27 de julio del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La idea de tener dos cámaras legislativas[1] se remonta a la revolución americana y rinde tributo al hecho de que, aparte de la representación de los ciudadanos, en el parlamento es necesaria también la representación de los territorios, para que los territorios mas poblados no puedan aplastar a aquellos con menor población. Este concepto simple y razonable tiene cabida en el artículo 69.1 de la Constitución de 1978 donde califica al Senado como la Cámara para la representación territorial. 

El debate sobre la utilidad, las funciones e incluso la existencia del Senado es una constante en la vida política de España al menos, por no remontarme al principio de los tiempos, desde las conversaciones y negociaciones que mantuvieron los distintos actores políticos para redactar la Constitución de 1978.

Durante el debate constituyente en la transición uno de los asuntos abordado durante este proceso fue la necesidad de llevar a cabo una reforma territorial política y administrativa, que finalmente daría lugar al actual Estado de las Autonomías.[2] El agotamiento histórico, en el periodo final del franquismo, del modelo de organización territorial centralista hizo evidente la necesidad de construir un nuevo modelo territorial que dio lugar en los años ochenta al establecimiento del denominado, por la doctrina y por los propios agentes políticos, como Estado Autonómico o Estado de las autonomías el cual, desde el punto de vista de la división territorial, se encuentra tal y como lo describe Juan José Solozabal a medio camino entre Estado unitario y Estado federal.

Senado Puertas Abiertas

El hecho de que el constituyente español no se inclinara por el Estado unitario ni por el Estado federal tiene unas connotaciones sociopolíticas que merecen la pena ser comentadas brevemente.

La crisis del régimen franquista supuso el agotamiento de la organización centralista, la exacerbación del Estado unitario y centralista durante el franquismo facilito la identificación entre descentralización y libertad3.
Si el constituyente no se inclinó por el modelo de Estado unitario debido a lo expuesto arriba, tampoco se decantó por el modelo federal ya que en su contra actuaban diversos factores. El rechazo a este modelo por amplias capas de la sociedad española que lo identificaban con el desorden y el cantonalismo de la Primera Republica del siglo XIX.

La desigualdad del sentimiento autonomista y otras razones de tipo funcional serían otros de los factores por los que el constituyente no apostó por un sistema claramente federal, dejando al texto constitucional sin una definición clara de la forma del Estado en cuanto al modo de distribución territorial del poder político, sino que establece una apertura de un proceso histórico con el que el estado puede desarrollar su vocación o pretensión descentralizadora[4].

Además, el Senado ha jugado hasta ahora un papel muy limitado en el Sistema Parlamentario Español. A pesar de ser una cámara de representación territorial, en la práctica se ha convertido en un mero duplicado, sin capacidad decisoria en ultima instancia, del Congreso de los Diputados, al pequeño protagonismo en la iniciativa legislativa y una capacidad de control del ejecutivo bastante débil, las limitaciones formales para intervenir en el proceso de discusión y aprobación de leyes, debemos añadir que en sus escaños no se encuentran los personajes políticos de relieve lo que coloca al Senado situado en la periferia del verdadero binomio de poder institucional y político del sistema: Congreso y Gobierno[5].

Si la dimensión de la representación territorial y la dimensión funcional está en permanente debate, el sistema de elección de sus miembros no recoge la conformidad de todos (por tanto la cuestión electoral se suma al “debate permanente”) y en este aspecto también existe cierta discusión, en palabras de  Manuel Jiménez de Parga[6], la reforma del Senado es inaplazable para que se una auténtica cámara de representación territorial, y con esta revisión podríamos afrontar una cuestión esencial, olvidada en los proyectos dadas a conocer estos días: la legislación electoral.

Viñeta Original de Puebla en ABC

Viñeta Original de Puebla en ABC

Estas y otras cuestiones hacen que el Senado se encuentre en un debate permanente, la idea defendida por algunos de pasar del Estado de las autonomías a un Estado federal con el Senado jugando un papel similar al Bundesrat, un Senado reforzado o incluso las tesis sobre la necesidad de éste, además la discusión acerca de su composición y la elección de su miembros se suman a la desafección política de los ciudadanos ,lo[7] dejó patente el Movimiento 15-M, donde se pedía la eliminación del Senado directamente, considerándolo un apéndice inservible del Congreso.

En las últimas elecciones los españoles propinaron un voto de castigo al Senado, los sobres sepia incluyeron 1263000 votos en blanco (el 5,37% del total, cuatro veces mas que los blancos del Congreso); 905000 sufragios fueron votos nulos (tres veces mas), y 180000 que escogieron una papeleta para la Cámara Baja prefirieron no votar al Senado. En total, mas de 2347000 ciudadanos que acudieron a su colegio a votar y expresaron de una forma u otra su protesta contra una de las instituciones actualmente mas devaluadas.[8].

Parece ser, en efecto, opinión extendida que la territorialización del Senado exige para su plena eficacia la reforma de su regulación constitucional. El objetivo de tal operación sería el de modificar el actual bicameralismo imperfecto e inestable, al que condujeron las circunstancias del proceso constituyente, por una estructura que proporcione al Senado su auténtico sentido en el marco de un Estado compuesto, convirtiéndole en una verdadera instancia de integración y de participación de las Comunidades Autónomas en la formación de la voluntad del Estado, de la que carecemos hasta ahora en términos rigurosos. De todos modos, debe tenerse claro, con carácter previo, que la configuración constitucional del Senado depende del modelo territorial del Estado, con lo que, en la legislatura venidera necesariamente, será una de las muchas cuestiones a afrontar.

 

 

1) Teoría del Estado I, Editorial UNED. María Sánchez-Roca, Cesar Colino.
2)Recuérdese que la representación territorial en 1978 se le otorgo a las provincias ya que no existían las CCAA.
3 y 4)Sistema Político Español, Editorial UNED, J.De Andrés.
5) Notas, el proceso de toma de decisiones legislativas, las relaciones gobierno-parlamento en España. Diego López Garrido y Joan Subirats. Papper 33 Revista Sociológica, 1990.
6 y 7) El Mundo 21-12-2002.
8) El Mundo 11-12-2011, situaciones como las anteriormente descritas reflejan por ejemplo que en noviembre de 2008 una encuesta del CIS reflejaba que tan solo el 1,3 de los Españoles tenían total confianza en el Senado y un 14% creía que era poco importante, además en la misma encuesta el 30,4% de los encuestados no sabia el papel fundamental de la institución.

The following two tabs change content below.

Antonio Jose Pecellín

Graduado en Ciencias Politicas y Máster en Intervención Social

Últimas entradas de Antonio Jose Pecellín (ver todo)

Tags: , , , , , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies