24 de junio del 2017
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msc

La venganza del siglo XXI

23 Junio 2017 Actualidad

Atrás quedaron los tiempos en que los caballeros se batían en duelo para salvar el honor. Ya nadie te espera en la calle para que se lo digas a la cara. No hay muchachos a los que mandar. Iñigo Montoya ha caído en el olvido y partirse la cara dialécticamente tampoco está de moda.

Recuerdo que hace unos años un amigo que entonces trabajaba en una importante Entidad Bancaria, me contaba que un periódico de la capital venía haciendo reportajes no muy favorables a la gestión irregular, por decirlo suavemente, que sus dirigentes venían haciendo sobre la administración del banco.

«El más noble y ambicioso ideal del ser humano siempre ha sido la búsqueda de una sociedad perfecta, idílica, feliz…».

Unas veces más realistas que otras, las utopías, ese deseo de desembarcar en un mundo futuro mejor que el actual, son realmente sugerentes. Poseen el encanto de embelesarnos, nos hacen soñar y desencadenan en nosotros un irresistible deseo de alcanzarlas por su naturaleza irrealizable. Pensar que son posibles nos da un objetivo, esperanza y nos mantiene expectantes a la espera de poder contemplar al fin la culminación de la razón en el ser humano.

La receta de las utopías es sencilla sobre el papel, y sobre él, el único límite es nuestra propia imaginación. Podríamos pensar, por ejemplo, en una sociedad asentada en un entorno paradisíaco o bucólico, cimentada con la cultura, la ciencia y las artes, y con la filosofía griega como piedra angular de los principios por los que regirse. Sería éste un lugar carente de religiones que frenasen el avance del ser humano y un espacio en el que diversidad cultural e inclusión se diesen de manera natural. Ésta es sólo una posibilidad, pero puede haber tantas combinaciones como personas que las piensen.

Sin embargo, es un axioma contrastado de la condición humana el hecho de que el hombre termina siempre perdiéndose por el camino en algún momento. Así, el siglo XX, con la consecución de nada menos que dos guerras mundiales, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para la aparición de otro tipo de utopía más oscura y tenebrosa: la distopía. La incipiente pérdida de la fe en el ser humano empieza a sugerir una visión negativa y muy poco tranquilizadora de aquello que nos aguarda, y la sociedad venidera se percibe ahora como una realidad represiva, brutal, carente de libertad y de libre información, y en la que los individuos se encuentran irremediablemente deshumanizados, reducidos a su mínima expresión.

Utopía y distopía, cielo e infierno, la dos caras de una misma moneda. ¿Podríamos encontrarnos orbitando en las proximidades de alguna de ellas? Irónicamente, mientras la una es deseable pero se muestra lejana, la otra se nos antoja tan cercana que incluso puede llegar a causarnos pavor. Charlie Brooker, creador de la extraordinaria serie ‘Black Mirror’, apunta al respecto que estamos tan al borde de la distopía que cualquier mínimo descuido podría hacernos caer de lleno en ella. ¿Imposible? ¿Y si no lo fuera? Llegados a este punto, quizás sea el momento de despertar.

(CONTINUARÁ…)

Celia Mayer Ahora Madrid

La imputación de Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer (concejales de Ahora Madrid) no es un sólo un ataque judicial: se da a través de la judicatura, en la que el PP y la derecha pos-franquista mantienen fuertes posiciones, pero es fundamentalmente un ataque ideológico. Un acto no debe juzgarse por sí mismo, sino por los efectos que busca generar.

Si un gobierno corrupto como el de Enrique Peña Nieto te está investigando, es que hay algo que estás haciendo bien.

Que el periodismo, el pensamiento y la información son enemigas del Estado totalitario, lo sabemos desde hace ya tiempo. Por eso, los gobiernos censuran, bloquean, compran medios, eliminan asignaturas como Filosofía de las escuelas, no se interesan ni por la cultura ni por la educación (¡hola Partido Popular!).

Miedos

21 Junio 2017 Actualidad

He visto…
que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos

León Felipe 

Cuentos; miedo; cuentos de miedo… Mimbres necesarios para construir una sociedad protegida de vientos que puedan hacer tambalear unos muros pretendidamente sólidos, construidos bajo el imperio del “deber ser” y el ”siempre-ha-sido-así”.

El 20 de junio es el Día Mundial de los Refugiados, fecha en la que se conmemora el aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 aprobado en Ginebra. Han pasado más de 60 años y el fenómeno migratorio es un problema de primera magnitud a escala global

“El feminismo tiene muy mala fama”, oí que opinaba alguien el otro día, porque no lo han vendido bien -no lo han sabido vender bien-. Sí, es triste admitirlo pero quizá lo que suceda actualmente es que todo tiene que ir en un packaging que nos llame la atención, nos atraiga y conecte con ese par de minutos que estamos dispuestos a invertir en escuchar en algo nuevo, diferente, algo que no conocemos o que no nos suena.

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