27 de marzo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Según algunos, tras la resaca postelectoral llega el momento de los pactos y la aritmética parlamentaria. En este contexto, hay gente en Podemos que apuesta por echar al Partido Popular (PP) a cualquier precio, lo cual es comprensible en vista de la política antisocial y contra las libertades de la derecha españolista más rancia. Sin embargo, los resultados de las últimas elecciones generales no permiten a Podemos echar al PP del gobierno si no es pactando con el Partido socialista obrero Español (PsoE).

Creo que es clave que en estos momentos tengamos memoria y recordemos lo que hemos aprendido en las luchas de los últimos años. “PsoE y PP, la misma mierda es”, gritábamos en las calles con el Movimiento 15M. Con esto queríamos decir que, aunque no son exactamente iguales, en el fondo, las políticas económicas de ambos partidos, del PPSOE, son las mismas: el neoliberalismo que nos conduce a la austeridad y la guerra que impulsa con todas sus fuerzas la Unión Europea (UE). Véase, por ejemplo, el apoyo del PPSOE al TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, un acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos) y a la OTAN. Si el PSOE gobernase con el apoyo de Podemos acabaría pactando con el PP muchas de sus leyes, especialmente cuando tenemos por delante tiempos muy duros a nivel económico, con un freno a la débil recuperación actual, sino una fuerte recaída de la crisis, como nos anuncia la situación en China.

El PPSOE no funciona de forma democrática, pues las conclusiones de los pocos debates serios que se dan en su seno no alcanzan instancias superiores debido a toda una serie de filtros burocráticos y clientelares. Esto hace que no sea posible pactar con su ala de izquierdas, aunque esta tuviera un apoyo mayoritario en las bases, que no lo tiene. Se trata de un partido diseñado para representar, ante todo, los intereses de las clases dominantes españolistas, con pequeñas concesiones colaterales a las luchas de los movimientos sociales que, parcialmente, forman parte, aún, de sus bases. El PPSOE es un partido estrecha e históricamente unido a los intereses de los grandes capitales españoles, lo que personifica muy bien Susana Díaz en Andalucía, aunque aún reciba votos de mucha gente trabajadora de izquierdas (fundamentalmente gente de edad avanzada que lo identifican con la llegada de la democracia). El PPSOE es un partido asentado en la corrupción sistémica producto de la Transición española. De esto sabemos mucho en Andalucía donde el PPSOE lleva gobernando desde 1978  mediante un régimen clientelar, sembrando miedo al cambio con el apoyo de las grandes fortunas.

ZP y PdrSncz

El PPSOE es parte esencial de la austeridad que impulsa la Unión Europea (solo hace falta mirar al comisario Almunia o a Solana, en otros muchos). Aunque en la oposición sabe disfrazarse de izquierda, ya sabemos qué ocurre cuando el PPSOE alcanza el poder: una política con algunos avances en libertades al mismo tiempo que despliega un neoliberalismo galopante. Este social-liberalismo conduce a contradicciones tan fuertes como que se apruebe el matrimonio homosexual pero muchas personas homosexuales no podamos compartir nuestras vidas con nuestras parejas porque tenemos que irnos al extranjero a buscar trabajo o no tenemos medios para independizarnos en condiciones dignas, al mismo tiempo que se recortan las ayudas a colectivos LGTBI.

Además, el PPSOE no cumple lo que pacta. Promete cualquier cosa para llegar al poder y después engaña. Aún recuerdo a Zapatero en la oposición anunciando que derogaría la LOU en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla… Por si todo esto no fuera bastante, en el PPSOE son expertos en el “abrazo del oso”. Un abrazo que ya estranguló al Partido Andalucista (PA) y a Izquierda Unida (IU) en Andalucía. Te invitan a pactar para apuñalarte por la espalda y robarte tu esencia de la que se apropian tergiversándola.

Afortunadamente, estamos en tiempos nuevos que nos hemos labrado en las luchas de los últimos años. No podemos contentarnos con echar al PPsoe para poner al El pPSOE. Tenemos, y podemos, ir mucho más allá.

Son momentos para profundizar en la democracia, por ejemplo, permitiendo que la ciudadanía de Catalunya, y otras naciones del Estado español, puedan votar libremente. ¡Hay que poder decidir desde abajo para cambiarlo todo!

No son tiempos de aritmética parlamentaria. Es el momento de salir a las calles y apoyar las luchas en los centros de trabajo, que hay muchas, como por ejemplo, Konecta en el sector del telemarketing, la huelga de intérpretes de lengua de signos en Canal Sur, la huelga indefinida en la cafetería de la Escuela de Ingenieros en la Universidad de Sevilla, Juver, Renfe, Seat Componentes, Tragsa, Limasa, Abengoa, etc. Reforzar los movimientos sociales rendirá mejores resultados para Podemos en nuevas elecciones por venir y, lo que es más importante, nos fortalecerá a la gente trabajadora gobierne quien gobierne para obligarle a gobernar para la gente de abajo. Miremos a las luchas que hay en estos momentos contra el neoliberalismo y la xenofobia del gobierno reformista y posibilista de Syriza en Grecia. De las calles a las urnas, de las urnas a las calles… ¡La lucha es el camino!

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Profesor de Ecología, delegado del S.A.T. en la Universidad de Sevilla y miembro del círculo Macarena y miembro del Colectivo Acción Anticapitalista.
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    2 Réplicas

  1. Jesus M. Castillo

    El problema, creo, es que pactar sobre programa con el PSOE para darle el gobienro no sirve de nada porque desde ya sabemos que NO cumplen lo que pactan. Sin ir más lejos, hoy hemos visto como se han puesto de acuerdo con el PP, y la muleta de Ciudadanos, para la presidencia del Congreso…

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