13 de noviembre del 2018
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En el escenario de lo moral, lo ético, y lo que algunos claman a voces como el paradigma de lo correcto y el buen hacer, la acusación más reiterada que se suele encontrar por parte de ciertos sectores de la población es la de tachar de populismo a aquellos comportamientos que se salgan de sus hábitos.   

Cuando se halle ante alguien que acuse a algún político de populista o incluso a usted mismo por el hecho de tomar como suyo y aplaudir el buen hacer de algún político, aproveche para preguntarle: ¿usted qué entiende por populismo?

Y es que sin poneros barojianos ni creernos más papistas que Bergoglio, en La Réplica nos vemos en la necesidad de aclarar algunos conceptos que parece que se diseminan en algunos sectores ideológicos.

Forges

Pobre reclamando derechos = Populista

Partamos de la etimología.

Dice la Real Academia Española que el populismo es la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. Y añade abreviadamente que su uso cotidiano tiene un sentido despectivo.

Fíjense lo peculiar que es nuestro ecosistema político, que es el Partido que se autoproclama Popular el que más acusa a los demás de populismo.

El partido que se puso a recoger firmas contra la subida del IVA en 2010 del 16 al 18% (aquellos “chuches” de los niños) y que lo primero que hizo al ganar las generales de 2011 fue incrementar el IRPF y el IVA al 21%.

El partido que María Dolores de Cospedal presentó  como “el partido de los trabajadores” y que en 2012 abarató el despido y facilitó la bajada de sueldos.

El partido que anunció que en un año generaría 300.00 empleos y durante ese año generó 691.700 desempleados nuevos.

El partido que lloraba en ojos de Soraya Sáenz de Santamaría ante el drama de los desahucios y que en mano de ellos estuvo paliarlo en lugar de dirigir a la banca aquellas contrapartidas para rescatarla.

El partido que cuenta en sus filas con personajes como Gonzalez Pons, quien aseguraba que era “un tipo que parezco malo a los poderosos porque represento a los que no tienen poder”.

Pues ese partido llama populista a Carmena y a tantos otros políticos que no les son de su agrado.

En cambio, para otros, el populismo es algo diferente. Algo diferente que en una entrevista que le hiciera Jordi Évole a Rafael Correa, el presidente de Ecuador sentenció en una frase concisa y determinante:

“Populismo es la palabra que utilizan las élites cuando no entienden qué está pasando.”

Populismo

Ferrán Martín sobre el Populismo en La República.

A dichas élites las consideraba como élites mediocres. Podría parecer un insulto, pero si analizamos qué quiere decir mediocre, nos daremos cuenta de que no es sino una descripción gráfica de la realidad. Dice el diccionario que los mediocres son quienes no tienen un talento especial o no tienen suficiente capacidad para la actividad que realizan. Levante la vista del Android, observe y opine.

El último blanco de sus acusaciones, como decíamos, ha sido Manuela Carmena.

Dicen que es populista porque no ha aceptado una Guía Melendo del Champagne como regalo de un empresario  por Navidad y acto seguido se lo ha hecho saber con agradecimientos a través de una carta en la que le comunica que lo pondrá al servicio de todos los madrileños en una biblioteca pública.

Es populista porque asientos que estaban guardados el día de la Cabalgata de Reyes para los hilos nepotistas de los altos cargos políticos y sus estirpes van a ser ocupados por discapacitados y personas en riesgo de exclusión o empobrecidas por la desatención social.

Es populista porque ha paralizado desahucios.

Es populista porque dio cobijo en Nochebuena a 200 sintecho en el Palacio de Cibeles para una cena digna que promovió e ideó la ONG cristiana Mensajeros por la Paz que dirige el Padre Angel.

Es populista por coger el metro en vez de usar coche oficial.

Botella y sus hijos en la zona VIP de la cabalgata el año pasado. / Foto de El Español - Gtres

Botella y sus hijos en la zona VIP de la cabalgata el año pasado. / Foto de El Español – Gtres

Cuando uno ve estas acusaciones, analiza las críticas que lanzan sobre Carmena y ve los resultados de las últimas votaciones del pasado 20 de Diciembre, saca tres conclusiones:

  • Los que usan la palabra populismo (o su hermana, la demagogia), poco se han parado a saber qué diantres (¿he dicho diantres?) están diciendo.
  • Ser bueno no ha de entenderse como ser idiota. Más bien, ser bueno es algo que los idiotas no alcanzan a entender, por eso no entienden que sea un niño con parálisis cerebral en vez de los hijos o nietos de algún miembro del Consejo de Ministros el que tenga un sitio VIP durante la Cabalgata.
  • Decía Ernesto Laclau que es el populismo la mejor forma de organización política pues da mayor lugar y representatividad a clases que hasta el momento estaban relegadas. Para entender esta cita de Laclau, antes habría que leer a aquellos pensadores que han reflexionado largo y tendido sobre el populismo, como Francesco Panizza, Chantal Mouffe, el propio Laclau o Maximiliano Korstanje. Pero eso requiere tiempo y lectura en una sociedad epicúrea que exige todo rápido y en 140 caracteres. Quizá por eso el éxito de Twitter. Quizá por eso no nos informamos, sino que nos dejamos informar.
A El Roto tampoco se le ha escapado esa particular manera de entender el populismo.

A El Roto tampoco se le ha escapado esa particular manera de entender el populismo.

Este hacer de Carmena no es de ser populista. Es de ser humano. Y si para todos los cuñados de España es Carmena un icono del populismo, entonces bienvenido sea.

Populismo. Populismo. Parece que a preocuparse por los pobres se le llama populismo. Y además, a este buen hacer de Carmena le dan un fundamento malévolo y premeditado que ya quisiera Agatha Christie en sus novelas.

En cualquier caso, esto aquí escrito también sería para algunos un ejemplo aberrante de populismo. Mejor así. Esos halagos no los queremos, no los necesitamos.

Fin de la cita.

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Alejandro García Maldonado

Licenciado en Derecho por la UMA, ha colaborado en medios como El Confidencial, Claridad Digital, El Turbión, El Importuno y Cubainformación. Autor de las obras "Testigos cegados" (2011) "Transcripción del Manifiesto Comunista" (2012), "Tra due anime" (2015) y "Al resguardo del tilo rojo" (2018). Ha cursado estudios a distancia sobre antropología biográfica en la Bernard Lievegoed University (Zeist, Holanda) y dirige el proyecto literario "Etreso Biografías". Diplomado en Periodismo por el National Council for Training of Journalist de Londres, actualmente escribe un libro de relatos cortos que verá la luz a finales de 2019 y reside en Suecia.

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