18 de diciembre del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



El ciclo electoral que se ha cerrado con las elecciones generales del 20D, al menos temporalmente,  ha significado un terremoto político a nivel institucional, eco del Movimiento 15M, de consecuencias aún difícil de prever. El bipartidismo del PPSOE obtuvo los peores resultados de su historia, quedando, fundamentalmente, como partidos de personas mayores y el medio rural.

Podemos ha alcanzado unos resultados aceptables. Más allá del buen trabajo de marketing político de su dirección con su “remontada”, el ciclo electoral ha demostrado en la práctica los límites del populismo de la dirección podemita. Un populismo que tiende a separar el plano electoral de las luchas en las calles y los centros de trabajo. La “máquina electoral” de Errejón estaba gripada al no reconocer su interdependencia  de las luchas sociales. Esta estrategia populista facilitó a la clase dirigente montar Ciudadanos con mucho éxito y dinero, aplicando la misma estrategia populista pero desde la derecha. La estrategia populista del 1% vino a captar rápidamente el voto proveniente de la derecha del arco político que con mucho esfuerzo, y un discurso nada claro, estaba reuniendo Podemos gracias al impacto de la crisis económica. El hundimiento de Podemos desde más de un 30% de intención de voto a menos de un 20% pasó por perder miles de apoyos de votantes que no se había vinculado a este partido con luchas concretas más allá de un mensaje demasiado inconcreto anclado únicamente al mundo de las ideas, rellenando, con más o menos acierto, algún significante vacío. En estas condiciones, una campaña propagandística brutal pro-Ciudadanos le permitió a este partido burbuja arrancar votos por la derecha al gigante electoral de Podemos, un gigante populista con pies de barro (al menos en su derecha).

Podemos Rueda de prensa la replica

Al mismo tiempo, las movilizaciones sociales en las calles se redujeron durante el periodo electoral, porque mucha gente puso sus esperanzas en un cambio desde arriba y porque muchas activistas de movimientos sociales centraron sus esfuerzo en impulsar Podemos. A esto se unió una dirección de Podemos reacia a la hora de llamar a la movilización social por miedo a ser etiquetada de radical de izquierda por los medios de comunicación de la clase dirigente, lo cual ocurrió de todas formas. Esta caída en las luchas durante el ciclo electivo hizo que Podemos viese reducidas sus expectativas electorales, pues Podemos es, al menos hasta el momento, un partido nacido al calor de las grandes movilizaciones del 15M y posteriores (como las de la PAH, de sindicatos alternativos, Marchas de la Dignidad, etc.) y se sigue alimentando de ellas tanto cuantitativa como cualitativamente.

Ahora, tras el ciclo electoral, es clave que Podemos mire hacia afuera desde sus círculos a su dirección. Creo que Podemos debería volcarse hacia los movimientos sociales, participando en ellos de forma organizada para impulsar sus luchas hasta las últimas consecuencias.

Creo que para que Podemos no se convierta en un partido más del nuevo Régimen que nazca de una Segunda Transición, que lo cambie todo para que nada cambie (como la Transición tras el franquismo), debería dejar de centrarse en el plano institucional para volcarse en el impulso de los movimientos sociales. Esto puede sonar absurdo ahora que Podemos tiene una amplia representación institucional, pero no lo es. Podemos en las instituciones, sus concejales, alcaldes y diputados, debe ser el altavoz de las luchas desde abajo. Las luchas sociales son donde se generan las bases para la construcción de poder popular y la presión social para avanzar políticamente en pro de los intereses de la mayoría de la población.

Además, creo que Podemos debería intervenir organizadamente en los movimientos sociales pero siempre respetando su autonomía e independencia, sin intentar controlarlos, y sin intentar institucionalizarlos, es decir, que se muevan únicamente en apoyo a la representación institucional del partido, como históricamente ha hecho el PPSOE. El Partido debe estar al servicio de las luchas sociales y no a la inversa. Esto significa que en los círculos y en los consejos ciudadanos se debata sobre en qué movimientos sociales hay que participar y qué propuestas hay que llevar a las asambleas para hacer avanzar las luchas.

La propuesta de gobierno que colgó Podemos Zaragoza y que luego borró de su cuenta.

La propuesta de gobierno que colgó Podemos Zaragoza y que luego borró de su cuenta.

La política municipal, en contacto directo con la gente trabajadora, tiene un papel especialmente importante en esta línea de trabajo hacia afuera, dejando a un lado los debates internos interminables sobre organización y las luchas intestinas por el poder dentro del Partido (que ya empiezan a dibujarse). Igualmente, campañas globales a nivel estatal (ej. desahucios cero y tumbar la reforma laboral) e internacional (ej. No a la guerra y contra el racismo y la xenofobia) deberían claves en el momento actual para impulsar los movimientos sociales.

Si no cambiamos la situación desde abajo radicalmente (yendo a la raíz del problema), tenemos por delante años de crecimiento económico débil, injusto y desigual que perpetuarán y agravarán la situación actual de emergencia social. Incluso, podríamos enfrentar una recaída en la crisis económica (como anuncian las economías emergentes y China) que trajese consigo una segunda ola de austericidio y privatizaciones. Recordemos que la Troika continúa exigiendo recortes en servicios sociales. Frente a este horizonte de un sistema depredador en crisis no podemos centrar nuestra acción política en la participación institucional en dicho sistema podrido, diseñado por los de arriba para los de arriba. Tenemos que luchar desde las calles y centros de trabajo, con el apoyo de nuestra representación institucional, para con la diversidad, la fuerza y la proyección que tiene Podemos unir e impulsar las luchas sociales. Debemos ser la gente trabajadora la que marquemos la agenda política.

Ni que decir tiene que en un pacto de Gobierno con el (P)PSOE tiraría por la borda muchas de las posibilidades reales de Podemos de impulsar las luchas sociales. ¿Qué confianza daría un partido que participase en un gobierno posibilista, bajo la bota de la Troika, a la hora de impulsar luchas en las calles? Solo hace falta mirar al gobierno de Tsipras en Grecia y la ola de movilizaciones populares y huelgas que enfrenta para tener la respuesta. Por otro lado, si se repitiesen las elecciones generales, un apoyo decidido de Podemos a los movimientos sociales desde ahora también ayudaría a mejorar sus expectativas electorales gracias a la relación mutualista que aún hoy se establece entre Podemos y sus bases sociales.

Podemos se encuentra, una vez más, ante una encrucijada: impulsar de forma honesta y decidida las luchas desde los movimientos sociales o convertirse en el recambio del (P)PSOE.

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Profesor de Ecología, delegado del S.A.T. en la Universidad de Sevilla y miembro del círculo Macarena y miembro del Colectivo Acción Anticapitalista.
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