23 de julio del 2018
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Lo admito, soy prejuicioso. Por eso me gusta cuando mis prejuicios se derrumban con la misma facilidad con la que se construyeron, pues tengo la esperanza de algún día vivir libre de ellos. Un buen ejemplo de derribo me sucedió esta semana, viendo The Reader, que en mi cabeza yacía convertida en una floja adaptación de una novela histórica, con un toque de sofisticación y una buena fotografía. Y poco más que eso.

Pero no, la grabación que le dio en 2008 el Oscar a Kate Winslet y que dirigió con sobriedad Stephen Daldry es una notable película sobre el conflicto generacional, el valor de la memoria, el despertar sexual, el poder del amor, la importancia de la alfabetización y las heridas que nunca cicatrizan. Y aunque estos temas suenen, así escritos, grandilocuentes, excesivamente subrayados, la realidad es que es una película de claroscuros, de más dudas que certezas, de espacios inconclusos.

The Reader

La poderosa actuación de sus actores principales, donde sobresale una extraordinaria Kate Winslet, sostiene una cinta que juega al despiste en su primera mitad (algunos podrían calificarlo de trampa), en la que nos relatan una historia de amor de esplendoroso presente y en la que se vislumbra un futuro gris. La segunda parte de la cinta, y he aquí el motivo de la reseña, tiene que ver con un periodo histórico controvertido en la historia de Alemania (más concretamente en la Alemania Occidental), y la confrontación sociopolítica existente entre la generación de alemanes nacida inmediatamente después del nazismo y sus antecesores, que los dejaron cargando con el peso moral del holocausto, exigiendo justicia histórica y rebelándose ante los gobiernos conservadores de la época. Esta semana, por cierto, se cumplieron 71 años desde que el ejército soviético liberara a los últimos judíos de Auschwitz.

Ashamed

En ese contexto, hace bien la película en refugiarse en el conflicto íntimo para mostrar el conflicto histórico. Básicamente, porque desde la perspectiva histórica no existe ya un conflicto en sí mismo; tenemos derrotados (todos de alguna manera lo son), hay malos muy malos, hay una herida incandescente y un esfuerzo presente por seguir viviendo con el peso de la culpa. Así, las claves del relato, que dicen los que han leído la novela que no le hace justicia, se centra en una relación privada y personal. Desde ahí, y con un periodo histórico nefasto detrás, es desde el único espacio donde se pueden lanzar preguntas imposibles para la razón. ¿Se puede perdonar la mayor de las atrocidades? ¿Se puede perdonar uno mismo?

 

………..

Sobre el conflicto entre la barbarie y los pedazos de la memoria, hemos hablado en varias ocasiones en La Réplica.

The following two tabs change content below.
Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies