19 de octubre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Se dice entre los humoristas que el humor negro se rige bajo dos condicionantes: distancia y tiempo. Si ha sucedido a miles de kilómetros, no tendrá grandes repercusiones (por eso hacemos humor negro con los africanos o los chinos), si ha sucedido hace mucho tiempo, tampoco (por eso nos reímos de catástrofes pasadas). A mí el humor negro me gusta, y mucho, pero entiendo que para evitar males mayores hay que ejercerlo a puerta cerrada y con gente de verdadera confianza, pues tú controlas tu sensibilidad, pero no la del prójimo. Esto es tremendamente debatible, pues no puede acotar uno cada cosa que dice según la sensibilidad del personal, es una temeridad enorme para quien pretende vivir en libertad. Y aunque tu libertad termina donde empieza la de los demás, también es verdad que si los ofendidos censuraran al ofensor, muchas de los avances de esta sociedad no se hubieran producido. De igual forma, considero que para curarte en salud, reírte de tus propias desgracias es la mejor manera de practicar humor negro. Controlas al emisor y al receptor. Y francamente, reírse de los demás, tiene mucho menos mérito.

En medio del debate sobre el humor negro, en un espacio de interacción, pero difícilmente de reflexión, como es twitter (donde el ingenio, los reflejos y la técnica parecen los mejores elementos para intervenir), Guillermo Zapata no tuvo en cuenta un tercer factor: El rastro digital.

La tecnología ha invertido el tiempo y el espacio, achicando ambas variables. De repente, lo sucedido cuatro años atrás está vigente hoy mismo y lo que servía para la distancia corta y unos cuantos contactos en twitter, es más visible que nunca. ¿Era consciente Zapata de la dimensión de su tweet? Con casi toda probabilidad, no. Probablemente entonces se supo capaz de defender la libertad de expresión y los límites del humor desde el contexto de una figura con responsabilidad limitada: La que se debe a sí mismo. Ahora, que es una figura pública y política, todo cambia. Poco importa que durante estos cuatro años la mentalidad del llamado a ser concejal de cultura de la comunidad de Madrid hubiera cambiado, que fuera alguien totalmente diferente o tuviera otra manera de entender el mundo, el rastro digital ha provocado una elipsis de cuatro años que te enfrenta al reflejo de lo que fuiste. Eres tú contra todo lo que has sido cada día de tu vida digital. Las figuras públicas tienen que vivir con ello. Las figuras anónimas, también, pues el día de mañana podrían transformarse. Ya no eres tú y tu conciencia, ya eres tú y la conciencia de los demás desde el mismo momento en que te expresas públicamente. Quizás el asunto fuera más sencillo si fuésemos más tolerantes y empáticos, o simplemente, si la clase política no hubiera provocado que desconfiemos de cada cosa que dicen u hacen.

ZapataCarmena
Zapata ha sido el adolescente que tiró una colilla al suelo. Twitter el viento que la condujo al arbusto y la lupa que se situó encima hasta acabar provocando un incendio. Alguno dirá que para qué tiró colillas al suelo, otros, que la realidad es, a veces, un cúmulo de catastróficas desdichas.

Si a muchos de nosotros nos cuesta enfrentarnos a lo que hemos sido ayer o vivir con nuestras enormes contradicciones, ¿cómo será el hecho de enfrentarnos cada día a lo que fuimos? Al igual que en la vida, en la cibervida también cometemos errores. Pero mientras a un lado viene a enterrarlos el vertiginoso paso del tiempo y la frágil memoria, en el otro nuestras miserias pueden volver en cualquier momento.

Nuestro rastro digital es usado día sí y día también como arma arrojadiza entre políticos y personalidades de todos los ámbitos, para redundar en nuestra enormes contradicciones. La parte buena es que nos refrenda como lo que somos, seres humanos. Como Hemeroteca es impagable, como forma de decidir qué somos y qué tenemos derecho a ser, no. Yo mismo me he visto usando tweets del pasado para criticar la gestión de unos y otros y, francamente, entiendo ahora que no siempre lo he medido con el mismo rasero. ¿Si hubiera sucedido lo de Zapata con, por un poner, Rafael Hernando, hubiera reaccionado igual? Sirva el ejemplo Zapata para cuestionarnos a nosotros mismos y a este juego de tweets que no por extendido y sobredimensionado, resulta menos estúpido y vulgar. La política de baja estofa no puede sustituir al debate de las ideas ni apoderarse de los espacios de verdadero interés para el ciudadano, no cuando lo que tenemos por delante es algo tan complicado como reinventar este país.

La mayoría de la vida, por suerte, atiende a las personas y no a las redes sociales. Si Carmena atiende a las primeras, le bastará un café para solucionar el caso Zapata (que ni es antisemita ni proetarra ni nada parecido), si atiende  a las segundas, el problema no será ya que cesen a Zapata ni que Carmena se vea en la obligación de hacerlo, el problema es que un monstruo, voraz e inabarcable, ha venido a gobernarnos: el de nuestros errores pasados.

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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    9 Réplicas

  1. Atenagoras

    Muy interesante y razonado comentario sobre un tema de difícil enfoque en una situación donde no resulta fácil pronunciarse. Esta gente ya está en guerra con los nuevos equipos municipales, esgrimiendo toda la batería mediática que tienen a mano para hacer daño. No van a dejar ni los cien días protocolarios, que habitualmente, suelen darse a los nuevos para que puedan situarse en sus cargos. Eso es lo que nos espera hasta las próximas elecciones, el “guerra al mono” para desprestigiar todo lo que salga, aunque se haya desarrollado en nuestra niñez.

  2. Averroes

    Me parece muy interesante la reflexión del autor que, en términos generales se puede aceptar.
    Pero descendiendo a los hechos, se trata (de ser ciertos los textos que aparecen atribuidos a Zapata) de una canallada. Y no es de recibo que se le pague con dinero público a un sujeto así.
    Canalla en la primera y tercera acepción de la R.A.E. es gente baja y ruin y persona despreciable y de bajos procederes. Y vamos a dejarnos ya de justificaciones.
    Así de sencillo. No hay disculpas que valgan. Y el rasero, para todos igual. Para todos.

  3. Anónimo

    @Averroes

    Este es otro problema muy serio: el de los juicios a personas que no tienes ni idea de cómo son. Todos nos creemos con un mazo de catadura y ética moral intachable, cuando en privado se hacen chistes negros todos los días. Al igual que alguien, en 2011 y dudoso gusto por los chistes o tipo de humor, esté pasando factura cuatro años después por algo que hizo cuando ni siquiera era conocido, cuando era un simple activista más.

    Reconozco que Zapata ha sido poco inteligente a la hora de gestionar esto en cuanto se meterse en una lista política, sabiendo que toda la maquinaria mediática pesada está por salir en tromba a por Podemos. Probablemente, yo hubiese eliminado esa cuenta de Twitter. Pero no por nada, sino por evitar juicios absolutistas sobre mi persona.
    Me parece bien que se sea minucioso y se les mire con lupa, como a todos los políticos sean del ámbito (territorial, diputación o parlamentos autonómicos). Pero juzgar así a una persona por unos tweets, solo demuestra que eligió un lugar equivocado donde hacerlo. No sé cómo es Zapata, no sé si es despreciable o no y, la verdad, es que me da bastante igual. Lo único que quisiera como habitante de Madrid es que cumpliera con su cometido en dónde le corresponde. Si es en la concejalía de Cultura y Deportes, pues allí. Si es como simple concejal, en otro lado.

    Así que si hay alguien quién debe entonar un “basta ya” tendríamos que ser todos nosotros con ser tan hipócritas de creernos mejores personas con otras por la elección del tipo de humor. A los políticos se les miden más por los actos que por las palabras y al parecer, la gente se equívoca al hacerlo al revés.

    Sin ser un votante podemita, sí que entiendo perfectamente lo frustrante que debe ser para Zapata tener que responder a todos quiénes dicen que es “un ser despreciable”. Aunque, quizá, la persona despreciable es la que se esconde tras ese comentario. No se trata de justificarlo, sino de ser realista.

    Añado una última cosa: creo que esperan un mínimo fallo, uno (dos días, ojo) para ponerlos a parir. Hay excusas más gordas para poner parir a un concejal, como por ejemplo, la gestión que hacen en el consistorio. Si, desde el primer día, nos creemos que tenemos la razón absoluta sobre el resto de las personas por un error que se cometió hace 4 años, tengamos el valor de castigar a quiénes cometen delitos reales con dinero público. Que es que parece que esto sólo va en una dirección, pero la política es una autopista de doble vía en la que tienes que tener en cuenta quién te adelanta, para que no te adelanten luego a ti.

  4. Averroes

    No me parece de recibo que digas que “solo demuestra que eligió un lugar equivocado donde hacerlo”. Tú piensas que lo malo es dejar huella. Yo, no. Considero que es un canalla quien piensa así. Y un sujeto despreciable si, además, lo escribe.
    He leído mucho sobre este asunto y no quiero remitirte a ninguna opinión que avale lo que pienso. Doy la mía y creo que acierto al calificarlo.

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