11 de diciembre del 2017
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A raíz del escándalo destapado por eldiario.es en torno a un grupo de Whastapp de la policía local de Madrid, donde se vertían mensajes xenófobos, se enaltecía el nazismo y se deseaba la muerte a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, cabe preguntarnos sobre qué tipo de policía tenemos en este país y la disonancia con el tipo de policía que es necesaria para la ciudadanía. Desde luego, una como ésta creemos que no.

No es nueva la vinculación de determinados agentes y cuerpos de seguridad del Estado con la extrema derecha (se han dado casos de miembros que participan en concentraciones neonazis, connivencia con agresiones fascistas, amenazas y persecuciones a quienes piensan diferente… etc.). Es un asunto que viene de lejos y tiene sus causas en la historia de este país, en la que las fuerzas de seguridad llevan ligadas a la derecha prácticamente un siglo; los conservadores han conquistado los diferentes cuerpos de una manera eficiente para sus intereses.

La afinidad ideológica supera el espacio privado, pues el ciudadano tiene que ver, día sí y día también, cómo Policía y la Guardia Civil usan sus canales de comunicación como generadores de opinión, convirtiendo a una fuerza de seguridad estatal en una herramienta política de gran alcance.

Son muchos los ciudadanos que, por interés, cuestiones de seguridad o razones informativas, seguimos en las redes a las diferentes cuentas de las fuerzas de seguridad del estado. De una forma, más o menos obvia, las fuerzas de seguridad se pronuncian señalando así a los malos, y por añadidura, a los buenos, saltándose por completo el principio de neutralidad que deberían regir sus acciones.

Del uso político de las redes sociales, sirvan estos ejemplos como muestra (advertimos que provocan directamente vergüenza ajena).

 

 

A través de las redes sociales, tanto Policía como Guardia Civil no han dudado en pronunciarse en torno a la independencia de Cataluña, jaleando el célebre “a por ellos“, apelando a la bandera o al sentimiento patriótico, en demasiadas ocasiones con especial virulencia.

Pero… ¿Cuál es la policía que queremos? 

  1. Una policía con vocación de servicio a la ciudadanía, que sirva de igual manera a todas las personas independientemente de su raza, su religión, sus ideas o su condición sexual.
  2. Una policía sin prejuicios ideológicos, capaz de entender que en el mundo han de convivir personas con diferentes ideas y todas merecen el mismo respeto.
  3. Una policía no punitiva, ni que actúe como recaudador de impuestos. Las acciones de castigo, multas o el ejercicio de la violencia deben ser un recurso, no una norma ni un patrón de actuación.
  4. Una policía sensible y solidaria, que entiende que tras cada una de sus acciones hay personas y no mera estadística. La imagen de furgones policiales y numerosos agentes para agilizar un desahucio es una imagen de una violencia intolerable.
  5. Una policía capaz de interpretar contextos, de entender cada caso con individualidad, aplicándose con proporcionalidad y profesionalidad.
  6. Una policía formada, cuyos agentes hayan superado todos los test de idoneidad y se les exija cada cierto tiempo alimentar su formación.
  7. Una policía que se desmarque definitiva y públicamente de los movimientos neofascistas, que actúe contundentemente contra cualquier expresión de odio, sin otorgarle impunidad por acción o inacción.
  8. Una policía que vela por la seguridad y prioriza proteger al débil, especialmente para colectivos en situación de vulnerabilidad.
  9. Una policía que actúe para garantizar los derechos humanos de todas las personas.
  10. Una policía no coercitiva y que nunca abuse del poder que le ha concedido la ciudadanía.
  11. Una policía que garantice el  orden público y respete el derecho a manifestarse, que no lo reprima, lo intimide o lo coarte.
  12. Una policía que entienda la era digital y sepa aplicarse en ese contexto con proporcionalidad y sentido común.
  13. Una policía apartidista, que no sirva de brazo ejecutor de tramas corruptas, como ya sucedió en la nefasta etapa de Fernández Díaz al frente de interior.
  14. Al hilo, cabe recordar que la policía europea tiene un deber de transparencia, identificarse de forma clara y facilitar los documentos derivados de la actuación policial a la ciudadanía.
  15. Una policía moderna, democrática y que garantice la paz social.
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Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

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