24 de septiembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Recuerdo que hace unos años un amigo que entonces trabajaba en una importante Entidad Bancaria, me contaba que un periódico de la capital venía haciendo reportajes no muy favorables a la gestión irregular, por decirlo suavemente, que sus dirigentes venían haciendo sobre la administración del banco. Parece que se les iba la mano en el gasto particular y en  lo que ellos tildaban de “representación”. El periódico publicó una serie de reportajes sobre  los tejemanejes de los directivos, y eso no les gustó nada a los implicados. Y la reacción de la dirección del banco fue tajante, al rotativo, en cuestión, lo inundaron de publicidad y, por tanto, de dinero y el periódico no publicó más reportajes molestos hacia quienes les llenaron el pesebre.

Recupero esta anécdota ahora porque acabo de leer el artículo del director del Diario.es sobre las cifras publicitarias que en los años de los recientes responsables políticos de la Comunidad de Madrid han repartido el dinero público entre sus amigos de los periódicos que han venido defendiendo a capa y espada, con un cinismo desbordado, al partido del Gobierno. Ya intuía yo algo cuando Paco Marhuendael Director de La Razón, que por cierto está en todos las tertulias televisivas y por tanto tiene que cobrar un dinero importante por su asistencia, defendía a los dirigentes del PP con gran entusiasmo y justificaba con desparpajo los múltiples casos de corrupción que, un día sí y el otro también, afloraban al dominio público.

Los políticos, desde su atalaya de gobierno, tienen en sus manos instrumentos para hacer callar a la prensa, y uno de ellos es el dinero público que dedican a la publicidad en los distintos medios. Hoy día en que los periódicos, de papel sobre todo, se venden poco, los dueños de los rotativos se lanzan a captar la publicidad que, sobre todo, las Administraciones derrochan con cierta falta de pudor. Y, naturalmente, las comidas de negocios, los viajes, y sobre todo, un tratamiento dulce y favorable a la figura del político de turno es la moneda de cambio a los favores publicitarios. Por supuesto que la publicidad de los actos y servicios de la Administración deben realizarse, porque entre otras cosas, los ciudadanos necesitan conocer las decisiones que su gobierno municipal, autonómico o estatal tiene previsto realizar; pero esta publicidad habrá que regularla conforme a unos criterios que se tengan en cuenta todos los medios a los que el ciudadano pueda acceder.

Cómo olvidar este día de gloria de nuestros periódicos de cabecera.

Las empresas privadas pueden llevar su publicidad donde lo deseen; pero las Administraciones Públicas gestionan el dinero público y, por tanto, deben de atenerse a criterios, transparentes y lo más objetivos posible, sobre su uso. Hay políticos que, cuando llegan a la poltrona, creen que el dinero público es suyo y lo usan con una alegría desmesurada, y favorecen a sus amigos cuando no a sus bolsillos. Y eso no podemos justificarlo los ciudadanos. Tenemos que pedir, una y otra vez, los datos sobre cómo se gasta el dinero público, en qué cosas concretas, y si notamos desvíos raros o favores injustificables, hay que denunciarlos y no justificarlos en la frase “total, todos hacen lo mismo. Por lo menos que sean los nuestros los que se lleven la tajada”.

La otra cara del tema es el papel de la prensa. Siempre hemos creído los ciudadanos que la prensa tenía como uno de sus papeles el vigilar al estamento político. Estábamos convencidos que una de sus funciones era esa e, incluso nos referíamos a sus papel como el “cuarto poder”, porque en la historia moderna han sido muchos los chanchullos que ha venido denunciado con ese papel investigador que  se venía introduciendo en las redacciones periodísticas. Y tenemos que reconocer que muchos diarios han sido e incluso siguen fieles a esa vocación y al reconocimiento que les damos los ciudadanos; pero, por desgracia los consejos de administración de muchos medios informativos están sustituyendo a los redactores y presentan un periodismo descafeinado y no pocas veces amarillo, por aquello de premiar a los benefactores económicos con un tratamiento acorde a sus gustos.

Hay muchas razones por que la prensa está perdiendo mucho espacio en la apreciación de los ciudadanos; pero, quizás una de ellas pueda ser esa complacencia que manifiesta, en muchas ocasiones, con los que mandan. Hubo un tiempo que, el que más y el que menos, compraba uno o dos periódicos diarios para informarse a fondo de todo lo que ocurría. Recuerdo que los llamados “telediarios” se veían con bastante interés y la gente valoraba a los profesionales del periodismo. Es verdad que todo está cambiando mucho, en todos los sentidos, y la prensa vive unos momentos complicados por la influencia de los medios online; pero el espaldarazo a periódicos de índole nacional y, muchas veces, local, quizás haya tenido algo que ver también con la degeneración de un cierto periodismo acomodado a los dictados de los lobbies y el poder. Menos mal que están surgiendo nuevas publicaciones, sobre todo digitales, que están consiguiendo la confianza de muchos lectores que se mostraban desencantados por el rumbo  de su diario de siempre.

The following two tabs change content below.

Emilio López Pizarro

Jubilado. Fue periodista durante una breve temporada y funcionario público casi toda la vida. Hombre de bien. Es progenitor de los creadores de La Réplica.

Últimas entradas de Emilio López Pizarro (ver todo)

Tags: , , , ,

    Una Réplica

  1. Vicente Fisac

    Así es, por desgracia; pero no sólo en la política. Las grandes empresas comerciales que invierten mucho en Publicidad son tratadas con mucha condescendencia y discreción cada vez que alguna noticia negativa les afecta, sobre todo en aquellos medios en donde se anuncian.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies