13 de diciembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Al final me llegó, a modo de maldición, la fotografía con el rostro del terrorista muerto. Una espeluznante imagen que ahora flota en mi cabeza.Se va un tiempo y luego vuelve a aparecer, como aquellos fantasmas que te acosan de noche cuando eres pequeño. Yo no lo pedí, pero ahí estaba, en el grupo de whatsapp, un joven ya inerte con la cara ensangrentada.

Y llámenme loco, pero no siento ninguna sensación de justicia o de reparación. Me siento igualmente amenazado por una barbarie complejísima, un monstruo indetectable, silencioso y letal, que usa sus peones para sembrar el terror. Pero el rey siempre se encuentra en la retaguardia, protegido y libre de toda venganza.

Llámenme loco, pero solo siento espanto, tristeza y compasión cuando regresa a mi cabeza la imagen de marras.

Pienso en los padres del terrorista y el horror que les perseguirá de por vida. En los profesionales que lo intentaron educar, en los amigos y vecinos que quedarán aturdidos por mucho tiempo. Pienso en el dolor de sus víctimas, en esas familias sin amparo, lastradas para siempre. Pienso en ese crío australiano y todo lo que tenía por delante, o en el chico que perdió su vida mientras intentaba hacer un mundo mejor. Pienso en ellos y no sé qué consuelo puede proporcionar la dichosa foto.

Pienso, también, en la jauría que celebra con alborozo el uso de la violencia. En aquellos cuyos argumentos son calcados a los que hubieron antes de la guerra de Afganistán, la de Irak o la intervención en Siria. Antes, cuando había muchos menos terroristas. Donde había uno, hay ahora diez. No lo entienden, nos ganan cuando aceptamos sus reglas, cuando nos enfangamos con su lodo de mentiras. Pero no es tan simple, no puede haber guerra de civilizaciones con una de ellas derruida. Esto es mucho más complejo que una guerra a cañonazos o gente matando gente. Si ha surgido es porque el terror sabe camuflarse y se híbrida con la normalidad. Combatirles requiere coordinación, conquistas y renuncias estratégicas, psicomotricidad fina. Desde la independencia energética -el fin del petróleo- hasta tratados de cooperación entre países y culturas, desde planes de desarrollo hasta solidaridad con los recursos internacionales, desde la educación en sociedad hasta la integración de colectivos vulnerables. Nuestra arma es la inteligencia, no la pólvora.

Solo pacificando el triunvirato de países desde donde se originó el ISIS -países caídos en desgracia-, se puede optar a desmontar el avance terrorista. Del reflejo de todas esas ciudades rotas bebe la rabia manipulada por el ISIS. La comunidad internacional debe mirar más allá de intereses particulares y hacer por refundarlas. La situación precisa de valentía política y altura de miras. Solo esforzándose en recuperar la normalidad en el territorio, tendremos la oportunidad de reducir la amenaza yihadista. Solo aislando económicamente a las dictaduras que la financian, estas dejarán de financiar el terror y se verán cada vez más solos.

Los insultos, la intolerancia, la violencia explícita, las bombas, el odio, la lógica perversa de la guerra favorece la marginación que les nutre. No fomentemos lo que quieren. No le demos alas ni en las acciones más mínimas. No compartas esa foto.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , , ,

    2 Réplicas

  1. T&T

    El autor del artículo nos insta ahora a no dejarnos llevar por el odio. El autor del artículo empezaba un artículo de hace un par de días así: “Anda la caverna mediática vertiendo bilis por sus teclados y micrófonos…”. No hay odios buenos, ni odios malos, el odio es siempre el mismo. Más coherencia, por favor

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies