16 de octubre del 2017
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Cualquier analista político medianamente decente coinciden en un dato con respecto a la cuestión catalana: El independentismo no hubiera crecido y no se hubiera hecho potencialmente mayoritario de no ser por la influencia de los sectores más conservadores del país, perfectamente representados en ese partido heredero del franquismo, cleptómano y antidemocrático llamado Partido Popular.

Fueron ellos quienes manipularon la justicia para rechazar el Estatut, fueron ellos quienes buscaron firmas en cada rincón de España en contra de la expresión consensuada del pueblo catalán, fueron ellos quienes han torpedeado la expresión pública catalana en el congreso de los diputados, fueron ellos quienes hablaban de españolizar a los niños y niñas catalanes, y son ellos ahora, quienes impulsan las querellas que dan lugar a detenciones de alcaldes, las que generan registros de sedes y empresas, prohibiciones de reuniones para hablar del derecho a decidir (¡!) y son ellos quienes siguen alentando la represión y la persecución política y judicial de la aspiración legítima de un pueblo. 

Aquellos que aseguran que se trata de una actuación puramente judicial y de las fuerzas de seguridad del estado al margen del gobierno, o son muy ingenuos o son cómplices de un discurso orquestado desde el poder. La separación de poderes en España brilla por su ausencia.

Aún atentando contra la convivencia de la ciudadanía catalana y, por extensión, del resto de la geografía española, el Partido Popular no ha dudado en usar desde la época de Zapatero la cuestión catalana como acicate del electorado nacionalista español, su mayor granja de votos. Por alguna razón por determinar, a muchas personas en España le importa más la bandera que les envuelve que el hecho de que pierdan oportunidades, empleo, derechos y dignidad como consecuencia de albergar a una mafia corrupta y represora en el gobierno. Les importa más sus fronteras que una sociedad justa e igualitaria.

Escarbando en el pasado, los mayores atropellos democráticos de la historia de España tienen que ver con el Partido Popular. Desde su herencia franquista hasta la liberalización descontrolada bajo mayoría absoluta de los sectores públicos, desde la manipulación de la prensa y de la opinión pública en el momento de un atentado hasta la modificación del artículo 135, desde la invasión justificada de un país extranjero hasta el saqueo de las comunidades autónomas que controlaba, desde el control de la justicia hasta la elaboración de una policía política. Lo mires por donde lo mires, el independentismo bebe, entre otras cosas, del deseo de acabar con esta élite clasista, machista y cleptómana que se mantiene en el poder en España.

Poco importa que los poderes mediáticos de este país se confabulen contra el referéndum, que éste se haya perpetrado de manera chapucera y sin apenas consenso y que eclipse las corruptelas de otra mafia, Convergencia, la actuación desproporcionada de los cuerpos del estado – a los que se les compara con Erdogan- ha provocado que la sociedad catalana se rebele para defender su soberanía. Un gobierno con una sordera crónica, incapaz de hablar de cualquier materia disonante y que sólo el peso de los tiempos consigue hacerles cambiar. Ni Estatut, ni concierto económico, ni federalismo, ni referéndum. Ya no se trata solo de la independencia, se trata de defender tus legitimidades. El gobierno de Rajoy, ese presidente que en cualquier país serio habría dimitido, ha conseguido aglutinar a una gran parte de la sociedad contra sus actuaciones y asociar esas actuaciones a la bandera española. No hay quien mire la bandera sin pensar en la ultraderecha. Quienes dicen defender la patria, le están haciendo un flaco favor a la idea de un país moderno, diverso e integrador, una promesa en la que ya nadie cree.

Hoy, la independencia de Cataluña está más cerca que nunca. Y no ha sido Mas, ni Puigdemont, ni Junqueras ni La Cup quienes lo han hecho posible, ha sido, en efecto, Rajoy y los suyos.

Ellos, y no otros, van a romper España.

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    2 Réplicas

  1. Puig

    Ya, la adoctrinacion constante, el dar la matraca todo el dia en todos los medios posibles con mentiras a la poblacion, el uso de canales publicos como TV3 para hacer campaña a diario no ha tenido nada que ver, pero nada eh?.

    Rajoy es muy culpable, pero lo que vemos hoy en cataluña, cientos de personas pidiendo algo que ni entienden, pisoteando la democracia, es espertentico, y es una muestra de como a España le dieron la democracia, no se la gano con lucha, y por lo tanto no la entienden, y ahi tenemos a cientos de personas que reclaman un derecho que no les corresponde, y que llaman “democracia” a algo solo por que se “vota” pero ignoran el hecho de que dejan fuera de dicha votacion a millones que tienen ese mismo derecho.

  2. Stefania Zanier

    Garcias por el óptimo resumen. Soy ciudadana suiza y Casi 15 años en Catalunya y he vivido con asombro los cambios desde 2010. Coincido plenamente con q el PP es el principal causante, sin embargo no se olvide del pueblo catalán. Es él q obligó a Mas a cambiar de rumbo. En 2012 durante la primera gran manifestación, el presidente estaba al Palau y preguntaba continuamente si era cierto lo q oía: In-, Inde-, independencia. Democracia significa poder del pueblo. Espero q en España también se den cuenta del poder q tienen para echar a todos los políticos corruptos.

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