21 de septiembre del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



En el enésimo episodio represivo de esta legislatura, la Casa Real y el gobierno del Partido Popular, con la inestimable complicidad de las fuerzas de seguridad del Estado, castigaron y censuraron anoche, en la final de la copa del Rey de fútbol, el color amarillo, los silbatos y las esteladas, símbolos del independentismo catalán.

Tras una previa bochornosa en la que Interior usó la amenaza directa a la afición blaugrana a través de los canales oficiales del Gobierno, la policía requisó en los prolegómenos del partido cientos de banderas y camisetas amarillas, persiguiendo con esmero a los independentistasa los que hizo hasta fotos para su registro policial— y silenció todo lo que pudo a la disidencia solo para que el rey hooligan no se llevara un dolor de oídos que finalmente no pudo evitar.

Lo peor de todo es que ya no parece escandalizar a nadie que se reprima la libertad de expresión o se usen los medios públicos para deformar el relato de lo acontecido. Se ha normalizado el uso político de los cuerpos de seguridad y del aparato judicial, así como la perversión de la comunicación que pagamos todas y todos. España está sumida en una espiral de podredumbre que representa mejor que nunca la Casa Real, Zoido y su fiel escudero, Albert Rivera. Es una deriva que va mucho más allá del independentismo, versa sobre nuestros derechos civiles más básicos.

Llegados a este irrespirable punto solo cabe rebelarse y… pedir ayuda. Sí, tan triste como necesario. Es hora de pedir refuerzos para que no se corrompa más nuestra democracia. Clamar empatía a la comunidad internacional, al activismo social, a los partidos políticos del cambio y aquellos otros que crean en la libertad de expresión, a los abogados honrados para que trabajen con ecuanimidad defendiéndonos y a toda persona que no vea normal reprimir ideologías, sea cual sea, para que este gobierno corrupto, su jueces opresores y sus policías comprados dejen de coartar y violentar los derechos de nuestro pueblo.

Solo una ciudadanía organizada puede aspirar a poner freno a estos duros tiempos en los que la mano de Felipe VI, Rajoy y Rivera están llevando al país a ser la nueva Turquía, al momento más vergonzoso de su historia moderna.

 

foto: The Huffington Post
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Periodista. Codirector de La Réplica.

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    Una Réplica

  1. xavier

    … hay que pedir ayuda, si señor y ahora lo sorprendente, hay que pedirla fuera, tal y como se haría con un país sujeto a dictaduras o ataques externos que solicitan ayuda a la ONU, incomprensible es que los ciudadanos de este país, hagan dejación de sus obligaciones y entreguen su dignidad su futuro y el de sus descendiente de forma tan ignominiosa.
    Esta claro que en este país, se puede vivir con corrupción, sin democracia y también sin dignidad, pero ¿sin futuro ? ¿también ?, porque lo que esta en juego es eso.

    Se ha normalizado que los derechos pasen a ocupar el ultimo lugar , que prevalezca la fuerza del odio antes que la razón, la intolerancia antes que la comprensión y que la uniformidad pase por encima de la pluralidad. Lo extraño de todo esto, es que no haya mas españoles que quieran la independencia de esta España.

    Payasos imputados, abuelos golpeados, bufandas y pitos requisados, titiriteros encausados, colores prohibidos, raperos encarcelados ya no me queda capacidad de sorpresa, el autentico peligro pasa por que normalizamos estos hechos y los asumamos como propios, en cuanto eso pase estaremos vencidos irremediablemente.

    Salut y República

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