14 de diciembre del 2018
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Acabo de leer una magnífica entrevista que le hace Paco Sánchez Múgica a Jesús Maraña sobre el periodismo de hoy y los problemas por los que atraviesa en la La Voz del Sur de Jerez . Llevo algún tiempo intentado reflexionar sobre el papel del periodismo en un contexto emergente donde los nuevos medios tecnológicos como Internet, y concretamente las herramientas de Facebook y Twitter, están revolucionando el panorama informativo.

Cuando yo estudié periodismo, no podíamos ni imaginar lo que hoy existe. No concebíamos otros medios que el periodismo escrito, la radio y la tele. Todos nos sentíamos entusiasmados con el papel que el periodista tenía ante la sociedad y creíamos con sinceridad en la objetividad que debía ejercer el periodista cuando asumía su papel de emisor. En las clases de periodismo se predicaba casi como un dogma esta objetividad del periodista, teníamos que ser por encima de todo objetivos en nuestro trabajo, como si fuese realizable. Lo interesante fue cuando tuvimos que ejercer nuestro oficio y nos dimos cuenta que, por mucho que lo intentábamos, cada uno tenía sus propias ideas, sus valores y sus principios y estos condicionaban la supuesta objetividad que se presumía. Porque a la hora de tratar una información no podíamos renunciar a nuestra propia visión de la realidad. Por tanto, con el tiempo concluimos que lo que sí se nos debía pedir en nuestro trabajo es responsabilidad y transparencia, desechando todo atisbo de fanatismo y parcialidad descarada que pudiera enturbiar la información que pretendíamos ofrecer al lector.

periodismo digital

El periodismo de hoy se ha diversificado

También nos insistían en que el periodista no debiera ser protagonista de la información sino un mero transmisor. El profesional de la información permanecería entonces en un segundo plano, de tal manera que sea la noticia la que llegue al lector con la suficiente autonomía para que éste pueda valorarla y criticarla con sus propios criterios. Es algo que hoy día no parece darse. Ocurre que la información viene adobada de media ración de opinión de su autor, que la hace, no pocas veces, tendenciosa y partidaria. Los mismos lectores se hacen asiduos de diarios o programas de radio o televisión donde se les adoctrina en aquellas ideas y enfoques que ellos desean oír para confirmar sus convicciones. No se trata, pues, de abrir la mente a distintas opiniones para formar contrastar ideas sino de confirmar lo que se tiene y blindarse contra lo que se cree contrario o lo que ponga en cuestión lo que pensamos. De este modo, no es raro vernos a los que leemos la prensa, ya sea de papel o a través de Internet, acogernos a un determinado medio para leer u oír lo que queremos. 

Hoy nos encontramos con un espectáculo que, en nuestros años de universidad, ni soñamos para un periodista: la proliferación de tertulias radiofónicas y televisivas invadidas por profesionales de la información que opinan de todo lo que se les echa con una facilidad pasmosa. Eso sin detenernos en el giro que están tomando estas tertulias que más parecen un lío de grillos, donde nadie se escucha y todos hablan a la vez, sin que el respeto al contrario ni a sus ideas entre en la cabeza de sus participantes. El espectador debe hacer un esfuerzo por contrastar los datos que se nos ofrecen para tener una idea lo más completa posible de lo que realmente sucede.

Tertulia de "El Gato al Agua", en Intereconomía

Tertulia de “El Gato al Agua”, en Intereconomía

Algunos amigos se me quejan –como si yo estuviera metido en el gremio- de la falta de sintonía con los periodistas, me comentan que les están decepcionando, que son muy pocos los que les merecen confianza porque los ven muy “vendidos” a las empresas de las que forman parte, que acaban dándonos la información que sus dueños les dictan. Critican que en las entrevistas parecen oírse más a ellos que a los entrevistados, de tal manera que da la impresión que su objetivo es que éstos digan lo que interesa al entrevistador. Todo esto me toca en mi fibra corporativista y acabo defendiendo a los verdaderos profesionales, esos que trabajan día a día con fuerza y convicción. Creo que el periodismo es un instrumento imprescindible en nuestra sociedad democrática, clave para que el poder esté vigilado y no cometa los desmanes que demasiado a menudo vemos. El periodista de hoy no debe agarrarse al delirio de ser protagonista de los hechos o de otro interés lóbrego que tenga en la manga; hay que exigirle que cumpla con el papel de auténtico informador al servicio de una sociedad que lo necesita para saber que está pasando ahí fuera.

periodista

Cuando un periodista escribe, asume una gran responsabilidad

Recuerdo que se nos decía en las clases de periodismo que los profesionales no debíamos tener la arrogancia de creer que somos depositarios de la verdad, como si nuestra opinión o la información que demos sea la única y absoluta. Nuestro trabajo, que puede tener una gran influencia en la sociedad, ha de ser muy responsable. Por ello, uno de los criterios básicos que debe emplear un buen periodista es el de contrastar la información para que cumpla con las garantías. Una información tendenciosa o no contrastada puede producir daños importantes en la imagen de personas o instituciones que, después de publicarse y extenderse, no  puedan rehabilitarse. La excesiva ligereza, a veces en pro de la exclusiva, a la hora de tratar una noticia, sin buscar el necesario contraste puede, además de producir un daño irreparable, convertirse en desprestigio del medio en que se emite. Cuando un determinado tipo de periodismo se mezcla con tintes fanáticos y con planteamientos propios de trinchera se hunde en el fango de la mentira y la insidia, y acaba en el desprecio de sus lectores.

Los lectores tenemos en nuestras manos aupar a los medios informativos que intentan llevar a cabo un periodismo digno; podemos dar voz a unos profesionales que ejerzan su trabajo con las garantías y el compromiso necesario; de valorar las empresas periodísticas que desarrollen su papel de servicio público sin que por ello renuncien a ser competitivas. El periodismo del futuro tendrá que evolucionar al compás de una sociedad que cada día exige más compromiso y determinación por hacer posible el desarrollo de unos ciudadanos más abiertos, críticos y solidarios con el escenario social que nos ha tocado vivir.

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Emilio López Pizarro

Jubilado. Fue periodista durante una breve temporada y funcionario público casi toda la vida. Hombre de bien. Es progenitor de los creadores de La Réplica.

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