27 de mayo del 2017
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Que sea Perú el primer país del que se haga eco en este Especial no es algo aleatorio. Quizás este país sudamericano sea del que menos información llega a España. Probablemente haya a quien le suene el apellido Fujimori, por lo peculiar de que un japonés gobernase un país de Latinoamérica. Alan García, Ollanta Humala o Alejandro Toledo quizás suenen menos o prácticamente nada.

Decía que no es aleatorio comenzar con Perú, como tampoco que usted no sepa quién es su actual presidente. Es el dueño de la imprenta el que decide lo que se imprime, y Perú, por más necesidades, desabastecimientos o desigualdades que pueda tener, no vende, ergo, no interesa.

Cuando entre urbanistas se hace mención a los muros, es el que vamos a mencionar el primero en el que se piensa cuando hablamos de Latinoamérica. Así, la BBC lo llamó el muro de la vergüenzaen un breve pero interesante reportaje que le dedicó hace diez meses.

Se trata de un muro que divide a un cerro en dos en la capital peruana. Un muro que separa el lujoso barrio cerrado de Las Casuarinas, en Santiago de Surco, y, al otro lado del cerro, los asentamientos chabolistas de Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores.

Fotografía de EFE/Ernesto Arias

Fotografía de EFE/Ernesto Arias


¿Cuándo y por qué se creó este muro?

Hace poco más de treinta años se erigió la mayor parte de este muro. Parte de sus habitantes, en cierto modo desinformados y ahora veremos por qué, justifican su construcción por el temor ante los ataques terroristas que existían por entonces en Perú, con la confrontación armada que existía entre el gobierno y la guerrilla popular de Sendero Luminoso.

Si investigamos acerca del papel de Lima dentro de las acciones que perpetró Sendero Luminoso, comprobamos que sobre todo se basó en un asedio institucional, pues trató de controlar los consejos estudiantiles de sus universidades. No obstante, no puede negarse que también en Lima perpetraron ataques sangrientos, aunque no fue la zona de Perú que más sufrió a Sendero Luminoso. Aun así, se contabilizaron ataques terroristas en el distrito de Ate (a 30 kilómetros del muro en cuestión, una hora de carretera) y en Villa El Salvador (a 20 kilómetros, 45 minutos en carretera). De haberse construido como motivo de ataques terroristas cercanos a la zona residencial en cuestión, es comprensible que erigieran materialmente murallas para impedir que pudiese suceder cualquier cosa en sus casas y a sus familiares. Por el contrario, hace treinta años ya de estos ataques y los líderes de Sendero Luminoso están hoy encarcelados en cadena perpetua desde que fuesen detenidos a inicios de los 90. En otras palabras, no es justificable dicho muro por ataques que sucedieron hace tres décadas.

Antes decíamos desinformados, y es por lo siguiente. El primer trozo de muro que se levantó lo hicieron los jesuitas al crear el Colegio La Inmaculada de Las Casuarinas, muro que sólo se tardó cinco días en elevar, de nuevo justificado ante temor de invasiones. Con la justificación de las invasiones y con temor de que el suelo perdiese valor debido a las mismas, decidieron por mutuo acuerdo arborizar el límite. En una zona de terral, disponer de árboles era en principio una buena idea. Dicha reforestación requería de un tiempo que no se estaba dispuesto a esperar por parte de los residentes de Las Casuarinas, y provocó que estallara un conflicto entre los líderes de las barriadas de chabolas y las gentes pudientes de Las Casuarinas. Tras enfrentamientos, y tensiones entre ambos lados, las obras comenzaron sin que el alcalde de Lima por entonces, Ricardo Belmont Casinelli, destacado personaje de la derecha peruana y hoy líder del partido político Siempre Unidos, impidiese que se llevasen a cabo.

El geógrafo peruano D. Manuel de los Santos, en una tesis que escribió en relación a este muro, recogía una anécdota acerca de la respuesta que recibiese Juan Almeida, dirigente de la barriada 12 de noviembre, por parte de un dirigente de Las Casuarinas: “Usted está loco, cómo esta gente pobre va a caminar junto a la gente de alcurnia”. Dicho comentario resume el pensar que dio lugar a este muro.

Una vez erigido, no queda tal cual, sino que vamos más allá. Todo queda en entredicho cuando comprobamos que el muro no ha quedado intacto desde su primera construcción, sino que conforme el otro lado del cerro se fue poblando de más familias pobres, el muro fue ampliándose gradualmente. De hecho, su última ampliación se dio hace casi cuatro años, cuando se construyó el hasta hoy último tramo del muro tras la aparición del pueblo joven de Vista Hermosa (bajo ese eufemismo se denominan los nuevos asentamientos de chabolas en Perú).

Lima3

Discriminación social

Descartada la posibilidad de que se debiese a dichos ataques, es evidente por las imágenes que están a nuestro alcance que la segregación y discriminación es notoria entre ambas zonas. Entre otros detalles, más allá de los ya visibles, sólo hay que echar un vistazo a las diferencias de servicios básicos latentes y, por ende, los precios de las viviendas a ambos lados del muro.

Al lado pobre del muro, el cerro se denomina la Pamplona Alta, el cual está dividido en tres secciones por altitud. La más baja dispone de agua y luz con severas limitaciones; la sección media dispone de luz con limitaciones pero no dispone de agua en las casas; la sección alta no dispone de ninguno de ambos servicios. Sus casas están construidas con madera, cartón y plástico, y su precio oscila en torno a los 300 dólares.

Al lado rico del muro, en las Casuarinas, las casas están construidas con materiales nobles, cuentan con todo tipo de servicios, piscinas, zonas ajardinadas, y el precio de las mismas oscila los 5 millones de dólares.

Paradójicamente, a pesar de esta enorme distinción, en Perú, los pobres pagan diez veces más por acceder al agua que los ricos. Y es que los más pobres, al no disponer de acceso al agua en grifos dentro de sus casas, no tienen mayor remedio que comprársela a camiones que recorren dos veces por semana la zona y la venden en tanquetas de plástico a precios privativos.

Los residentes del barrio lujoso de Las Casuarinas también aluden al temor ante invasiones que puedan producirse y allanamientos sobre sus casas. Sin embargo, de nuevo paradójicamente, quienes trabajan de jardineros, personal de limpiezas en casa, niñeras, personal de mantenimiento, guachimanes (guardias), etc.  son personas cuyas casas se encuentran en los barrios pobres de Pamplona Alta, y acceden a diario dejando su tarjeta de identidad en los puestos de control de entrada y salida.

Hasta ocho barriadas pobres existen en torno al muro: Nadine Heredia, Rinconada, Trébol, Nuevo Milenio… además de las ya mencionadas. No se conoce en los últimos diez años ni un solo caso de trabajadores de Las Casuarinas que vivan en los barrios chabolistas del entorno y que hayan delinquido gravemente dentro del barrio rico.

Los niños que nacen en los barrios pobres en torno a este muro con alambres y púas en sus altos, desde sus arrabales, subiendo con cuidado las paredes, ven casas blancas con piscina. Comprueban pasmados que hay jardines, pues donde ellos viven todo es terral y el verde una sorpresa. También ven que hay algo en el suelo que escupe agua para regar los jardines, mientras que a su casa el agua para él viene dos días por semana y sabe a plástico. Desde el lado de Surco, pueden también ver el Larcomar, el centro comercial más lujoso del país. Pueden ver también un precioso circuito de ciclistas que no está al alcance de todos.

Todo eso y más cosas ven los niños de los barrios pobres.

Los niños de los barrios ricos no saben qué hay tras el muro, porque desde pequeños les han dicho que es peligroso asomarse. Quien hay tras el muro, les quiere hacer daño. Nacen y crecen con ese pensamiento. Y en ese crecimiento, llevan consigo la certeza de que todo lo que ellos consigan habrá sido con su propio esfuerzo, y si aquellos del otro lado del cerro estaban ya así, es porque sus papás no se esforzaron tanto como los suyos. Así, crece la bipolarización, se propaga la incomprensión y nacen los conflictos. Y es que no hay peores muros que los que nacen en la mente.

Pobreza Infantil

 

¿Cuál sería la solución?

Ojalá hubiese una tan rápida como el hecho de levantar un muro.

Quizás, la eliminación drástica del muro no traería soluciones rápidas y eficientes. De hecho, una vez que vemos que ya se ha materializado el daño que provoca toda discriminación y segregación, la solución más inteligente puede que sea la que dio el urbanista peruano Pablo Vega Centeno para el diario La República el pasado Octubre: “crear espacios públicos de coexistencia, como parques o alamedas, donde sea posible la confluencia y la demostración de que es posible la coexistencia pacífica como elemento inicial en la búsqueda de reducir la brecha entre ricos y pobres”.

Si de por sí deshumanizan las fronteras, no hablemos ya de los muros.

Próximo destino: barrio Borumbi, Sao Paulo (Brasil)

 


 

Bibliografía

– Pierina Pighi. BBC Mundo – “El polémico muro que separa ricos y pobres en Lima”. 22 de octubre de 2015.
– Juana Gallegos – Larepublica.pe – “Habla el muro que separa a Pamplona Alta de Casuarinas” –  11 de octubre de 2015
– TelesurTv  – “Conozca el muro de la vergüenza en Perú” – 22 de octubre de 2015
– Manuel Smith De los Santos Arias, “Grupos sociales diferentes en aislamiento voluntario: sobre la producción de nuevas formas de segregación socio-espacial entre los distritos de Santiago de Surco y San Juan de Miraflores (1970-2006)”, Tesis doctoral. Escuela Académica Profesional de Geografía – Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, Decana de América (Lima, 2011)

 

 

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Alejandro García Maldonado

Licenciado en Derecho, ha colaborado en diversos medios como El Confidencial, Claridad Digital, El Turbión, El Importuno y Cubainformación. Autor de las obras "Testigos cegados" (2011) "Transcripción del Manifiesto Comunista" (2012), "Al resguardo del tilo rojo" (2014), "Tra due anime" (2015) y "Son de Lirios" (2016). Ha realizado estudios sobre proyectos biográficos coordinados por la Bernard Lievegoed University y dirige el proyecto literario "Etreso Biografías". Actualmente realiza un "Postgraduate Diploma of Journalism" dirigido por el National Council for Training of Journalist e impartido por la University of Strathclyde.
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