24 de mayo del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica

Trama

Shakespeare & Company abrió sus puertas en 1919 gracias al entusiasmo de Sylvia Beach, una norteamericana afincada en París que quiso cubrir la carencia de libros en inglés que por entonces existía en la capital francesa. Beach decidió que su librería funcionase también como centro social y cultural para expatriados.

Y no se enteran.

En mayo del 2011, hace ya seis años, salimos a la calle para gritarles que “¡No! ¡Que no nos representan!”
Allí había muchas sensibilidades diferentes. Muchas personas de la izquierda de toda la vida y otros provenientes de los movimientos sociales. Pero también personas hasta entonces poco movilizadas pero sí muy quemadas de la situación socioeconómica en España, e incluso también habían muchos miles (tal vez cientos de miles) de antiguos votantes del PSOE. Y les gritamos “Que no nos representan” a unos, y a otros.

Pero parecieron no darse por aludidos. Los más viejos del lugar de “nuestro” lado de la trinchera nos acusaron de estar haciéndole la cama al PP puesto que, no en vano, salieron bien creciditos de las municipales y aún más, casi medio año después, en las generales. Como si la culpa fuese nuestra. En fin, que no se enteraban.

Nos tocó pelear  y nos tocó sufrir el rodillo del Partido Popular en su mayoría absoluta. De poco parecía que sirviese el lodazal que emergía de sus cloacas y que amenazaban con contaminarlo todo. Desahucios, más paro, más precariedad, más colectivos en pie de guerra…y en estas llegó Podemos. Esos “perroflautas” a los que nadie hizo caso hasta que derribaron la puerta aquel 25 de mayo. Entonces levantaron tímidamente la vista de sus ombligos para descubrir que les temblaban las piernas. Abrieron un archivo en Word y empezaron a copiar y a pegar. La gente los quiere jóvenes y con primarias… pues tome usted, jubile al malo de la V de Vendetta y ponga en su lugar a este guaperas, es el novio de la Barbie. Seguían sin enterarse de nada.

A cada paso que daba Pedro parecía perder la delantera en términos electorales y por eso copiaba y por eso terminó en las plazas.  Tal vez allí empezó a darse cuenta que de tanto copiar tendría que hacer que algo de verdad y no ser solo puro marketing cosmético. Así que decidió disminuir la carga de continente (solo en un 10% o así, tampoco gran cosa), para dársela al contenido… y entonces, se lo cargaron. Lo llevaron a la plaza pública y dijeron ahora que pareces querer ser Pedro I te cortaremos la cabeza para que todo el mundo lo vea.

Y todo el mundo lo vio…

Así que a Pedro I muchos de los suyos quisieron convertirlo en mártir, empezando, claro está, por él mismo… al fin y al cabo, estaban legitimados.

Mientras tanto, guardándose las espadas, aún goteantes, los que no se enteran de nada decidieron seguir sin enterarse y alzar a su Olimpo a la reina de Sevilla. Y la reina era tan feliz que lo gritaba por todos lados: ¡Yo soy la reina! ¡La de verdad! ¡La del Olimpo!

Y como Pedro, el casi Primero, el mártir, no murió del todo, empezó a creerse de verdad el papel que por tanto tiempo había impostado. Y la reina de Sevilla se puso nerviosa y  sus amigos, los que no se enteran (los que nunca se enteran) le dijeron que no se preocupara, que para eso estaban ellos y que si salían juntos en las fotos la gente entendería para siempre que ella, y nadie más, era la verdadera reina. Al fin y al cabo, los que no se enteran fueron antes reyes.

Y así fueron pasando los días, hasta que un día la reina se pegó un batacazo tan grande, tan grande, tan grande, que incluso en el suelo seguía sin enterarse.

Pedro el mártir se convirtió por fin en Pedro I, y entonces todo el mundo se preguntaba si de tanto copiar, si de tanto impostar, él mismo se habría enterado o no…

…pero eso es otra historia, que ya contaremos.

 

 

La foto del artículo se publicó en 20minutos.

A menudo sigo oyendo cosas como: “los gais están más integrados” o “no es necesario Día del Orgullo” y el mejor “ya nadie se mete en esas cosas de la sexualidad”. La continua lucha del colectivo LGTBIQ ha conseguido una mayor integración, normalidad y visibilidad, pero aún queda mucho que hacer.

En los mentideros políticos del sur España se habla de Ciudadanos con cierta guasa. Sus concejales y parlamentarios se han convertido en una caricatura naranja realmente divertida. Se les ve por los Ayuntamientos y por la Junta con esa apariencia de agentes inmobiliarios, con sus carpetitas naranjas, sus aromas de yerno perfecto, su formalidad, sus buenos modales y su… vacío. Sí, porque Ciudadanos se está destapando como la vacuidad política. Conocemos los ejes vertebrales sobre los que pivotan (España, emprendedores, estabilidad, España, emprendedores…) pero… ¿y las propuestas? ¿qué propone Ciudadanos?

Contra todo pronóstico, contra todo el aparato del partido, contra la gestora, contra los barones, contra la práctica totalidad de los medios del establishment, con la escasa ganas de la dirección de Podemos (pero la ayuda de su militancia en la red), la repulsa de Rajoy, la ignorancia de los independentistas, el defenestrado Pedro Sánchez consiguió aferrarse a la militancia, zarandearla, motivarla, hacerse fuerte “ciudad por ciudad” y ganar la secretaría general del PSOE en un resultado tan sorprendente que pasará a la historia de la política nacional. 

El PP ganará las próximas elecciones.

Lo siento, es así y nada lo impedirá. A veces parece que vivimos en una distopía continua, que supera a cualquier superproducción cinematográfica o novela superventas que trate los temas de un futuro en el que todo se tuerce y la población sufre unas vidas desgraciadas.

Érase que se era, hijo mío, hace poco tiempo, en un reino de cuyo nombre no quiero acordarme, durante un mes de mayo cualquiera, que muchos vasallos, poseídos por la cólera, se echaron a las plazas, indignados, a turbar la paz del prójimo y la prosperidad de los días.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies