20 de enero del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



De nuevo ha aparecido el magnate español en escena. En esta ocasión, capricho del destino, a través de tres vías y por tres diversas razones. Y ninguna de ella es un hecho baladí.

Tenemos en cada esquina del triángulo a tres diferentes medios de difusión: los gigantes de la comunicación que ostentan el cuarto poder; los medios de comunicación de Internet que de no ser por las redes se hallarían, para los primeros, placenteramente silenciados; y por último, Twitter, en esta ocasión, con un juego sucio de hemerotecas. Algo muy zapatista, de madrileñas maneras.

Como no se pretende con este artículo repetir hechos que por desgracia ya se conocen, no va a ser necesario ahondar en la esclavitud infantil ni en la explotación laboral de los talleres textiles clandestinos por los que Inditex culpa a sus subcontratas a las que, pobres los de Inditex, “no pueden controlar tanto como quisieran”. Para ello, sólo tiene usted que escribir “esclavitud infantil Inditex” o “explotación laboral Inditex” y ya escoger la noticia del continente y del país que prefieran. Se darán cuenta de la cantidad de terroristas, totalitarios, chavistas y envidiosos antiespañoles que denuncian en medios digitales que los niños trabajen 65 horas semanales.

En primer lugar, los gigantes medios viralizaban un vídeo en el que Amancio Ortega era aplaudido incesantemente por sus trabajadores españoles en su sede de Arteixo. Párense un momento a pensar en que algo así se realizase en Corea del Norte para su dictador o en Venezuela para su presidente. Sólo párense un momento, y simplemente comprueben cómo cambiaría de un modo fascinante el lenguaje de los medios de comunicación al filtrarse un video de tal calaña. El “agradecimiento” se tornaría “adoctrinamiento”, la “emoción” se convertiría en “temor reverencial” y las “sonrisas” en “expresiones de verdadero horror”.  No faltaría el “un trabajador de Inditex que ha preferido no revelar su nombre”. Usted puede pensar que esto es una idiotez por mi parte. Quizás, si el señor Amancio Ortega hubiese acudido a otro lugar donde también trabajan para Inditex, como por ejemplo los talleres textiles que posee la multinacional en Pakistán, Bangladesh o India, el flashmob igual no habría quedado tan cuco. E igual el que aquí escribe dejaría de parecerle tan idiota. O no.

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Vayamos más allá.

En segundo lugar, aparecían otros medios con menor alcance que tratan de dar luz a hechos que cuentan con poca repercusión en la caja tonta, la cual sigue hoy, mal que pese, marcando los cánones de la inmensa mayoría ciudadana que prefiere ser informada a informarse.

Hace cuatro años, Amancio Ortega donó 20 millones de euros a Cáritas, la mayor donación privada que esta institución jamás había hecho. Todos los medios de comunicación dieron una gran difusión a algo completamente admirable y plausible. De nuevo, más adelante, los medios de comunicación divulgaron otro precioso gesto, y no lo digo irónicamente, por parte de Amancio Ortega: su Fundación hizo saber que donaría 17 millones de euros a la sanidad gallega para equipamiento hospitalario en favor de los tratamientos de cáncer. Por entonces, muchos periodistas y columnistas opinaron que en tanto en cuanto no se pudiera probar que Amancio Ortega evadía impuestos, no se le podía más que dar las gracias por algo así.

Cosas del periodismo de investigación, más adelante el periodista Jesse Drucker sacó a la luz cierta información acerca de la trama de evasión de impuestos que, según publicó  Bloomberg News, llevaba a cabo Inditex desde hacía cinco años a través de una filial llamada ITX Martken, cuyas sedes radican en Amsterdam (Holanda) y  Fribourg (Suiza), maquinaria fiscal a través de la cual, Inditex ha logrado transferir en los últimos cinco años casi 2.000 millones de dólares de beneficios a ITX Martken, la cual emplea solamente a 173 personas (prácticamente el 0,1% de los empleados de Inditex), pero que en cambio reporta casi el 20% de los beneficios totales del grupo. Esta exclusiva y su reportaje no es que haya tenido precisamente la misma repercusión en los medios que las donaciones de Amancio Ortega. De hecho, la documentación que aportaba Jesse Drucker no está ni traducida al español.

 

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En añadido, hace dos días, otro medio digital (Expansión) en su apartado Mercados daba el siguiente titular: Amancio Ortega recibe 554 millones de euros en concepto de dividendos por Inditex. Seguía la noticia haciéndonos saber que en 2016 el empresario ingresará un total de en torno a los 1.100 millones de euros.

Mi enhorabuena a Amancio Ortega por ganar tanto dinero. Y añadir que me parece genial que Amancio Ortega done dinero al sistema sanitario español. Aunque lo que más me parece genial es el invento de la regla de tres. Calcule usted lo que donó a la sanidad gallega (17 millones) sobre los 1100 millones de dividendos de Amancio Ortega en 2016  en comparación a cuánto gana usted bruto al año. Digamos que usted, por ejemplo, gana 15.000 € brutos anuales. En ese caso, y con la regla de tres en mano, de ser usted tan generoso como lo es Amancio Ortega, usted estaría donando… menos de 20 euros al mes. Quizás entienda entonces que no me conmueva hasta el delirio este gesto de Amancio Ortega, gesto que igualmente le agradezco porque cuántos habrá que ganando un poquito menos que él y no han dado en su vida ni las gracias a sus paisanos. Pero al César lo que es del César, y usted de César, señor Amancio, tiene poco. Y fíjese que le hice comparar con lo que se embolsará en un año, y no con su patrimonio o con los dividendos netos acumulados.

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Protesta ante una tienda de Inditex.

En tercer lugar, como no podía ser menos, aparecen por los medios sociales una relación alusiva entre Amancio Ortega y… Pablo Iglesias, el cenaniños con melenas más conocido en la actualidad. Todo se debe a que las redes sociales han recuperado del olvido un tweet de Pablo Iglesias de agosto de 2012, cuando no era ningún cargo público en el Parlamento Europeo ni existía siquiera Podemos. Aquella tarde de verano, Pablo dijo lo siguiente:

25% de paro y Amancio Ortega tercero en el ranking mundial de ricos. Democracia ¿Donde? Terrorista ¿Quien?

No comparto este silogismo, comparación, o como se le quiera llamar que hizo Pablo Iglesias hace cuatro años. Ahora bien, permítanme que cualquier ciudadano pueda decir una sandez de este tipo cuando no tiene cargo público alguno. Que luego me viene mi presidente del Gobierno diciéndole a Bárcenas que sea fuerte, aquí no pasa nada y en la prensa solo se pide la dimisión de Rafa Benítez. Que no tenía razón Pablo hace cuatro años al decir esto, desde luego que no. Amancio Ortega podrá ser muchas cosas pero no es ningún terrorista, y esto es una obviedad. En cuanto a si es un demócrata, lo desconozco, aunque sí deja mucho que desear como creador de un gigante empresarial español.

¿Por qué? Bueno, parece que quien no alaba a D. Amancio Ortega es un mal español. Entonces, cabe preguntarse: ¿por qué Amancio Ortega, una vez levantado su imperio desde Arteixo y con una inicial mano de obra española, prefiere manos indias, bengalíes y pakistaníes? Estamos de acuerdo para que maximizar beneficios, porque por el salario de un español quizás paga diez modistas de Paquistán o Bolivia. Y se lo permite la ley y todo el entramado que ha traído la globalización consigo. Estamos de acuerdo, pero volvemos a lo mismo, ¿por qué es él un buen español? Si estamos siendo testigos de las enormes cantidades que genera como dividendos, ¿por qué aplaudir a quien tira de subcontratas asiáticas en lugar de apostar de verdad por sus paisanos y por la industria española? Seguro que hay empresarios que, teniendo la posibilidad de abrir filiales fuera para abaratarse los costes, no lo hacen y continúan en España. Estoy seguro, tanto como que no tienen difusión. ¿Un buen empresario? De acuerdo ¿un buen español? Permitan que lo dude.

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Los trabajadores de Inditex en el cumpleaños de Amancio Ortega.

 

El buen español no abre filiales en países subdesarrollados para abaratar costes. El buen español paga sus impuestos y sólo sabe de Panamá, Islas Caimán o Suiza porque abre los periódicos y comprueba las repugnantes triquiñuelas creadas para que los que tienen más paguen menos. El buen español es el trabajador o empresario que tiene todos sus impuestos en España, y no repartidos en filiales suizas y holandesas, y a ese nadie le aplaude en ningún palacete empresarial cuando cumple años. Tampoco le hacen falta esos aplausos. Ese es el buen español, el trabajador o empresario que lleva a España en la boca y en Hacienda. Y aunque no sea posible encontrar toda la información que se quisiera sobre la vida tributaria de Amancio Ortega en los medios españoles, me parece que su vida tributaria no es del todo transparente. Es más, estoy seguro que, de serlo, bien que se haría constancia de ello. No es el caso.

No se trata de atacarle porque es rico.

No es esa envidia y esa enfermedad del autoodio que proclamaba Escohotado la que hace que se denuncie lo que este hombre hace mal ni lo que lleva a escribir un artículo como éste. Y un análisis desde ese prisma no sería más que una visión subjetiva del mismo.

Es el resultado de la desazón que produce ser testigo de que los medios de comunicación de este país tratan de describir a este señor como alguien que ha de ser un referente único para las generaciones venideras por el hecho de haber acumulado mucho dinero, fuera como fuese, obviando inmoralidades, irregularidades e inhumanas prácticas bajo el nombre de su marca que hoy cuestan la infancia de niños y las vidas de muchas personas que trabajan incansablemente en fábricas de países subdesarrollados y en unas condiciones más precarias e insalubres de lo que nos podamos imaginar. Todo eso parece que da igual, es un referente porque mira cuánto dinero tiene.

Cantaba Facundo Cabral aquello de que pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo. Hoy, para estupor de Facundo de seguir entre nosotros, muchos pobrecitos también se creen patrones.

Defender estos referentes “porque de la nada han generado una máquina de crear dinero” a cualquier precio sólo demuestra lo pobre que es la mentalidad colectiva de nuestra sociedad y de la de tantos otros países capitalistas: una mentalidad imperante en la que se establece el dogma de que éxito y acumulación de dinero son estrictamente dos variantes directamente proporcionales.

Quizás algún día cambie esa mentalidad. Por ejemplo, cuando entendamos nuestro sistema económico no como un sistema de mercado, sino como un sistema con mercado. Y cuando concibamos que el ilimitado crecimiento económico es algo que solo lleva a la destrucción en un mundo de recursos limitados.

Quizás no veamos llegar a este día, aunque esperemos que, por el bien de los que estén por venir, llegue.

Como ya cantara Franco Battiato, la primavera intanto tarda ad arrivare.

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Alejandro García Maldonado

Licenciado en Derecho por la UMA, ha colaborado en medios como El Confidencial, Claridad Digital, El Turbión, El Importuno y Cubainformación. Autor de las obras "Testigos cegados" (2011) "Transcripción del Manifiesto Comunista" (2012), "Tra due anime" (2015) y "Al resguardo del tilo rojo" (2018). Ha cursado estudios a distancia sobre antropología biográfica en la Bernard Lievegoed University (Zeist, Holanda) y dirige el proyecto literario "Etreso Biografías". Diplomado en Periodismo por el National Council for Training of Journalist de Londres, actualmente escribe un libro de relatos cortos que verá la luz a finales de 2019 y reside en Suecia.
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    5 Réplicas

  1. Isabel

    Hola
    Me parece jna opinión poco objetiva,y como bien dice,al césar lo que es del césar,y Amanvio Ortega hoy por hoy no es de los mejores empresarios y referente por crear una máquina de hacer dinero,sino por crear empleo y hacerlo de una forma brillante.
    Para mi es un ejemplo y un referente,al que admiro.

    Gracias

  2. Big Bangkero

    Un artículo incontestable de principio a fin. Sin dogmatismos, no ideologizado, y con ningún atisbo de odio capitalista, lo que lo convierte en simplemente aséptico.

    Extraordinario, si se me permite decirlo, para su reflexión y análisis en pro de una nueva forma de instruir desde los centros educativos en la finalidad de la labor empresarial.

    Enhorabuena señor Maldonado.

    • Alegmaldonado

      Disculpe Big Bangkero que no le respondiese por las palabras que me dedicó en su debid momento. Acabo de leerlas. Muchas gracias, sígame por Twitter (@alegmaldonado) y hágame saber que es usted para seguirle yo también. Abrazos.

  3. Ambarri

    Para los que sabemos lo que cuesta ganar el dinero en el comercio internacional, perfectamente verosímil. Hay una manera de no ser el hombre más rico del mundo jamás: trabajando y haciendo las cosas bien.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

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