15 de octubre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Le cantaba la comparsa de “el niño” (Antonio Martínez Ares) en el teatro Falla un pasodoble al PSOE hablando de su decrepitud. Ha sido en la misma semana que Felipe González se autoretrataba concediendo una entrevista al diario El Mundo —29 años después— donde evidencia su total desconexión de la realidad, conocíamos que Narcís Serra se enfrentará a una acusación de cuatro años de cárcel por administración desleal en Catalunya Caixa o Iceta aplaudía la represión del Estado apoyando en twitter al diario más conservador de los últimos tiempos: El País.

Mientras tanto, Pedro Sánchez, el líder del PSOE que se agarró a un discurso cuasi revolucionario cuando estaba más fuera que dentro de la vida política, se encuentra en paradero desconocido, cómodo, permitiendo por acción u omisión que el Partido Popular continúe con su cleptocracia como si tal cosa. De la última gran derrota del establishment económico-financiero de este país, representados como fiel reflejo en la figura de Susana Díaz, de aquel amago de cambio, no queda hoy absolutamente nada. Era todo impostura, una lucha de poder.

No es casualidad este escenario. Cualquier foto fija donde miremos al PSOE durante los últimos lustros es así, una diapositiva gastada de la revolución de las chaquetas de pana y la rosa en mano que cautivó a la generación de nuestros padres. Andalucía, donde lleva malgobernando desde tiempos inmemoriales es el paradigma del clientelismo, el paro, la sumisión del pueblo y la falta de oportunidades.

Sobre la promesa de la socialdemocracia pasó como un ciclón el neoliberalismo, arrastrando a sus líderes y adoctrinándolos para la causa a cambio de una económica privilegiada, puestos en consejos directivos, trabajo para sus familiares y retiros dorados en el senado o en organismos europeos que en nada cambian la vida de la gente. Ahora, los encuentras en sus medios afines y comprados, como títeres sin hilos, hablando de reformismo y vistiendo de la falta de previsión lo que ha sido un sistema perfecto de latrocinio que beneficiaba lo privado a costa de lo público y que sólo se fracturó porque la vaca, escuálida, dejó de dar leche.

Da lástima ver a los que fueron sus votantes deambular entre la desidia, la autojustificación, la complacencia o el despecho, mientras el fantasma de lo que pudo ser y no fue se desvanece. Creían en el otrora partido socialista que el pueblo no iba a desenmascararlo, pero ya lo dice Ares, y no hay nada más pueblo que el propio carnaval:

¡Ay mi rosita, rosita obrera,
ya no te llevo en el corazón!
¡A la derecha te mueras
pa recordar tu traición, pa recordar tu traición!

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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