25 de abril del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Y otra más. Es increíble observar como el PP usa y abusa de la justicia a su pleno antojo, con la complicidad servil de los órganos del estado. Cuando uno imagina que han acabado por un tiempo sus tropelías, la penúltima fue la que debería haber significado la destitución inmediata del demostradamente mafioso Jorge Fernández Díaz, la justicia vuelve a hacer otra de las suyas. Ayer, reabrir por tercera vez el caso Zapata.

Sea por omisión, como con Fernández Díaz, o por acción, con el caso Zapata, los peones del Partido Popular en el aparato institucional actúan al son que se les requiere, contribuyendo a sobremanera al desprestigio de su gremio y de su mismo ejercicio del oficio. No es de extrañar que el ciudadano perciba al estado más como un enemigo que como un aliado.

Que la audiencia nacional admita un recurso de Manos Limpias (!¡), las manos más sucias del condado, y reabra un caso que Irene Villa ha reconocido como no ofensivo y no tiene más recorrido, pues se trataron de tweets emitidos hace años, en una discusión intrascendente sobre los límites del humor, es una vergüenza para la ciudadanía.

Uno de los grandes problemas que tiene España, incluso por encima de su sistema productivo o del mismo paro, es el de la separación de poderes. O mejor dicho, la falta de ella. Lo de Zapata es solo una señal más. Esto propicia que los partidos se esfuercen en hacerse con los órganos del estado antes que practicar políticas dignas. Por eso el bipartidismo jugaba turnándose por el control de las televisiones y los órganos judiciales y por eso siguen teniéndolo como principal objetivo. El empleo de fuerzas para deshacer los órganos que, siendo de todos, actúan en beneficio de unos pocos, debe ser prioridad de cualquier gobierno que se tilde de decente. El problema es que el Partido Popular es, de todo, menos eso.

En un país cuyo ministro de interior inventa tramas de corrupción contra sus rivales políticos, mientras la violencia machista está volviendo a crecer, la alerta yihadista es un hecho, la corrupción tiene mil pleitos abiertos y los recursos de la justicia son limitadísimos para asuntos ordinarios, el uso partidista de lo institucional es algo que cabe erradicar cuanto antes.

Como los españoles no quisieron en las urnas, ahora están más lejos de tener una justicia decente y solo la labor de todos los partidos opositores en conjunto pueden acelerar una renovación que cada día que pasa cuesta más cara. Urge actuar contra la afiliación partidista de los órganos estatales y es necesaria la presión mediática y popular para hacerlo. El Partido Popular no va a cambiar por generación espontánea un sistema que le garantiza su pervivencia política. Tendrá que ser la exigencia ciudadana, algo muy en cuestión después del 26J, el cheque en blanco que necesitaba Rajoy para volver a la Moncloa.

 

 

La fotografía es de Darno Burgi (AFP)
The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

CERRAR