07 de junio del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Recobrándonos de la resaca de la pasada semana de eMOCIÓN (sorry por el chiste malo), vamos volviendo a la normalidad y podemos analizar con más calma no tanto ya lo que ha pasado, sino la nueva situación que se perfila para un tablero tremendísimamente complejo.

EL PP ha sido desalojado, pero ojo, no se sabe por cuánto tiempo. Y esto ha dado al menos un resquicio de esperanza a todo aquel que quiera considerar la nuestra una democracia de las de verdad. Esto es así porque de no haber conseguido echarlo es tras la última gota (la Gürtel) que definitivamente ha colmado un vaso que más parecía océano, la desazón hubiese corrido rápido y contagiado aún más velozmente. Se hubiese instalado la pesadumbre de que ante la corrupción solo existe impunidad. Sin embargo, esto, por suerte esta vez, no ha sido así. Y quizás esta lectura, por encima de cualquier otra, se me antoja el mayor éxito de esta moción.

Sin embargo, como es evidente el tablero político es complejísimo y las correlaciones de fuerza de los que van a gobernar y los que quieren gobernar con ellos tremendamente débiles. Muchísimos ingredientes configuran un pastel de tantos pisos que amenaza y amenazarán constantemente con venirse abajo. Qué ocurra con el futuro del pastel es una incógnita que parecerá no querer quedarse quieta. Voy a tratar de analizar cómo veo yo esta situación.

A grandes rasgos encontramos cuatro grandes bloques: el de la derecha, el de la izquierda, el del gobierno y el de los nacionalistas (aquí excluyo a Ciudadanos que lo he metido en el de la derecha). Estos bloques  van a experimentar intensas guerras tanto hacia dentro como con otros bloques que en ocasiones serán más guerra fría, en otras espadas goteantes y en otras pequeñas treguas en pos del bien común (el de ellos). La complejidad de la situación hace que la bola de cristal reciba tantas interferencias que no nos lleguen bien las imágenes del futuro… pero intentemos dilucidar algo.

Bloque de la derecha: pulso por el liderazgo

Si nos dejamos llevar por la tendencia que estamos viendo, así como por las trayectorias marcadas sería fácil vaticinar grandes logros para Rivera y sus Ciudadanos y una debacle del Partido Popular, puesto que de un lado, las encuestas vienen considerando a Rivera desde hace tiempo un caballo ganador que venga a regenerar el espacio de la derecha. Ellos, con su discurso patrio hasta lo recalcitrante, han sabido capitalizar ese sentimiento que ha venido creciendo al amparo del odio hacia los independentistas catalanes (y casi que catalanes en general) y, a día de hoy, incomprensiblemente le han tomado la delantera en esa dirección al Partido Popular.

Por otro lado, el PP viene de ser echado de forma humillante como colofón a una ristra inacabable de casos de corrupción… tan inacabable esta lista que aún no ha terminado. Y esto, nos lleva a pensar que posiblemente los nuevos casos sigan dinamitando las líneas de flotación más elementales del partido, y todo lo que este baje, se lo cobrará Ciudadanos en forma de subida. O al menos, esto es lo esperable. Sin embargo, hay que tener en cuenta un par de detalles que hace que no esté tan claro. De un lado, Ciudadanos ha sido el partido oportunista que ha navegado hasta ahora en aguas mansas usando el discurso que mejor le venía, ahora de repente se encuentra junto al PP en la oposición… y el PP, por más corruptos que sean, conocen bien esto de hacer política (de la mala y de la sucia, pero política), bastante más que estos que precisamente con la moción se han retratado como unos auténticos desorientados. Además, el PP cuadruplica en escaños a Ciudadanos por lo que esto también se va a notar. Tampoco creo que sea una cuestión menor (dicho de otra manera, es una cuestión mayor) hacia dónde se dirige ahora el apoyo del establishment. Los poderes oligárquicos vienen mimando desde hace tiempo a Ciudadanos, pero ¿acaso podemos creer que un partido con la historia y los dominios del Partido Popular caerá tan fácilmente? Evidentemente, la respuesta es no. Aunque podría suceder que sí, y su talón de Aquiles termine por echarlo al suelo si las ristras de bombas de la corrupción siguen detonando con grandes intensidades y frecuencias.

Bloque de la izquierda: Juego de Tronos

El bloque de la izquierda tiene mucho que ver con los otros bloques pues gobernará (al menos el PSOE) dependiendo del bloque nacionalista. PSOE y PODEMOS, como los grandes referentes a la hora de copar el espectro de la izquierda, se encuentran en una situación tremendamente delicada ya que andan, aun sumando muchos diputados, lejos de la mayoría absoluta y tienen a todo el arco de la derecha, política y mediática, con ansias de aprovechar la más mínima debilidad y error para hacer sangre. Al mismo tiempo ambos luchan por despuntar el uno sobre el otro. Ahora mismo, por razones obvias, el mango, aunque achicharre, lo tiene el PSOE (por lo que le será a priori más fácil dominar los tempos) y si no quiere quemarse está condenado a entenderse con PODEMOS. Y PODEMOS, que va a rebufo, con todo lo dicho, si tampoco quiere descalabrarse, y más teniendo en cuenta las minorías y que parten con los presupuestos aprobados, está condenado a entenderse con el PSOE. Así pues, para la propia supervivencia del bloque de la izquierda y del bloque del gobierno, PSOE y PODEMOS tienen que bailar el Vals del Amor…y a buen seguro que lo harán durante los primeros meses, sin dejar de soltar del todo de la yema de los dedos el puñal que acaricia su espalda. Tensa calma.

Por otro lado, más allá del Juego de Tronos, ahora ambos tienen la oportunidad de demostrar que otro proyecto de país es posible, y aunque estén maniatados por dentro y por fuera, tienen que dar la señal de que esa realidad es viable. Por lo que el gran objetivo por parte de este bloque es buscar grandes consensos sociales y tratar de darles cabida, a saber: derogación parcial de la ley mordaza, renovación de RTVE, guiños (que sean algo más que eso) a pensionistas y feministas, y recuperar algunas medidas sociales de primer orden (educación, sanidad) aunque los presupuestos anden presionando fuerte. Y por supuesto, para conseguir sacar adelante algunas de estas o cualquier otro tipo de propuesta, es fundamental conseguir rebajar la tensión en Cataluña. De qué modo se hace esto es quizás lo más complejo de la ecuación, puesto que el desgaste de Sánchez en este ámbito puede ser demoledor. Así que se me antoja que toca hacer política encubierta de pico y pala para según qué cosas. Este es, posiblemente, el hueso más duro que Sánchez tendrá que roer en esta minilegislatura, sin embargo, si consiguiera lidiarlo bien, también puede ser su catapulta definitiva. A priori, veo en una situación de desventaja a Podemos, ya que para que salga mínimamente bien el gobierno, Podemos tiene que prestarse a ayudar, sin embargo, los galones tendería a ponérselos más quien gobierna. Y si sale mal, es probable que en la caída de ambos, sea Podemos quien más se resigne. No en vano, para que prospere mínimamente este gobierno, dado el contexto del mismo, Podemos debe renunciar en buena parte a su ADN más de izquierdas puesto que esto generaría grandes conflictos con el PSOE y otras fuerzas que serían aprovechados rápidamente por la derecha. Podemos nace, bebe y se explica en muy buena parte de esa izquierda más rompedora. Entiendo pues que quizás a las sensibilidades más rupturistas dentro de Podemos les toca ser pacientes y generosas (una vez más), aunque siempre crítica y analítica. Ahora bien, si esto puede ser un problema dentro de Podemos, apenas significaría una chiquillada si se compara con la guerra interna dentro del PSOE. Sin embargo, a día de hoy, pareciera que Pedro Sánchez ha sabido callar muchas bocas dentro del partido y dejar en fuera de juego, al menos momentáneamente, a los sectores más conservadores. No obstante, estos siempre van a estar muy pendientes, analizando cada jugada mientras le dan una mano a los bancos y la otra a los líderes del PP, para dar la dentellada si, por alguna razón, el nuevo presidente quiere jugar a ser el Ché. Pero esto, evidentemente, no va a pasar.

El Juego de Tronos está servido, la realpolitik se pone en primera línea. Buenos momentos para palomitas en los que ojalá entre tantas cuchilladas sueltas, quede espacio para pensar que existe futuro y capacidad de acuerdo para que las fuerzas de izquierda pongan a las personas en primer lugar, o al menos, que se acuerden de que existen esas personas.  No me cabe duda de que el PSOE y sobre todo PODEMOS van a esforzarse mucho, por la cuenta que les trae, en estos menesteres. Sin embargo, necesitan el respaldo de grupos con intereses muy dispares cuando no, además, colocados ideológicamente en un espectro casi antagónico, como es el caso del PNV. En esa tremenda complejidad reside el gran reto de Pedro Sánchez que, quizás, si fuese inteligente, buscaría una serie de medida mínimas, de choque y efectivistas que logren posicionarlo bien ante la opinión pública y aprovechando la tregua de salida, para después, antes de la guerra preelectoral, adelantarse y convocar elecciones anticipadas. Posiblemente, dada la complejidad de la situación por ahí puede residir la jugada maestra. Sin embargo, como se ha dicho, hay demasiadas debilidades y complejidades para saber cómo, cuándo y dónde acabarán estas carambolas… pero eso, será otra historia.

 

 

* Las imágenes pertenecen a sus respectivos autores
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Profesor de secundaria de Biología. Activista

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