24 de febrero del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Hoy quiero dedicarles unas líneas a aquellos que se autodefinen como  “patriotas y demócratas” mientras te cierran la boca, a la primera de cambio, con un “tú qué vas a saber” o “tú de eso no entiendes”.  Y es que en el país del rebuzno colectivo, a cualquier cosa se le llama patria y a cualquier actitud: “talante democrático”. Porque, al no existir respeto, ya todo vale. Afortunadamente, todavía quedan plumas como la de Fernando Aramburu para demostrarnos con su última obra que el concepto de “patria” nada tiene que ver con lo que muchos ladran.

Unamuno, Baroja, Machado, Valle-Inclán… Esa generación del “dolor por España” fue de las más acertadas en retratar las múltiples mentiras y vicios que se ocultan tras la careta “patriota” de este país. Más de un siglo después, seguimos sufriendo la misma barbarie ejercida por los que convierten en desprecio todo lo que les resulta diferente o ajeno a sus intereses.

El tema ya es bastante antiguo. Estos “patriotas” son los mismos que aconsejan cerrar las heridas del pasado mientras niegan una Ley de Memoria Histórica que respete a las víctimas del franquismo en España. Los mismos que hacen mutis por el foro cuando nos unimos a una petición realizada en apoyo a las víctimas de ETA. Pero, también, los mismos que tienen la desvergüenza de utilizar a dichas víctimas cuando lo consideran oportuno. Los mismos que usan la Ley de Seguridad Ciudadana para rebuscar en un basurero llamado Twitter mientras hacen la vista gorda cuando una mujer recibe insultos y  amenazas de muerte. Los mismos que te enumeran las atrocidades  cometidas en nombre del Comunismo, pero consienten que exista una Fundación Francisco Franco que hace apología del Fascismo. Los mismos que no dicen ni mu ante los sobresueldos y la corrupción del partido que ha batido el récord en España, pero llevan a la perfección el recuento de incoherencias cometidas en otros partidos políticos. Los mismos que aplauden subvenciones del Estado, si éstas van destinadas a algún padrino que les pague el bautizo de su niño. Los mismos que atacan el cine español porque un día al año los actores deciden vestir de Armani para una gala, porque los trabajadores denuncian públicamente que la Cultura no recibe el apoyo que debería o,  simplemente, porque a estos “patriotas y demócratas”  les parece mala la  última película que han visto en el cine (si es que la han visto). Y, claro, bajo  la premisa de que el cine español es malo en su totalidad, según ellos, ya habría casi que prohibirlo. Por lo menos, sería conveniente retirarle las subvenciones. Y te lo dicen a la cara sin sonrojarse. Con un par. En ese instante ya no se acuerdan del argumento de “hay que respetar a la mayoría”. No se acuerdan de que este año han pisado las salas de nuestros cines más de dieciséis millones de españoles: Muchos más que los que han votado al partido mayoritario en las urnas. Tampoco se acuerdan de que Cine y Literatura suelen ir  de la mano y que, en esta etapa de analfabetismo generalizado, no hay mayor apuesta por la Democracia que la Educación y la Cultura.

Estos  son los primeros en mostrar rechazo por todo aquello que venga de Oriente. Incluso llegan a afirmar que debería estar prohibido el hiyab o el burkini; pero también son los primeros en agachar la cabeza ante el número de mujeres asesinadas en España.

Quieren que se les reconozca como la nueva generación de “patriotas y demócratas”. Aunque lo de “nueva” es solo por la edad: muchos de ellos apenas alcanzan los cuarenta años. Sin embargo, la ausencia de una mínima argumentación en sus discursos es más vieja que el hilo negro; el mismo populismo que aprecian en los demás, es su única bandera y coraza. Son expertos en ver la paja en el ojo ajeno, pero nunca la viga en el propio. Tienen un máster en el arte del disimulo si se dedican a la  pseudoescritura. Y es que mediante sus panfletos saben adiestrar bastante bien  a la cuadrilla ignorante  que los sigue.

 

Fotografía de Efe de una concentración falangista.
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Ángela Ramos

Ángela María Ramos Nieto es licenciada en filología hispánica por la Universidad de Sevilla. Compaginó su formación lingüística con sus estudios musicales en el Conservatorio de la capital hispalense. Es autora del poemario ‘Amanece’, publicado en el libro Nuevos autores de la poesía española, y del libro El latido del aula. Desde el año 2005 ejerce como docente en la Enseñanza Pública. Es profesora en IES Pablo Picasso de Sevilla.

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    2 Réplicas

  1. J

    El artículo está muy bien. Pero en este último año no han pisado las salas de cine 16 millones de españoles, ni de coña. Por favor, que conozco gente que va cada semana al cine. Significaría que más de 1 de cada 3 españoles ha ido al cine en el último año.

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