20 de agosto del 2017
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Hoy he soñado que mi corazón era de cristal, que le crecían alas y que caía–  manso y leve como una hoja de árbol– al fondo de un pozo, sin sufrir daño alguno.

*

La primera vez tendría ocho o nueve años. Soñé que me precipitaba al vacío y justo en el momento de chocar contra el suelo me despertaba sobresaltada, de un respingo brusco o gritando. Me daba vergüenza dormir en casas ajenas o campamentos por si me asaltaba la misma pesadilla.

Google me descubre que esto tiene un nombre: espasmo miclónico. Alivia verbalizar ciertas cosas que creemos que sólo nos pasan a nosotros.

*

Es viernes. Has estado preparándote para tu actuación. Has hecho esto tantas veces que casi tuteas al arnés. Nunca confesarás que tienes miedo: alguien que baila en el aire no puede permitírselo. Desde arriba todo se ve muy pequeñito, pero tú te sientes enorme. Es la sensación de hacer lo que te gusta.

*

Tengo la mente en blanco, un ojo en la tele y otro en las redes, picoteo algo. Creo que es una chica la que tuitea: ‘Se ha caído un trapecista en el #MadCool2017 Una altura casi desde lo alto del escenario. No se sabe nada. Madre mía’.

Me atraviesa un terror vago. Un enlace me lleva a ver un vídeo que no debía ver. No entiendo nada, siento terror y culpa y me rehúso a verlo de nuevo, con la respiración agitada y el estómago del revés. Me engaño, pero soy yo la que cae contigo, Pedro. Soy yo la que se rompe en mil pedazos, con un sonido que ni aunque viviera mil años acertaría a describir con palabras, y esta vez no puedo despertar.

Me pregunto cuál fue tu último pensamiento.

Me pregunto cuántas personas, exactamente cuántas, no pestañearon en ese fugaz instante que te apagó para siempre. Me pregunto cuántas personas te vieron caer y murieron contigo.

*

Esta mañana estoy combativa, abatida, erizada. J. no entiende mi desazón y me pregunta mientras removemos nuestros cafés:

–Imagina que tú eres la organización. ¿Qué habrías hecho?

Las palabras se agolpan en mi garganta. ¿Evacuar de inmediato al público y cancelar el concierto? ¿Cancelar todo el festival y devolver el importe de las entradas; tratar de organizarlo pasado un tiempo prudencial? Intento pensar desde todos los ángulos y no tengo respuesta. J. insiste en que, ante este tipo de fatalidades (corner cases, las llama), hagas lo que hagas, alguien se te echará encima. No me convence la realidad. No me basta. Siempre hay un modo mejor de hacer las cosas, porfío. Sigo rumiando mi malestar. De camino a casa me estremezco recordando la historia de Ícaro. Hoy te lloramos, Pedro, como llorase Dédalo a su hijo.

*

Las redes están impracticables el día después. Detrás de un festival que trae a Madrid a grupos de un caché notorio descubrimos precariedad, explotación laboral, inseguridad y una organización que pasa de puntillas sobre los riesgos de sufrir un accidente o perder la vida. Una a una saltan las denuncias públicas y se destapan toda clase de deficiencias a muchos niveles. Leo que incluso ciertos trabajadores cobran no en metálico, sino en abonos del mismo festival.

¿Cuánto importa una vida? ¿Y cuánto un espectáculo?

*

Ahora sólo quedan preguntas, una pena inconmensurable y la búsqueda de responsabilidades. En la foto de portada de Facebook de Pedro –debajo se leen muchos mensajes de cariño– se le ve encerrado en una caja suspendida en el aire; ese era el show que se disponía a ejecutar. No sé qué me ha llevado a visitar su perfil. Me siento abatida, pero sobre todo abochornada por entrometerme en un desolación que no me corresponde, por profanar un dolor ajeno. Leila Guerriero parece recordarme al oído lo que escribió en Arbitraria. Respeten: recuerden que trabajamos con vidas humanas. Respeten.

Frente a la pantalla, ya absorta sin remedio en mi mundo de imágenes y palabras, me doy cuenta de que cuando siento que el mundo se abre bajo mis pies, escribo. Tal vez sólo sea la sublimación adulta de mi sempiterno deseo arrastrado desde la infancia: tener alas.

 

Ilustración: Joaquín Aldeguer

The following two tabs change content below.

Rocío Martínez

Periodista freelance, escritora, técnico audiovisual. Formándose como psicóloga. Ha formado parte de El Mundo, Tercera Información, El Mostrador, Harper's Bazaar o Showrunner, entre otros.
Tags: , , , , ,

    2 Réplicas

  1. THai

    ¿¿¿”Me preguntó cuál fue tu último pensamiento”??? Flipo con cómo disfrutais del morbo y del sensacionalismo.

    No me puedo creer que una que se enteró por un tweet se implique de una manera tan frívola.

  2. T&T

    Tres reflexiones al respecto:
    – La organizadora del concierto, la promotora del Mad Cool, debería haber suspendido la actuación de Green Day de inmediato, o al menos, haberla acortado.
    – En tres días han muerto en España 10 trabajadores en sus puestos de trabajo, al año son unos seiscientos, es una auténtica plaga, y ningún medio de comunicación se hace eco de ello.
    – El único grupo del cartel del Mad Cool que suspendió su actuación fueron los británicos Slowdive. Un diez para ellos.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies