11 de enero del 2018
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Si hay un gremio que no ha estado a la altura de las circunstancias durante los atentados acontecidos en Cataluña, ese ha sido, sin duda, el gremio periodístico. Y está bien que se sepa y  se reconozca si eso lleva a un periodo de reflexión colectiva y una mejora en la calidad de la información y del análisis político de cara al futuro.

Si comparamos con la ola de solidaridad entre personas, empresas e incluso la unión de la clase política -que por una vez han tenido un comportamiento, en general, razonable-, nuestros medios de comunicación han salido verdaderamente malparados. Informaciones falsas o inexactas, desconocimiento de los protocolos de las fuerzas de seguridad, escasez de medios y recursos, falta de rigor y ética profesional o el destrozo del código deontológico; por un motivo u otro, la realidad es que el tratamiento periodístico en torno al atentado ha sido un desastre y ha alimentado la confusión y el desconcierto en la opinión pública. Repasemos algunas claves:

Bulos difundidos

La práctica totalidad de los medios aseguraron que, poco después del atentado de Las Ramblas, algunos terroristas se atrincheraron en el restaurante La Luna de Estambul, un restaurante de Carrer de la Rambla. Lo cierto es que el restaurante ni siquiera existe en la dirección que se hizo pública (Nou de la Rambla 1, sino que está en la 101) y que no se sabe a ciencia cierta cómo medios de la repercusión de RTVE o las cadenas generalistas de televisión dieron cabida a esta información. Al final, la mejor fuente de información han resultado ser las redes sociales de los propios mossos, que han hecho una labor comunicativa de matrícula de honor; multidioma, cauta, veraz y, sobre todo, eficaz.

En cuanto a difusión de bulos, mención especial para El Español, el medio amarillista por excelencia, que no ha dado ni una durante su cobertura periodística.

 

Errores de bulto 

1) El caso más doloroso es, sin duda, el de Julian Alessandro Cadman. El niño australiano de siete años que estuvo “desaparecido“, luego fue “encontrado vivo” y finalmente resultó ser una de las víctimas mortales del atentado. Una deriva que no solo afecta a los lectores, sino que ha podido sembrar la confusión entre los propios familiares y, por extensión, en el país del fallecido.

2) Confundir a una de las víctimas del atentado con un terrorista e informar que ha muerto el terrorista. Finalmente se trataba de Pau Pérez, fallecido tras las heridas de arma blanca recibidas por un terrorista que se encuentra en paradero desconocido.

3) El tiroteo en Nimes que nunca sucedió. El sábado por la noche se daba por hecho que la amenaza terrorista llegaba a la ciudad donde comenzaba la vuelta a España y pese a la difusión en los principales periódicos deportivos del país, al final resultó ser un hombre que portaba un arma de fogueo.

4) La mosso que abatió a cuatro terroristas no fue realmente una mujer, aunque la historia, por peliculera, vendiese más. Muchos usuarios celebraban en twitter que al ser abatidos por una mujer, los terroristas no llegarían a su “reino de los cielos”, pero lo cierto es que fueron abatidos por un hombre y que la prensa ha actuado con enorme irresponsabilidad con el necesario derecho a la intimidad de un agente que está ahora mismo bajo tratamiento psicológico.

Luego El Mundo aseguró que se trataba de un mosso formado en la Legión Española, pero también resultó ser falso.

En otros países, algunos de estos errores flagrantes se hubieran saldado con periodistas asumiendo sus responsabilidades, dimitiendo o pidiendo disculpas, pero aquí la mayoría de medios no han entonado un mea culpa, sino que han huido hacia adelante, publicando contenido sin inmutarse hasta que sus propios errores han quedado sepultados por la incesante actualidad.

 

El empeño en mezclar el atentado con el conflicto independentista

Un tema en el que El País se ha cubierto de gloria. Lo cierto es que el fuera diario de referencia en España, lleva unos años apanfletado, confundiendo sus obsesiones políticas con la verdad. Estos días, tanto en su editorial, como en este artículo de Lluis Basset, “Fin de la frivolidad”, como en la viñeta de Peridis, como persiguiendo cuentas profesionales en Twitter, mezclan las churras con las merinas relacionando el atentado con el procés, en su propósito de hacer el máximo daño al movimiento independentista.

Luego tenemos al inefable Arcadi Espada, que casi disfruta con el atentado en su columna “Sangre para los coquetos“, una de las más vergonzosas y lamentables publicadas en los últimos tiempos. El fundador de Ciudadanos goza en la beligerancia. De psiquiátrico.

Un asunto que no sólo no parece preocupar en El Mundo, sino que es el mismo periódico el que publica titulares ficticios, que no responden a la máxima número uno del periodismo, buscar y comunicar la verdad.

Ayer mismo, en su editorial, sugiere que Cataluña fomenta la llegada de musulmanes salafistas y que esto es fruto de su obsesión por romper con España. No es que sea falso, es que es surrealista.

Otros medios de tendencia liberal españolista como El Confidencial y El Español han sido un poco más sutiles, y se han pronunciado asociando el atentado a la falta de atención del Govern hacia la amenaza terrorista.

Incluso Pedro J. Ramirez, al que nunca le ha importado utilizar el miedo para alcanzar sus intereses políticos, llega a afirmar que una hipotética independencia dejaría a Cataluña como la presa más fácil para los terroristas. 

Y es que, si hay algo verdaderamente miserable estos días, no ha sido la colección de datos imprecisos o erróneos en el propósito de informar, sino la utilización del atentado para favorecer lecturas políticas que nada tienen que ver con el horror que hemos vivido.

Las imágenes espeluznantes en las portadas de los periódicos

Este es un tema que ha suscitado un gran debate entre la población y las redacciones de las diferentes publicaciones. ¿Se ha de mostrar todo el horror de los atentados para concienciar acerca de los mismos o ha de prevalecer el respeto a las víctimas? A mi juicio, la clave es saber conjugarlo, pues no todos los actos puede ser tratado con el mismo patrón, aunque sí conviene establecer un marco general de actuación. En esto, me vale una norma que nos aplicamos los escritores, sugerir suele ser mejor que mostrar. 

En este sentido, este hilo del profesor Francesc Pujol en Twitter analiza los pros y contras de ambas posturas.

Dejo a continuación dos portadas que me parecen acertadas tratando la noticia.

La falta de ética individual

Y aunque se pueda culpar a la línea editorial de cada medio, lo cierto es que también se han podido ver prácticas de dudosa moralidad entre algunos periodistas. Valga como ejemplo, la noticia de dos periodistas detenidas por saltarse el precinto policial en la casa de un terrorista o los periodistas que han publicado tweets sirviendo de altavoz a información que luego han resultado ser falsa. Aquí se produce un efecto contagio entre redacción y periodistas. Si desde arriba no se exige rigor, hechos y profesionalidad, desde abajo nos podemos esperar cualquier cosa.


El estado del periodismo

¿Es esta falta de calidad en la información consecuencia del estado de las redacciones? Desde luego, parece que la falta de medios y la precarización en las redacciones tienen mucho que ver. Existen pocos periodistas especializados en terrorismo, muchos corresponsales de quita y pon que cobran una miseria, con escasa experiencia en sucesos de esta magnitud y con pocos medios para llegar a la noticia. Pese a tratarse de Las Ramblas, pocos periodistas estuvieron a pie de campo. Sorprende además, las tragaderas de los jefes de redacción, por cuyo ¿filtro? ha pasado casi cualquier información, sin depuración previa y sin siquiera contrastar la noticia.

El pos-atentado ha destapado las miserias del oficio, pero es una gran oportunidad para la prensa española, que debe hacer autocrítica, elaborar protocolos y cuidar el tratamiento informativo en momentos en los que la sensibilidad de población es especialmente vulnerable. Prediquemos con el ejemplo.

 

La foto es de EFE.

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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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    14 Réplicas

  1. Anja Witter

    Buenos días: Estoy de acuerdo con el contexto del artículo -El periodismo no ha estado a la altura- porque no esta bien publicar informaciónes o noticias que no están ratificiadas. Pero también pienso que cada lector tiene una responsabilidad para valorar y decidir que haré con las noticias y informaciones. Siempre puedo buscar otra fuente para comprobar si es verdad o no. Y si no lo encuentro mejor mantener la calma y no decir nada. También creo que siempre hay una demanda que quiere ser satisfecha. Por eso mi opinión es que no sólo el periodismo debería reflexionar sino también cada uno de nosotros.

  2. parracelsius

    Como dice la persona que firma como Anja Witter, el problema no es tanto los bulos y mentiras interesadas que publican los imanes del estado hispànico sinó todas aquellas personas que necesitan consumir toda esa basura porqué les alimenta mejor el odio a lo diferente que la paz y la tolerancia , aquí la muy cristiana iglesia católica deberia preguntarse en que le está fallando a sus fieles para que se hallan radicalizado tanto.

  3. Miguel Valiente

    Es triste reconocer la baja calidad de los medios de comunicación. Pero no debemos extrañarnos. En un entorno socio-político como el que vivimos en España, es el resultado inevitable de un deterioro generalizado de todos los aspectos de nuestra convivencia. Salvo algún caso aislado de profesionalidad y honradez informativa que podemos encontrarnos en muy escasos medios digitales (eldiario.es, Público o La Réplica), el estado en que se encuentran nuestros medios tradicionales (prensa escrita, radio y TV) es lamentable, tanto por la creciente manipulación de la información que ofrecen (consecuencia de su sometimiento a intereses financieros y políticos espurios) como por la pobreza de medios de que hacen gala y la escasa profesionalidad exigida a sus trabajadores (tan escasa como el salario y las condiciones de trabajo que les dan). Pero, en este sentido, cabe decir que el comportamiento de los medios no es sino el reflejo del deterioro moral de la vida pública en general. Un país podrido en su base no puede tener una prensa sana. Un país con un gobierno corrupto (y aceptado por un porcentaje insultantemente alto de su población) no puede exigir información veraz, imparcial y profesional; debe conformarse con asomarse al basurero y tratar de encontrar en él alguna brizna de verdad escarbando entre la porquería. Lo que dice el artículo de Javier López Menacho es cierto de principio a fin. Pero, si se dice que tenemos los gobernantes que nos merecemos, ¿no será acaso cierto que también tenemos la prensa que nos merecemos?

  4. Fernando Boj

    El periodismo en España necesita un periodo de reflexión y debate que lleve a los profesionales y las empresas a replantearse el ejercicio de la profesión para no caer en el amarillismo ni en la manipulación como se viene haciendo en los últimos tiempos. Gracias por el artículo.

  5. Guillermo

    En todo el mundo los periodistas se han vuelto aves de rapiña con intereses propios, y más aún cuando hay sangre. Bajo nivel de información.

  6. Pedro Barquero

    No tiene “Replica” el artículo pero la prensa no deja de ser un reflejo de la sociedad, no debemos olvidarlo. Claro que hay prensa de calidad en España pero no la generalista, revistas de altísima calidad que no lee casi nadie y por supuestos blog muy especializados . Y ese hecho dice mucho de una sociedad absolutamente politizada y con un espíritu crítico bajo minimos. El problema no es la prensa generalista, es que han encontrado su nicho de mercado ofreciendo lo que demandamos.

  7. La Réplica

    Hay muchísimos lectores que nos han dicho esto Pedro, apelando ala responsabilidad individual del lector. Y tienes razón en lo que dices de los medios alternativos especializados. Conocemos varios extraordinarios, perfectamente segmentados, para seguir casi cualquier tema. Es cuestión de interés y compromiso con la información.

  8. Rosalia

    Excelente articulo!
    Lo del niño australiano, vincular el yihadismo con el independentismo son para precintar periodicos. Para remate, un dibujante de la categoria de Peridis haciendo una caricatura como la que hizo, me parece que es para que alguien le llame la atención.

  9. Joseph

    Lo más preocupante es que no se respeta al lector, ni las víctimas, triste percepción de rapiña por el titular, la información convertida en un negocio, sucio, obviando el derecho a la misma, y la extrema necesidad de ser veraz y exacto en la noticia, sobretodo, tratándose de un suceso tan importante como doloroso que duele en los corazones de toda la sociedad.

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