26 de abril del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Valga ante todo señalar que Grecia no se conoce visitando su capital ni una de sus islas, menos felizmente encorsetado en el rol de turista y en medio de un proceso en el que son los propios griegos quienes tratan de (re)conocerse a sí mismos, sometidos a unas exigencias externas y extremas, tras ver desbaratarse la gran farsa de los últimos años, derrumbarse el país e intentar reconstruirlo con esa última y desesperada carta llamada Syriza, personificada internacionalmente por Alexis Tsipras y, hasta hace poco, por el hype de la política moderna, el gran Yaris Varoufakis. Sí, ha sido una subordinada imposible, poco recomendable, pero es que sólo así se puede introducir al lector el momento griego y a quienes nos aventuramos a comprenderlo.

Grecia, por si a alguien le queda la duda, no es un país catastrófico ni está sumido en la miseria ni reparte el papel higiénico a cuentagotas ni tiene embargado el alma. Los supermercados están abastecidos y si algo se acaba, son las especialidades de comida griega en los restaurantes, fruto de su excepcional gastronomía. Quizás, su triste presente les haga enrocarse en lo mejor de sí mismos, exportando una versión digna y saludable del país, no lo sé, el caso es que uno siente nostalgia del presente cada día que pasa en Grecia. Su presencia es imponente. Los hombres son grandes, tienen rasgos angulosos, carácter y una personalidad que se percibe nada más interactúas con ellos. Las mujeres son decididas, amables y bellas. Hay una irresistible mezcolanza entre el lado persa y la vieja Europa que se hace constatable en los ojos, los rostros y los cuerpos de estos griegos testigos de su otra historia.

IMG_5289

El dinero fluye con aparente normalidad y la población desempeña sus actividades cotidianas con estoica disciplina. Pero para ver eso hay que estar allí. No se lleva mucho en el periodismo actual, éste que recorta el gasto en corresponsales y retoca, cual Judas Tadeo, fotografías de otros países para aparentar un desastre que verdaderamente no existe. Prolifera entre los empresarios, y es legítima, la tendencia a acompañar sus excelencias naturales con una belleza artificial a medida, de manera que lo natural y lo simulado conviven con gran armonía. Grecia, por decirlo de algún modo, sabe entender su historia y ponerse a la altura.

Pese a todo, el embrujo propio del lugar no me ciega. Nada más pisar la isla me embriaga un sentimiento ineludible: siento que lo viviremos desde el sector servicios, controlado por grandes cadenas hoteleras y empresarios, luego estamos en el lado incorrecto. Siento que seremos títeres en el gran teatro de la vida. Grecia recibió 24 millones de turistas el año precedente, un 20% más que en 2013 y un 46% más que en 2011. Junto a la industria petrolífera y el comercio online, son los grandes asideros de un país necesitado de buenas nuevas. Nuestra Grecia será una Grecia en contacto con las actividades derivadas del empresariado, del lado de la hostelería y el sector terciario, también, indirectamente, del lado de la agricultura (cata de vinos, actividades gastronómicas). Estamos pues, jugando a favor de la patronal o de la asociación de agricultores o incluso del lado de To Potami -los Ciutadans griegos-, estamos del lado del Sí en el referéndum, de los conservadores, de los liberales, es decir, con el 38% de la minoría. Esa es una realidad dolorosa cuando entras a formar parte del engranaje turístico.

Pero la propia inercia te hace comprender que tu actividad también beneficia a mucha clase trabajadora. Al sufrido taxista, por ejemplo. A la dependienta de una tienda de souvenirs en plena “rambla” de Santorini, al paciente revisor de la superpoblada y nada recomendable línea de autobuses urbanos. Sí, todos esos también salen beneficiados. En realidad, salvo por cuestiones que atañen a la sostenibilidad de los espacios turísticos y que están medianamente bien cubiertas, el turista no perjudica a nadie. Él disfruta, ellos obtienen una recompensa de ese trasiego económico-cultural.

IMG_5383

Y es que, en situaciones límite, puede que sólo hablemos de pueblos y de necesidades perentorias. De gente que necesita a otra gente, de ciudadanos que se necesitan entre sí. Puede que haya una discusión por encima de las ideologías y tenga que ver con una estructura mundial que se alza por encima de los pueblos. Puede que fuera error picar el anzuelo del progreso. Puede que el macrocapitalismo haya devorado incluso al microcapitalismo, que la izquierda esté destinada a traicionarse en este juego imposible, que nadie tenga la solución exacta. Sólo así se puede explicar que la derecha nacionalista del ANEL apoye a Siryza en el referéndum.

En cualquier caso, si bien la actitud hacia el turista es excepcional, la actitud hacia su clase gobernante es fatídica. En Atenas, uno de los primeros grandes edificios cuando vienes del puerto, lleva colgado en su fachada un cartel con los rostros de Papandreu, Samaras y Tsipras. Es un reproche máximo, los equipara y los mete en el mismo saco. El “todos son iguales” llevado a su máxima expresión. La población ha ido balanceándose en todo el espectro ideológico con suerte similar. Desde el malogrado Pasok, hasta la derecha rancia de Samaras. Ahora, Tsipras y su penosa negociación con el Eurogrupo no ha hecho más que refrendar las sospechas: nadie se ha salido de la tangente, nadie ha dicho “Basta ya”, nadie se planta ante Europa. ¿Es un Dracma salir de la Unión Europea? Muchos piensan que no. El taxista habla de desastre y de que los comunistas están detrás de esa pancarta y nosotros nos vemos incapacitados para decir nada. Ni al taxista ni a los comunistas. ¿Cómo dar la opinión ante la debacle de un país entero? ¿Alguien opinó alguna vez sobre tus desastres domésticos, del fin de tu relación de pareja, de tus problemas con la hacienda pública, del distanciamiento que desde hace tiempo vives con tu familia?

Fuera de preguntas imposibles, los carteles del OXI permanecen en los espacios invisibles de la ciudad. Por invisibles, se entiende, los espacios con peores condiciones para sus vecinos. A los pobres siempre ha habido una tendencia natural a esconderlos, incluso entre la izquierda. No es de extrañar, la derecha quiere que la izquierda parezca pobre y vivan como pobres, la izquierda se resigna y se esfuerza en no aparentarlo. Ahora, que lo pesares provocan que muchos indigentes se cuelen en la dulce realidad del espacio turístico, es necesario reivindicar el extrarradio. La triste y pobre realidad del extrarradio. Asfalto sucio, pintadas en cada fachada, insalubridad, dificultades de comunicación con el resto de la ciudad. Si todo esto se ve en un miserable paseo en coche, qué no será la realidad.

IMG_5302

La zona turística es otra cosa. Limpia, bien acondicionada, con una tremenda exquisitez en el trato. Grecia sabe bien cuáles son sus bazas, la cultura, el paisaje y la gastronomía. Eleva en promontorios sus excelencias, como si desde ahí vigilaran el mundo entero. La Acrópolis, te deja boquiabierto de día y te seduce de noche desde su trono inalcanzable. Puede que represente el grado más puro de la convivencia primigenia; pasajes impolutos, lugares de reunión, asociacionismo útil. El conjunto subraya la superioridad histórica de quienes permanecen ahora en el lodo económico. Si tan sólo la historia tuviera memoria, si fuera una balanza, las cosas no sucederían así. En cualquier otra realidad, Grecia sería una potencia económica mundial. Hoy es un desecho de este proyecto fallido que es la UE. En el mundo del capitalismo salvaje, no es más que un pelele romántico conjugando las ruinas de sus ancestros con las ruinas de un presente atroz.

Después de una semana en Grecia, de ver rincones maravillosos en Santorini, de creerme parte de la historia a unos metros del Paternón, de ser tratado como un rey en un pueblo hermano unido por la corriente sanguínea mediterránea, de comprenderme en el contexto contrario en un mundo que es de todos y se lo quieren apropiar unos cuantos, entiendo que Grecia tendrá que luchar más que nunca por su supervivencia y necesitará también de un compromiso plural y global para lograrlo. Lo pienso el último día, bebiendo un cubata de cinco euros en el barrio punki de la ciudad, con olor a porro en el ambiente y una estampa que me recuerda a la Valencia hippie de El Cedro.

Y es que, por más que te parezca que no, los griegos y nosotros somos más iguales que diferentes, nos controlan los mercados, nos pervierten igual las emociones, nos hipnotizan las tribus urbanas, nos hacen creer que el valor del capital lo es todo y que no valemos nada. Y valemos mucho más que eso. Ellos, nosotros y cualquier pueblo que se precie.

Y ya va siendo hora que Grecia se precie.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , , ,

    2 Réplicas

  1. Arturo

    Hola Javi! Soy Arturo, la última vez que nos vimos me firmabas junto a Mercedes Milá un “Yo, precario” en el día de Sant Jordi de Barcelona de hace dos años. Desde entonces te había perdido la pista pero me alegra ver que sigues escribiendo cosas, reseñando películas y dando tus opiniones.

    Sigo viviendo en Alemania y allí la opinión de la gente con la que he hablado sobre el tema griego es bastante distinta. El asunto efectivamente no va de ideologías, pero no sólo trata de macrocapitalismo sino también de corrupción. Se plantea que, durante años, distintos gobiernos helenos han saqueado las cuentas públicas del país y han redondeado la faena al falsear datos que impedían verlo, engañando a Europa pero sobre todo a su propio pueblo.

    De la noche a la mañana nos encontramos con un país en bancarrota en plena Unión Europea. Y ese desbarajuste tienen que arreglarlo de su bolsillo, cargando sobre sus impuestos, trabajadores alemanes que en muchos casos también ocupan Mini Jobs que rozan lo precario. Y los alemanes, que valoran como suyo el dinero público, exigen también a sus políticos garantías de que la inversión se va a recuperar.

    Estoy de acuerdo en que la calidad de vida de los griegos ha bajado drásticamente sin comerlo ni beberlo y que el trabajador que pierde su trabajo no es en ninguna de las interpretaciones el culpable de su situación. Creo por ejemplo que utilizar la misma moneda en países tan dispares requería más conciencia de Europa entendida como un gran Estado. Pero no veo a Alemania en el papel de malo malísimo que se le otorga en muchas ocasiones.

    También te comento que desde diciembre del año pasado tengo un blog en el que cuento cosas que me van pasando por allí, te invito a que le eches un vistazo! http://www.elblogdeparsi.wordpress.com

    Un abrazooo!!

  2. Javier López

    Hombre Arturo,

    Qué bueno saber de ti y que gran aporte. Me leeré tu blog de cabo a rabo, te lo aseguro.

    En cuanto a lo que dices, te doy la razón. Ha habido demasiados años, políticos corruptos y caraduras en Grecia, y eso, de alguna manera lo tendrán que pagar. El caso es… ¿Tiene que hacerlo el trabajador de a pie? En lo que a mí respecta, un frutero, un albañil o un oficinista, no tienen nada que ver con eso. Y mira la que les está cayendo.

    No se trata de que no paguen, se trata de que las reglas del juego permitieron endeudarse así a Grecia, hasta el punto de no poder asumirla. Si las reglas permiten un nivel de subordinación tan brutal, así no mola jugar. Hay que variarlo. Ese sería el primer punto. No deben existir relaciones casi de… esclavismo.

    Y en segundo lugar, no se habla de no pagar, pero sí de una reestructuración y una quita de las deudas que ha contraido el pueblo griego de manera ilegítima. Estos dos pasos, que serían totalmente asumibles por la comunidad internacional y que sucedió en Ecuador, por ejemplo, están siendo repetidamente ignorados por el Eurogrupo, que está para facilitar la convivencia de los estados.

    En fin, es un tema muy complejo, en el que los matices que proporcionas, nos son de gran utilidad.

    Ha sido un placer leerte.

    Un fuerte abrazo.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

CERRAR