrio, parque o incluso ciudades. Libros, poemas, documentales, filmes, y así como mi padre, han habido cientos de personas alrededor del mundo que decidieron, hacer lo mismo que él, llamando a alguno de sus hijos o hijas, de esta manera, para hacer precisamente lo contrario de lo que Hitler quería.

Hace años, me ha localizado el escritor, investigador y fotógrafo Stephan D. Mc. Neal, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar y documentar todo lo que tiene que ver con Lidice. Ha escrito el libro 88 Seelen oder die Kinder von Lidice (“La lectura de 88 almas o los niños de Lídice”) y creado un grupo de Facebook específicamente para reunir a todos las y los Lídices alrededor del mundo así como a personas interesadas en el tema.

Después de ese 10 de Junio de 1942 han ocurrido otras más de cientos de masacres en el mundo, en casi toda América Latina, África, Asia, Medio Oriente, y en el corazón europeo.

ParisHomenaje

Imagen de EFE del homenaje a las víctimas del reciente atentado de París.

En los últimas décadas, algunas de ellas mediatizadas en vivo y a color en Congo, Ruanda, Palestina e Israel y en medio de Europa durante el conflicto en la ex-Yugoslavia, no nos vayamos tan lejos.

En los últimos años, Madrid 193 muertos y Londres 56. Y poner atención aquí, sólo en 2015: Kenia 147 muertos, Nigeria 100, Irak, 115 personas, Turquía con 86, Libia sólo en el mes de noviembre más de 70 fallecidos, Yemen más de 6,000 asesinados y México con sus más de 150,000 muertos desde el 2007;  Irak, Líbano, Siria, …¡vaya! la semana pasada nos levantamos con el dolor de Beirut y de París, la indignación y todo tipo de reacciones a nivel internacional.

¿Hemos aprendido? ¿Basta con la memoria, la información, las manifestaciones y los acuerdos? ¿Hasta qué punto permitir que esa memoria y ese dolor generacional nos defina como personas o como naciones? ¿Necesitamos ser directamente afectados para sentir compasión y emprender la lucha por la justicia? ¿Será la violencia y la migración los únicos caminos para la contención y aparente resolución de conflictos? ¿La paz mundial es sólo la respuesta cliché de una candidata para reina de belleza? ¿Estaremos los peace makers recopilando trabajo de sólo buenas intenciones? ¿Se estará perdiendo el tiempo en iniciativas y redes sociales?

Todas estos cuestionamientos, son como demonios que atormentan a menudo la cabeza de muchos colegas periodistas y activistas, de profesionales involucrados en proyectos de paz, de jóvenes, de estudiantes, de miembros de colectivos, de ciudadanos de a pie comunes y corrientes, quienes son al final, los que van primeros a la hoguera durante el caos.

Algo me queda claro, Quino expresaba en una de sus tiras de Mafalda “Si los cobardes que deciden las guerras tuvieran que ir a pelearlas, viviríamos todos en paz”.

 

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Lidice Mendizábal

Periodista y activista social enfocada en género, derechos humanos, conflictos y periodismo de viajes.
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    4 Réplicas

  1. Lidice del Carmen Carcasses Ramos

    Hola, soy una de las personas de éste mundo, que con mucho orgullo llevo puesto el nombre de Lídice. Nací un 10 de Junio del 1967, en Cuba. Y por la historia de la aldena del mismo nombre, fui llamada asi. A través de los años, también he explicado el significado de mi nombre a muchas personas. Porque mi mamá se encargó de enseñar. Y no quiero otro nombre que ese Lidice.

  2. Lidice Mendizábal

    ¡Hola! Gracias por compartirnos un pedacito de tu vida. Es increíble estar conectadas en historia y en ideales.

    ¡Un gran saludo y lo mejor para este 2016 que apenas comienza!

  3. Cielo

    Celeste como el cielo y Concecepción por mi pueblo dijo mi padre desde el exilio político ,y siento que mi nombre también lleva consigo la historia de mi viejo , del pueblo paraguayo y del dictador Strosner

  4. Lidice Mendizábal

    Querida Cielo,

    Gracias por compartirnos la historia de tus nombres y su relación contigo y tu padre, un luchador.

    ¡Un abrazo hasta el cielo!

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