30 de abril del 2017
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Desde que naciera, la dirección estatal de Podemos ha ido girando a la derecha en su programa y su discurso político en un esfuerzo equivocado de situarse en la “centralidad del tablero”. En esta deriva ha abandonado o erosionado muchas reivindicaciones originales como, por ejemplo, “una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo”, la “recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía”, la “prohibición de despidos en empresas con beneficios”, un “referéndum vinculante sobre la salida de España de la OTAN”, etc.[1]. Este giro a la derecha erra porque es el resultado de interpretar que la “centralidad del tablero político” está más a la derecha de lo que realmente está, al no saber interpretar, o no quererlo ver, el proceso de radicalización experimentado por millones de personas trabajadoras en los últimos años durante las movilizaciones del Movimiento Antiglobalización, contra la Guerra, del 15M, las Mareas, las huelgas generales, el movimiento por una vivienda digna, las Marchas de la Dignidad, etc. Podemos debería ser una herramienta política clave para hacer avanzar hacia posiciones realmente progresistas a mucha gente.

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Los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres, junto a Pablo Iglesias presentando el programa económico. (EFE)

Esta deriva a la derecha de la dirección de Podemos, al mismo tiempo que pregonaba que no era ni de izquierdas ni de derechas, ha venido en paralelo con la construcción de un partido cada vez más al uso de la “casta”. Un cambio desde un Podemos más parecido a un movimiento social que funcionaba desde abajo a un Podemos/Partido con un funcionamiento interno principalmente de arriba hacia abajo y que trata de evitar en sus bases los debates políticos claves.

Esta transformación doble, en la forma y en el fondo, ha sido producto de la estrategia populista de la dirección del Partido, con Íñigo Errejón a la cabeza. Una de sus consecuencias ha sido la menor participación de mucha gente en los círculos de base. Una estrategia populista que intentando convencer a todo el mundo se ha quedado muchas veces entre dos aguas donde había poca gente (por ejemplo, en las pasadas elecciones catalanas cuando hablaba de un referéndum por la autodeterminación en unas elecciones plebiscitarias por la independencia). Un populismo progresista que ha abierto las puertas a un populismo de derechas montado por la clase dirigente como respuesta a Podemos: Ciudadanos, “la marca blanca del PP”. Un populismo, el de Podemos, que ha tratado de desvincular el plano electoral de las luchas sociales, construyendo un proyecto gigante con pies de barro e hipotecando parcialmente el futuro del cambio social que pregona.

Podemos La réplica

Podemos ha estado en todas y cada una de las manifestaciones por los derechos fundamentales de este país.

 

¿Y cómo es que tras estas críticas pido el voto para Podemos?

Creo que tenemos que votar a Podemos por cuatro razones principales:
1) Porque su programa sigue siendo, de cumplirse, un gran avance social; 2) Porque es la formación política más viva e interesante internamente; 3) Porque un gobierno de Podemos sería muy sensible a las luchas sociales y al mismo tiempo les daría fuerza;
4) Porque Podemos no obtiene su financiación de la banca. Vayamos punto por punto.

 

1) El programa de Podemos incluye medidas especialmente interesantes como la “dación en pago con carácter retroactivo”, la “prohibición de desalojos forzosos sin alternativa habitacional”, la creación de una “banca pública”, la “derogación de la reforma de 2011” del Artículo 135 de la Constitución, la “auditoría y reestructuración de la deuda pública vinculada a las ayudas públicas al sector financiero” de manera que “las entidades financieras soportarán un «impuesto de solidaridad» transitorio para canalizar la devolución de los fondos prestados”, la “derogación de las dos últimas reformas laborales”, un salario mínimo de 950 euros, un sistema de renta garantizada y de renta complementaria para acabar con la pobreza, un IVA del 10% para suministros básicos (agua, electricidad, gas), un proceso constituyente que, entre otras cosas, nos asegure el acceso a unos servicios públicos de calidad, que la Iglesia pague el IBI, la derogación de la LOMCE, una reforma fiscal progresiva para que realmente paguen más quienes más ganan, un impulso decidido de la “economía verde” y la mitigación del Cambio Climático, etc. Te animo a echarle un ojo al programa[2].

2) Por otro lado, aunque muchos activistas críticos con la deriva de Podemos han abandonado el Partido, aún quedan dentro muchas personas críticas y progresistas que se están autoorganizando y constituyen unas bases sociales más amplias, vivas y enlazadas con los movimientos sociales que en cualquier otra formación política. Esto dota a Podemos de una vitalidad y unas posibilidades de avance en las luchas, ya sea dentro o fuera del Partido, muy interesantes y que afortunadamente transcienden a su dirección y al propio Partido.

Podemos ha efectuado una selectiva estrategia de alianzas en pos de abarcar un mayor número de votantes.

Podemos ha efectuado una selectiva estrategia de alianzas en pos de abarcar un mayor número de votantes.

3) Un gobierno de Podemos, o con la participación de éste (y desde ya anuncio mi salida de Podemos si acabase pactando con el PSOE), sería muy sensible a las movilizaciones desde abajo ya que gran parte de sus bases forman parte de movimientos sociales y/o se vienen movilizando, en mayor o menor medida, en los últimos años. Podemos es fruto de las movilizaciones del 15M, y posteriores, y depende de la gente que se movilizó entonces, ahora y en el futuro, para sobrevivir. Además, la victoria o un buen resultado de Podemos en las Generales le daría ánimos a mucha gente trabajadora, lo que podría reflejarse en un aumento de las luchas sociales a corto o medio plazo, imprescindible para que se desarrolle plenamente el programa de Podemos hasta sus últimas consecuencias.

4) Podemos obtiene su financiación desde microcréditos y donaciones de la gente y de las subvenciones a partidos políticos según su representación. Esto le confiere una independencia importante del poder financiero. Sabemos que los otros partidos se hipotecan para sus campañas y su funcionamiento con la banca y después estas deudas le son condonadas a cambio de favores.
 

Creo que a la hora de votar no podemos dejarnos guiar por afinidades con unos u otros candidatos. Si así fuera, y viendo los primeros puestos de la lista de Podemos en Sevilla, no habría escrito este artículo. Tenemos que analizar la situación compleja en la que nos encontramos y orientar nuestro voto en función de qué opción será más útil a las luchas desde abajo. En este contexto, el voto en blanco (que favorece a los partidos mayoritarios), o la abstención activa, no me parecen opciones interesantes cuando se está reconfigurando el mapa político en el Estado español. Nos encontramos en un punto de inflexión clave y la clase dirigente está tratando de coger ventaja también en las urnas utilizando con varias opciones, todas ellas basadas en el neoliberalismo salvaje: PP, Ciudadanos y PSOE.

Con estos argumentos, pido el voto crítico a Podemos.

Finalmente, me gustaría acabar recordando que más allá de las elecciones hay que seguir luchando en las calles y los centros de trabajo tras el 20D. La situación política actual, especialmente en países como Grecia, Portugal y el Estado español, nos muestra claramente los límites de la lucha en el plano institucional para transformar el mundo a favor de la mayoría. Baste ver el ejemplo del gobierno de Syriza en Grecia que, presionado por la UE, condena a refugiadas a morir en el Mediterráneo cerrando la frontera de Grecia con Turquía, recorta las pensiones, privatiza los servicios públicos, etc. Frente a las limitaciones de este gobierno reformista postrado ante la Troika, ya se están organizando huelgas para obligarlo a gobernar para la gente y plantear alternativas políticas que acaben superándolo.

Votemos a Podemos y el 21D sigamos construyendo poder popular en las calles y los centros de trabajo, y démosle forma a una alternativa anticapitalista que, con los pies en el suelo y la utopía como bandera, siga los pasos de la CUP en Catalunya y de Antarsya en Grecia.

[1] El texto entrecomillado ha sido extraído del programa de Podemos a las Elecciones Europeas de 2014.

[2] Aquí puedes consultar el programa de Podemos para las Elecciones Generales de 2015: http://unpaiscontigo.es/programa/

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Profesor de Ecología, delegado del S.A.T. en la Universidad de Sevilla y miembro del círculo Macarena y miembro del Colectivo Acción Anticapitalista.
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    3 Réplicas

  1. Víctor Izquierdo

    Hombre Jesús Castillo,

    Me ha gustado el artículo porque está muy bien estructurado y narrado; expresa muy bien las ideas y se lee fácilmente de una sola tacada.

    Pero no estoy de acuerdo con recomendar a la gente que vote siguiendo una estrategia aunque no esté del todo convencida. Parece que el partido está casi obligado a pasar por todas las fases por las que pasa una formación política, con la gran diferencia que en Podemos esas etapas se suceden a un ritmo de vértigo.

    El gran error del partido y de la política que estamos haciendo todos en España es seguir moviéndonos en el eje Izquierda-Derecha. Eso ya lo hacen los españoles y españolas pero quien quiera dibujar un nuevo país y hacer una verdadera política de cambio, tiene que ser capaz de salirse de ese esquema y llevarse a la gente con ella y yo sé como hacerlo.

    La clave está en el consumo. ¿A mi de que me sirve que una persona sea simpatizante del PCE o republicana y otra persona vaya engominada hacia atrás con la bandera española en los tirantes si los dos tienen un seat león aparcado en la puerta y hacen una compra semanal en el mercadona? Sentimentalmente e ideológicamente estarán en las antípodas pero nada de eso importa porque como consumidores funcionan exactamente igual.

    Al IBEX 35 y sus amiguetes en el gobierno y la oposición no les interesan las motivaciones y desmotivaciones de los ciudadanos, porque saben que antes que ser votantes son consumidores y que mañana van a seguir repostando su coche en BP, acumulando puntos para comprarte el nuevo Sony Xperia e ingresando la nómina en el Santander.

    ¿Quereis hacerles pupa a esta gente de verdad? ¿Quereis devolverle el control de su vida a los ciudadanos? Entonces diseñemos y pongamos en marcha nuevos modelos de consumo. Democraticemos la economía. Creemos nuevas redes sociales que pongan en contacto a consumidores y a productores sin necesidad de recurrir a intermediarios. Entonces verás de verdad el miedo cambiar de bando.

    Este es solo el primer paso, y si me haceis caso daré los siguientes, si no me llevaré mis ideas a la tumba como me he llevado mi trasero a Manchester.

    Un saludo ¡Utopía y libertad!

    Victor J Izquierdo.

    P

  2. Jesus M. Castillo

    De acuerdo en acortar los canales de distribución y poner en contacto directo a productores y consunmidores en pro de la soberanía alimentaria, Víctor. Pero para mí la clave no está en el consumo, está en el trabajo, pues si las gente trabajadora paramos el sistema se para.

    En todo caso, creo que coincidimos en crear poder popular desde abajo, impulsando las luchas desde la diversidad.

    Salú,

    Jesús M. Castillo

  3. Manuel Raya

    Pues por todos esos argumentos yo pienso que hay que optar por el voto digno de izquierda a Izquierda Unida y mantener una referencia institucional clara y consecuente de lucha contra el sistema imperante.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

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