17 de enero del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Cuando, hace años, me manifestaba públicamente como defensor del feminismo o abiertamente me declaraba feminista,recibía por parte de mis congéneres un gesto de desprecio, una risita burlona que ponía en entredicho mi masculinidad o, lo más frecuente, ambas cosas.

Hoy, lamentablemente, las cosas no han cambiado demasiado.

Quien, para reivindicar su masculinidad, necesita apoyar posturas ideológicas y mostrar actitudes -pues el machismo es una actitud y también una ideología- que subyugan al género opuesto, que no contrario y si complementario, tiene un serio problema de identidad. Es este, como tantos otros, un tema de poder; de ejercicio de autoridad. Si para mostrar dicha autoridad necesita recurrir al autoritarismo, tiene, además, un problema de convicción propia y ajena, pues su talante y su actitud vitales no transmiten autoridad y debe recurrir a la violencia para demostrarla. ¿Cuántos dictadores que en el mundo han sido tenían un problema de baja autoestima? Recordemos aquel que, con voz aflautada y algún testículo de menos, al igual que el egregio nazi o aquel francés bajito y con nombre de coñac, gobernó el país con mano de hierro.

Tal vez se juzgue como excesivo comparar machismo y fascismo. Sin embargo, ambas ideologías tienen algo en común:despreciar, pisotear, los derechos de una parte importante de la sociedad. Esto supone pisotear los Derechos Humanos. Al referirnos a este tema,entramos en una categoría que, como demócratas nos lleva a declararnos sin lugar a dudas como feministas.  Según hemos afirmado en diferentes ocasiones: el feminismo es lucha por los Derechos Humanos.

Junto al autoritarismo, la otra nota que define el machismo es el sentimiento de propiedad, ejemplificado en la tristemente famosa frase que tantas víctimas ha costado: serás mía o de nadie. Nuevamente nos encontramos ante un ejercicio que tiende a en cubrir un sentimiento de inferioridad. Si la forma de retener a una persona al lado implica someterla mediante el autoritarismo o el miedo, es que no existen otros argumentos que la lleven a  quedarse por voluntad propia.   

Al igual que el machismo encubre esa inferioridad, cada victima de la violencia de género -o llamando a las cosas por su nombre: la violencia machista– nos indica nuestra inferioridad, nuestro fracaso como sociedad. El fallo de sistema judicial y policial: ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas habiendo presentado denuncia contra su maltratador sin que la misma sea atendida? O, por el contrario: ¿habiéndose dictado medidas de protección las mismas no han resultado efectivas? Pero también muestran el fallo del sistema social y educativo. Si bien la violencia contra la mujer no distingue geografía ni clases sociales, no deja de ser cierto que la carencia de recursos económicos y educativos es un factor de riesgo determinante,pues implica un mayor aislamiento social; una mayor dependencia económica y afectiva de la pareja. Por su parte, el sistema educativo olvida la educación afectiva y sexual, materia fundamental para la educación en igualdad.

Hoy, todavía recientes las movilizaciones de 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia de género.

Hoy, cuando la violencia machista ha causado en menor tiempo más víctimas que el terrorismo de ETA, pues desde 2012, fecha desde la que se tienen datos,han sido asesinadas 972 mujeres, frente a los 829 asesinatos dela banda terrorista. Por este motivo no dudamos en utilizar el concepto Terrorismo Machista

Hoy, cuando los medios de comunicación se ha hecho eco del reciente fallecimiento del Director de cine Bernardo Bertolucci, escondiendo que para lograr el mayor impacto de la conocida “escena de la mantequila” de “El último tango en París” no dudó en recurrir a la violación real de la actriz. Según sus propias palabras “No quería que María fingiera su humillación. Quería que María se sintiera de verdad violada, que no actuara, para que sus gritos y su llanto transmitieran al espectador una sensación verídica de rabia.”

Por estos motivos y otros muchos, hoy se hace necesario continuar reivindicando el feminismo como actitud vital e ideológica por lo que la misma supone – según hemos comentado -de defensa de los derechos humanos. Así. desde estás páginas animamos a lectoras, -pero sobre todo a lectores, pues esta lucha lo es de toda la sociedad- a apoyar y participar en la lucha feminista.

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Antonio Ureña

Antonio Ureña García es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como escritor, ha publicado ensayos y relatos en diferentes revistas y medios electrónicos. Es coordinador del Proyecto Internacional Leer es un Derecho y editor de la revista Tiempo de Poesía. En sus escritos persigue hacer una reflexión critica sobre la cultura y sociedad actuales a modo de herramienta que colabore a hacer frente a la impostura y el letargo en los que pretenden sumirnos.

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    2 Réplicas

  1. Rosalba Gonzàlez

    Hay que recordar que en muchas escuelas. Se enseña solamente la educación sexual en el mejor de los casos dejando a un lado las relaciones humanas y de pareja. En México hay escuelas donde se prohibe incluso mostrar las imágenes de los órganos reproductivos y se mutilan los libros con éstos contenidos. El machismo tiene mucho que ver. Con el valor y el afecto que los padres le den por igual tanto a un niño como a una niña. Muy buen artículo ! Felicidades.

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