17 de abril del 2018
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España es un país que tiene una enorme herida en periodo de cicatrización relacionada con el terrorismo, una herida abierta durante 43 largos años, que dejó tras de sí mucha sangre, dolor y sufrimiento, una herida que impide andar con normalidad a la principal comunidad que sufrió esa violencia y que marcará sin remedio a varias generaciones, por mucho que ahora pueda repararse, es la herida profunda y amarga del terrorismo de ETA.

Entre las fórmulas que el estado español empleó para acabar con la banda terrorista se encontraba redactar y aprobar leyes pensadas para su desarticulación y que afectaban a los partidos políticos, medios de comunicación y leyes de seguridad ciudadana. Una lucha contra el terrorismo que gangrenó los estamentos del estado hasta el punto de cometerse violaciones flagrantes de los derechos humanos y derivar al terrorismo de estado, los GAL, punto negro de la historia de este país.

Respetar la memoria de las víctimas, llegar a una versión consensuada de la historia, restablecer la normalidad democrática y reconocer el dolor causado son algunas de las piezas del puzzle que queda por reconstruir, el de un País Vasco libre en el más amplio sentido de la palabra. El escenario, con una banda moribunda dispuesta a decretar su disolución, con apenas una veintena de personas en la clandestinidad y algo más de trescientos cuarenta presos, parece idóneo para ello.

Sin embargo y pese a lo delicado de todo este tema, la soflama del terrorismo de ETA es utilizada por determinados partidos políticos con fines partidistas -fundamentalmente PP y Ciudadanos-, forzando los mecanismos de la justicia y aprovechándose de la redacción de leyes encuadradas en otro contexto mucho más complejo del que estamos viviendo en la actualidad. Para nuestra suerte, a ETA solo le queda firmar un comunicado para su fin y hoy, en el País Vasco se puede pensar y opinar de política sin la sombra del terrorismo detrás. Pero hay grandes interesados entre los sectores más conservadores de este país en asociar la palabra terrorismo al activismo, cuando son asuntos completamente diferentes, pues sacan enorme rédito político.

La asociación continuada del terrorismo con el activismo cala entre los que aún recuerdan la barbarie de ETA y termina criminalizando en la conciencia popular a quienes poco o nada tienen que ver con él. Así, durante los últimos años se les ha acusado de terroristas a asociaciones de defensas de derechos fundamentales como La PAH, se ha vinculado el terrorismo cientos de veces a Unidos Podemos o las Mareas, se les ha llamado a los independentistas terroristas pese a que el movimiento es conscientemente pacífico, se ha metido en la cárcel a unos titiriteros por exhibir una pancarta en el contexto de una obra teatral, se ha llevado a raperos a la cárcel por cantar, se ha condenado a cárcel a César Strawberry, se ha encausado a Guillermo Zapata por unos tweets escritos hacía un lustro, se ha detenido a una activista por su intención de cortar carreteras y se ha criminalizado a casi cualquier movimiento político disidente que critique de manera tajante el sistema.

Pese a que son muchos los jueces que ya advirtieron sobre la redacción de leyes que coartarían derechos fundamentales, pese a que se advierta a nivel internacional de la violación de la separación de poderes, pese a que la justicia española va camino de chocar frontalmente con el estado de derecho europeo, en España se sigue llamando terroristas a quienes no lo son. No lo son los independentistas, ni los cantantes, ni los raperos, ni los titiriteros, ni quienes frenan un desahucio u ocupan una finca rural en Andalucía. No lo son, pese a la ley, y pese a que la interpretación de un juez conservador y una fiscalía politizada pueda decir lo contrario. Y por más que quieran, tampoco son terroristas los chavales de Alsasua, implicados en una pelea de bar con una clara connotación política pero poco más, y que llevan más de quinientos días en la cárcel para vergüenza  de todo el que tenga el más mínimo sentido común.

Solo por respeto a la memoria de quienes sufrieron los crímenes de ETA, por todos aquellos que fueron entonces asesinados, perseguidos, extorsionados, amenazados y coartados de sus libertades más básicas, y por todas las familias que han sufrido el terrorismo islámico, ya le valdría a este país diferenciar bien entre los descerebrados que buscaban causar dolor y quienes discuten años más tarde en el ámbito de las ideas. Pero ni eso. En España, un país diferente para casi todo lo malo, instrumentalizar el dolor ajeno con fines partidistas es pan de cada día y hace tiempo que ya nada ni nadie merece un respeto. Ni siquiera sus propios muertos.

 

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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    2 Réplicas

  1. xavier

    …… no en mi nombre….

    Se me considera español, por obligación política , ya que por sentimiento y pertenencia no lo soy, dicho lo cual, desde esa parte de español que se me obliga a ser y como ser humano quiero pedir perdón a todas las victimas directas o indirectas que han sufrido el terrorismo por esa vergonzosa nacionalizan que el gobierno de este país y sus medios afines, realizan sobre una cuestión que debería de merecer el mas alto de los respetos hacia las victimas lo han sufrido.

    Tradicionalmente se ha usado el terrorismo como parte del juego político, de forma vergonzosa, pero ya hemos llegado, hace tiempo, al “todo vale” sin limites, miramiento o decencia alguna.

    Por eso quiero decir que no en mi nombre y aunque sean los que gobiernan este país y nos representan a todos ( a mi incluido aunque no me guste), que sepan que a mi no me representan y
    que no me representaran nunca ni ellos ni nadie que fundamente sus actos en la violencia, las falsedades o la falta de respeto hacia los demás.

    Viva la República
    Libertas Presos Politicos

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