13 de noviembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



A modo de apéndice al capítulo “Zorras normales, normies y el lamestream” del ensayo Muerte a los normies, añadiría el capítulo “El padre fabricado como la producción central del delirio” del ensayo de Jesús González Requena, “El club de la lucha, apoteosis del psicópata”, donde la frustración del macho beta viene condicionada por la ausencia del padre. En el libro de Palahniuk, Tyler Durden suple al padre que el personaje de Norton echa en falta. En el ensayo de González Requena, el apéndice que lo conecta podría ser una buena parte del ideario de Nietzsche. Después de leer y digerir estos ensayos, la filosofía que se extrae de El club de la lucha -tanto el libro como la película- se muestra con tintes bastante notables de superficialidad y misoginia. De ahí que eligieran a Pitt y a Norton para maquillar la violencia pasiva que esconde el personaje para recrear una película para jóvenes rebeldes que llevan vidas normales y les cuesta destacar (los llamados machos beta del ensayo de Naggle). La actitud bipolar con la que el protagonista trata a la mujer (Marla) en Fight Club, viene dada en dos tipos de comportamiento; a) Norton pasa totalmente de profundizar con el género opuesto por, ¿miedo al fantasma de una seducción y agresión materna? b) Pitt se aprovecha de la coyuntura para sacar beneficio sexual del asunto. Un miedo polarizado por el ansia sexual a modo de descargar frustración ya que, Tyler en realidad es el fantasma psicótico del macho beta Norton materializado.

Portada de Muerte a los normies.

Por otro lado, el asunto de los explosivos hechos con grasa de mujer, ingrediente utilizado también en la manufactura de jabón que se detalla en la película y en el libro, es una claro indicio del desprecio de Nietzsche/Durden hacia la relación con el género opuesto, haciendo “estallar” por los aires la figura femenina y usándola a modo de “ingrediente” para fabricar utensilios. El macho beta, suplantado por el alfa, necesita de la imagen ficticia de sí mismo para llenar el vacío que la vida le ha provocado debido a la envidia por sentirse superior cuando en realidad, recordemos que Tyler es un producto de una mente infectada por ideas autoimpuestas resultado de la inculcación de valores no accesibles a todos (la idea de que todos vamos a triunfar). El problema radica en la utilización del éxito en todo como modo de vida y de ahí que se fabrique jabón con grasa femenina para luego volver a venderla a la mujer como castigo por su supuesta vanidad.

Se juega con la idea de la pastilla roja y la pastilla azul de la primera entrega de Matrix como una actitud rebelde del conformismo varonil, escogiendo la pastilla roja como modo de ver la verdad y extrayendo un Tyler Durden radicalizado para mostrar su incomodidad hacia un mundo atado al capitalismo y el rechazo a la figura femenina (patriarcado). Pero lo curioso del tema, es que la película de Fincher se ha convertido en un objeto de consumo cuya aura viene a decir que no se consuma; un pez que se muerde la cola sin sentido alguno. En la película de Fincher se usa la figura femenina como si fuera una Cenicienta, maldita por su condición de mujer, que tiene que lidiar con la bipolaridad del protagonista. Se habla del cuento de la Cenicienta comparando el zapato de cristal con el preservativo como si el zapato fuera algo de usar y tirar en la afirmación que aparece en el film: “el condón es el zapato de cristal de nuestra generación”. El relato de Disney, ahoga la existencia de la mujer haciendo que esta tenga que volver a casa antes de las doce, cuando no es el hombre quien siente la necesidad de hacerlo; en la magia del hada madrina se atisban connotaciones machistas.

Se adivina otro atisbo con tintes misóginos en la frase que aparece en la conversación que tiene Norton con Durden, cuando este último le dice “¿Por qué los tíos como tú y como yo tenemos que saber lo que es un edredón?” cuando no se incluye a la mujer en el grupo de “tíos como tú y como yo”.

Lo mismo ocurre en los foros de MGTOW (Men Going Their Own Way)*(1) donde se culpa a las mujeres de la ausencia del padre. La guerra ausente o la gran depresión de la que se queja Tyler Durden en la mítica escena del sótano, es el padre que siempre le ha faltado. La rabia interna busca culpables en el grupo de mujeres que, supuestamente, invaden el espacio de los disconformes, es decir, aquel que no encuentra su lugar en la vida que le han vaticinado, necesita buscar argumentos para justificar su propia ineptitud cuando no ha conseguido adaptarse y culpar a la persona que la ha traído al mundo, en cualquier caso, la madre, extrayendo de esta idea todo el odio retenido.

Pero el libro de Palahniuk no termina igual que la película, a pesar de que está a tratado de conservar la esencia de la obra del escritor; un final sin Marla indica el rechazo absoluto después de utilizar de modo alguno a la mujer. En la película se edulcora el final con la escena donde los dos protagonistas se cogen de la mano mientas observan como el capitalismo se desmorona. En el libro, la idea de aniquilar al capitalismo se entiende bien, pero este no se extingue a pesar de los esfuerzos de Tyler y el Proyecto Mayhem, dando a entender que el hombre alfa radicalizado no es capaz de aniquilar el sueño que le vendieron en un pasado y descargue sus demonios con el género femenino y la idea de la ausencia del padre, convertido este vacío, en un reflejo forzado de lo que el macho beta es incapaz de ser. De lo absurdo de acudir a clubes nocturnos para extraer la personalidad violenta del hombre y confundirla con la versión alfa se extraen conclusiones que invitan a reflexionar sobre la idea radicalizada de destruir lo establecido. La figura de Tyler hablando con Dios en el último capítulo del libro, revelando al hombre jugando a ser dios por el mero hecho de pertenecer al género masculino.

Norton representa la idea del friki que “no se come una rosca” en contraposición con el supuesto de la actitud del macho alfa, relacionada con el mundo de los gimnasios y el deporte que nos vendieron en los ochenta. Eso no significa que el débil tenga que ocupar el lugar del hombre bueno, sino todo lo contrario: el beta denostado por la propia idea que este se ha formado de lo que significa triunfar en la vida (gracias a buena parte de un ideal ensalzado en distintas películas americanas), conforma un arquetipo de fiasco dibujado por sí mismo. El freak se esconde porque se siente rechazado y se busca en la ficción, pero ya no se siente cómodo con el rol que la sociedad le ha otorgado y busca canalizar la rabia de su condición en lugar de refugiarse en series y libros.

En los movimientos de la alt-right o en foros como 4chan, cuyos miembros se radicalizan e incluso comenten actos violentos en contados casos como el propiciado por Alek Minassian el pasado 23 de abril en Toronto iniciados por ideas plasmadas en memes de internet, como el del “levantamiento beta”, surgen a raíz del celibato involuntario, culpando a la sociedad, en concreto a la mujer en general, como la culpable de sus problemas mentales perpetuados por una imagen falsa que se les ha vendido. En dichos foros se escribieron guías sobre como pensar o incluso como poder superarse a sí mismo tanto física como intelectualmente, adoptando conceptos con connotaciones racistas y xenófobas. El movimiento trata de inculcar la idea del orgullo de ser un inadaptado hasta el punto de tener que exhibirlo de un modo radical, e incluso se fija en la obsesión por manifestar un estado de ánimo contrario a la idea del optimismo inculcado en la forma de vida a pesar de las connotaciones negativas que este pueda contraer. La idea de desprenderse de lo material porque este no suple al pensamiento se parece demasiado a la idea de Tyler. Incluso podríamos decir que Tyler es un fantasma psicótico que toma forma y relieve en el mundo incel*(2), convirtiéndose este, en el primer representante de dicho movimiento que ha sido inmortalizado en la literatura y el cine.

Fotograma de la película.

La idea de cometer actos violentos sirve como una variante de reafirmación del ego, una forma de sentirse orgulloso de ser quien se es, a pesar de la connotación negativa que esta conlleva. El crimen, en el citado caso, sirve para postular o incluso informar del descuerdo que se tiene con la propia existencia, conformándose como acto antinatura que reafirma una postura.

Lo que empieza como una forma de ser y pensar, termina radicalizándose de un modo inaudito y aunque el caso de Alek, por ponerlo como ejemplo, sirva para observar que la normalización empieza primero como revolución, no todas las personas que se muestran conformes con un estilo de vida terminarán armándose e instaurando el caos.

En el libro de Naggle, Muerte a los normies, se habla de la campaña de Trump apodada también con memes, sirviendo esto de referencia para indicarnos que ciertos tipos de pensamiento nacen a partir de actos anónimos que no necesitan líderes, idea que Anonymous nos vendió muy bien hace unos años, haciéndonos creer que el poder reside en una idea fugaz de pueblo unido. Pero la misma idea de pertenecer a un pueblo nace de una idea única y propia, que necesita de la figura del representante para darle voz, y que en realidad se convierte en líder sin necesidad de acarrear dicha etiqueta.

El libro gira en torno a la idea de la derecha alternativa, escapándose esta del conservadurismo puro y duro para inculcar ideas reaccionarias de un modo muy parecido a las revoluciones de izquierda; buscar la idea de rebeldía y conjurarla dentro del círculo satánico de la derecha. De ahí que el sistema patriarcal también tome forma en el corpúsculo de mentes que se aprisionan detrás de la pantalla de internet y floten por la galaxia digital sin censura que es el universo internauta camuflando lo rancio del ideario de derechas para mostrarse como factor revolucionario, al igual que hizo Tyler Durden en El club de lucha y colándonos una revolución muy similar a la que proclamó el dictador Adolf Hitler, espoleado por las ideas del ya citado Nietzsche.

Sin ánimo de alertar, el libro advierte del peligro del freak radicalizado beta convertido en seguidor de foros como 4chan o el movimiento incel, pero a la vez, abre una ventana de aire; en la mayoría de los casos, lo que se cuece en internet, se queda dentro de la red al igual que Tyler Durden siempre será prisionero de la mente de Palahniuk.

* (1) Hombres que buscan su propio camino
* (2) Personas que no logran tener sexo por culpa de su físico

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Ricard Millás
Narrador, poeta y editor. Ha escrito artículos en diversos medios como Culturaca, El Librepensador o Tanyible, entre otros. Ha publicado el poemario La sombra del felino (Versos y Reversos, 2011), Conexión ADSL (Enxebrebooks, 2013), La Hamburguesa Humana (Sven Jorgensen, 2014) y la primera parte de la saga La carne no está en venta: Génesis (Sven Jorgensen, 2015). Ha trabajado como operador en animación 2D en la película Chico y Rita, de Fernando Trueba y Mariscal o Las tres mellizas. Actualmente dirige la editorial Sven Jorgensen, escribe narrativa y nada tan rápido como puede.
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