26 de mayo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

risas

ESTE ARTÍCULO ES UNA CONVERSACIÓN SIMULADA BAÑADA EN IRONÍA.

Juan Luis Cebrián: Hola presidente. Vaya hostia, ¿eh?

Felipe González: Pues sí, Juan Luís, es un palo después de haber invertido tantos millones y tantos recursos en la campaña de Susana. Pero bueno, hay que desdramatizar, viejo amigo, al fin y al cabo éste no llegará muy lejos y seguimos controlando los órganos fundamentales del partido. Oye… muy bueno ese editorial tan contundente como necesario.

El proceso de construcción de un Imperio no puede ni debe explicarse, únicamente, en clave militar. La mera fuerza bruta podría servir para justificar la dominación de un territorio durante un cierto tiempo, pero sin lo que en términos gramscianos podemos calificar de “hegemonía cultural”,

«El optimismo nos hace ver todo de color de rosa, ¡pero el pesimismo tiene tanto matices!».

La vida es, quizás, el regalo más maravilloso que posee el ser humano. Es el sustrato donde germina aquello que podemos llegar a ser y donde se desarrolla todo lo que seremos finalmente. Está plagada de sueños, de pequeños placeres y delicias prohibidas.

Shakespeare & Company abrió sus puertas en 1919 gracias al entusiasmo de Sylvia Beach, una norteamericana afincada en París que quiso cubrir la carencia de libros en inglés que por entonces existía en la capital francesa. Beach decidió que su librería funcionase también como centro social y cultural para expatriados.

Y no se enteran.

En mayo del 2011, hace ya seis años, salimos a la calle para gritarles que “¡No! ¡Que no nos representan!”
Allí había muchas sensibilidades diferentes. Muchas personas de la izquierda de toda la vida y otros provenientes de los movimientos sociales. Pero también personas hasta entonces poco movilizadas pero sí muy quemadas de la situación socioeconómica en España, e incluso también habían muchos miles (tal vez cientos de miles) de antiguos votantes del PSOE. Y les gritamos “Que no nos representan” a unos, y a otros.

A menudo sigo oyendo cosas como: “los gais están más integrados” o “no es necesario Día del Orgullo” y el mejor “ya nadie se mete en esas cosas de la sexualidad”. La continua lucha del colectivo LGTBIQ ha conseguido una mayor integración, normalidad y visibilidad, pero aún queda mucho que hacer.

En los mentideros políticos del sur España se habla de Ciudadanos con cierta guasa. Sus concejales y parlamentarios se han convertido en una caricatura naranja realmente divertida. Se les ve por los Ayuntamientos y por la Junta con esa apariencia de agentes inmobiliarios, con sus carpetitas naranjas, sus aromas de yerno perfecto, su formalidad, sus buenos modales y su… vacío. Sí, porque Ciudadanos se está destapando como la vacuidad política. Conocemos los ejes vertebrales sobre los que pivotan (España, emprendedores, estabilidad, España, emprendedores…) pero… ¿y las propuestas? ¿qué propone Ciudadanos?

Contra todo pronóstico, contra todo el aparato del partido, contra la gestora, contra los barones, contra la práctica totalidad de los medios del establishment, con la escasa ganas de la dirección de Podemos (pero la ayuda de su militancia en la red), la repulsa de Rajoy, la ignorancia de los independentistas, el defenestrado Pedro Sánchez consiguió aferrarse a la militancia, zarandearla, motivarla, hacerse fuerte “ciudad por ciudad” y ganar la secretaría general del PSOE en un resultado tan sorprendente que pasará a la historia de la política nacional. 

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