28 de junio del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

información

Carlo Gesualdo (1566-1613) era príncipe de Venosa y conde de Conza. Era sobrino nieto del papa Pío IV y sobrino de San Carlos Borromeo. Siendo de noble familia, estudió con los mejores músicos de su época y llegó a ser considerado uno de los mejores laudista de su era. Como compositor, hoy se establece que fue un músico vanguardista para su época. Tiene su lógica: si eres rico no tienes por qué componer para agradar a nadie, tan sólo a ti mismo. Por eso su música se sale de los cánones del Renacimiento, haciendo un uso constante de la disonancia y del cromatismo, algo impensable para aquella época.

Del fuego saldrá vida

26 Junio 2017 Actualidad

El fuego es muerte, pero del fuego saldrá la vida. El fuego nos horroriza porque es vida y muerte, es rojo, arde, fuego es la pasión, la locura, fuego es destrucción, pero también creación, del fuego siempre saldrá la vida. Del hormigón no. El hormigón es muerte seca.

El Día del Orgullo. 

Un movimiento forjado en el tiempo y que ha resistido todo tipo de opresiones. Pasan los años y el día Orgullo es cada vez más integrador, cada vez más plural, cada vez más ambicioso -actúa 365 días al año-.

La venganza del siglo XXI

23 Junio 2017 Actualidad

Atrás quedaron los tiempos en que los caballeros se batían en duelo para salvar el honor. Ya nadie te espera en la calle para que se lo digas a la cara. No hay muchachos a los que mandar. Iñigo Montoya ha caído en el olvido y partirse la cara dialécticamente tampoco está de moda.

Recuerdo que hace unos años un amigo que entonces trabajaba en una importante Entidad Bancaria, me contaba que un periódico de la capital venía haciendo reportajes no muy favorables a la gestión irregular, por decirlo suavemente, que sus dirigentes venían haciendo sobre la administración del banco.

«El más noble y ambicioso ideal del ser humano siempre ha sido la búsqueda de una sociedad perfecta, idílica, feliz…».

Unas veces más realistas que otras, las utopías, ese deseo de desembarcar en un mundo futuro mejor que el actual, son realmente sugerentes. Poseen el encanto de embelesarnos, nos hacen soñar y desencadenan en nosotros un irresistible deseo de alcanzarlas por su naturaleza irrealizable. Pensar que son posibles nos da un objetivo, esperanza y nos mantiene expectantes a la espera de poder contemplar al fin la culminación de la razón en el ser humano.

La receta de las utopías es sencilla sobre el papel, y sobre él, el único límite es nuestra propia imaginación. Podríamos pensar, por ejemplo, en una sociedad asentada en un entorno paradisíaco o bucólico, cimentada con la cultura, la ciencia y las artes, y con la filosofía griega como piedra angular de los principios por los que regirse. Sería éste un lugar carente de religiones que frenasen el avance del ser humano y un espacio en el que diversidad cultural e inclusión se diesen de manera natural. Ésta es sólo una posibilidad, pero puede haber tantas combinaciones como personas que las piensen.

Sin embargo, es un axioma contrastado de la condición humana el hecho de que el hombre termina siempre perdiéndose por el camino en algún momento. Así, el siglo XX, con la consecución de nada menos que dos guerras mundiales, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para la aparición de otro tipo de utopía más oscura y tenebrosa: la distopía. La incipiente pérdida de la fe en el ser humano empieza a sugerir una visión negativa y muy poco tranquilizadora de aquello que nos aguarda, y la sociedad venidera se percibe ahora como una realidad represiva, brutal, carente de libertad y de libre información, y en la que los individuos se encuentran irremediablemente deshumanizados, reducidos a su mínima expresión.

Utopía y distopía, cielo e infierno, la dos caras de una misma moneda. ¿Podríamos encontrarnos orbitando en las proximidades de alguna de ellas? Irónicamente, mientras la una es deseable pero se muestra lejana, la otra se nos antoja tan cercana que incluso puede llegar a causarnos pavor. Charlie Brooker, creador de la extraordinaria serie ‘Black Mirror’, apunta al respecto que estamos tan al borde de la distopía que cualquier mínimo descuido podría hacernos caer de lleno en ella. ¿Imposible? ¿Y si no lo fuera? Llegados a este punto, quizás sea el momento de despertar.

(CONTINUARÁ…)

Celia Mayer Ahora Madrid

La imputación de Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer (concejales de Ahora Madrid) no es un sólo un ataque judicial: se da a través de la judicatura, en la que el PP y la derecha pos-franquista mantienen fuertes posiciones, pero es fundamentalmente un ataque ideológico. Un acto no debe juzgarse por sí mismo, sino por los efectos que busca generar.

Si un gobierno corrupto como el de Enrique Peña Nieto te está investigando, es que hay algo que estás haciendo bien.

Que el periodismo, el pensamiento y la información son enemigas del Estado totalitario, lo sabemos desde hace ya tiempo. Por eso, los gobiernos censuran, bloquean, compran medios, eliminan asignaturas como Filosofía de las escuelas, no se interesan ni por la cultura ni por la educación (¡hola Partido Popular!).

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