Stranger Things en 7 ideas - La Réplica
17 de agosto del 2018
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1. Ni me ha parecido la serie del año, ni una obra maestra, ni una mierda que lo único que hace es exhibir nostalgia. Stranger Things es un puro divertimento veraniego y así se tendría que valorar.

2. El mérito indudable de los Duffer Brothers es haber sido capaz de coger tropecientos elementos asociados al audiovisual de nuestra infancia y meterlos en una historia que no chirría demasiado y en el que se perdonan los agujeros de guión. Da igual, es una serie de verano, palomitera, sin más pretensión que la de pasarlo bien. Punto.

3. 8 horas es excesivo para una historia que se puede contar en mucho menos. Siendo generoso, me sobran dos episodios. Con esta trama se podría haber hecho una miniserie de 3 horas o una pelicula potente de 2h y habría ganado en calidad y en ritmo. Hay tramas demasiado hinchadas que piden tijeras a gritos.

4. La dirección de actores y actrices es penosa. Todos los adultos están mal, excepto el sheriff. Los niños, sin embargo, están espléndidos (excepto el niño negro), sobresaliendo el tremendo carisma de Eleven.

5. Es una serie completa y absolutamente intrascendente en el que todo está al servicio de complacer la pituitaria del nostálgico, y la historia es bastante diáfana como para que le den tantas vueltas. Todo, de nuevo, para llegar a las 8 horas.

6. Tiene momentos preciosos que, casualmente, coinciden en olvidarse de meter la nostalgia a la fuerza sin vaselina. El momento en que el niño le pide salir a Eleven o el del abrazo a tres sí me remite a esa magia de cuando era pequeño.

7. En definitiva, no me arrepiento de haberla visto, si se hace una segunda temporada la veré con agrado, pero tengo muy claro que esto es lo que es, un producto para estimular a treintañeros con síndrome de Peter Pan porque vende, porque está de moda. Y no, no tiene nada de malo. Pero las obras maestras son otra cosa.

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Antonio Bret

Nacido a finales de los 70 en el sur de España, Antonio Bret estudia producción de cine y TV pero se dedica, durante dos años, a contar historias de copleros en “Se llama Copla” de Canal Sur. Cinéfago y heterosexual solo de cintura para abajo, es fan de Lucio Fulci, David Cronenberg, Hayao Miyazaki y Mónica Naranjo. También es adicto a los one hit wonders de los 80 y el porno de los 70. Rechaza la depilación púbica y quiere abrazar, un día, a Phil Collins
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