“La eclosión del fútbol femenino abre un nuevo espacio y es muy buena noticia”

El veterano periodista presentó en Jerez de la Frontera una versión revisada y mejorada del libro 366 historias del fútbol mundial que deberías conocer (Espasa, 2022) en un momento en el que el fútbol moderno está cambiando a una velocidad vertiginosa.

La vida sonríe a Alfredo Relaño (Madrid, 1951), figura clave para entender el periodismo deportivo de nuestro país en las últimas décadas. Hoy, ya al margen de la dirección del diario AS, compagina su columna diaria de lunes a viernes con su colaboración en El País Deportes escribiendo sobre fútbol histórico y sus intervenciones en la radio. Se le percibe liberado, disfrutón, con ganas de hablar sobre deporte y, claro está, sobre fútbol. Acude a presentar la reedición de su documentado libro 366 historias del fútbol mundial que deberías conocer al jardín de la Luna Nueva, en el centro histórico de Jerez, en una fecha muy especial para la afición futbolera; la conmemoración de los doce años de la victoria de la selección Española en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Hoy, hablamos sobre fútbol y sociedad.  

Este libro es una reedición de una obra del 2010, que habéis querido mejorar y ampliar. ¿Por qué actualizar este compendio de historias?, ¿cuáles son los criterios que has elegido para la selección de estos relatos e ir descartando otros?

Fue una iniciativa de la editorial. El libro había funcionado muy bien en su momento y seguía vendiéndose a goteo cada año. Podíamos reeditarlo, sí, pero habían pasado muchas cosas en estos diez años que queríamos que estuvieran presentes en el libro. El libro cuenta, día por día del año, una historia futbolística relevante que ha pasado en ese mismo día años atrás. Puedes buscar una buena historia que ha pasado el día de tu cumpleaños, por ejemplo, siempre dentro de los 150 años de vida que tiene el fútbol. No son anécdotas, hay episodios realmente importantes que han marcado el rumbo del fútbol. Hasta en los años bisiestos han pasado cosas importantes, por eso son 366 las historias que concurren en el libro. En los últimos años han sucedido cosas importantes como la irrupción de los clubes estados (con la Champions que ha ganado Abramovich), el traspaso de Neymar al PSG por 222 millones de euros, la irrupción del fútbol femenino en España, el el balón de oro a Alexia Putellas y la asistencia de más de 90.000 en el Camp Nou para un partido de mujeres, el asalto del FBI a la FIFA por motivos de corrupción, la muerte de Maradona que conmociona al mundo, la tragedia del Chapecoense en un avión que era una porquería, etc. Hay como veinte episodios nuevos que he recogido porque merecían la pena destacarse.

Existe en las redes sociales una corriente de animadversión hacia el fútbol moderno y su idiosincrasia, acompañada de una romantización del fútbol de antaño. No sé si participas de ella. ¿Crees que la gente tiene añoranza del fútbol antiguo?

Sé que hay una página de “odio eterno al fútbol moderno” y comparto muchas de las tesis, sinceramente. En cambio, eso de “todo tiempo pasado fue mejor” no creo que sea cierto. Lo único que siempre fue mejor en el pasado es la fruta. Hay cosas de este fútbol que no me gustan: hay una invasión del marketing, una sobreabundancia de partidos, ahora surge la pretensión de la Superliga, una especie de copa de Europa cerrada y sin descensos. Eso no me gusta nada; pero sobreviven muchas otras cosas que me gustan. Ten en cuenta que yo conocí el fútbol en los 60, que era muy distinto. Ahora los estadios y los campos son mejores, la preparación física es mucho mejor, los jugadores se recuperan pronto de las lesiones… pero por ejemplo, ahora Busquets declaró que no sabe lo que es mano o no. Y si Busquets no lo sabe, si uno de nuestros mejores jugadores que hemos tenido, que lleva desde los once años jugando al fútbol y que lo ha ganado absolutamente todo, te dice con total sinceridad no sabe lo que es mano… hay ahí un problema.

Deduzco que no te convence el VAR.

A mi no me ha gustado. Siempre desconfié de ello; intenté creer pero al final solo demostró su eficacia en las jugadas de geolocalización, las que son de GPS. Si la pelota ha salido o no lo ha hecho y ese tipo de casos. El problema del VAR es que deja un campo grande a la interpretación, dice que interviene cuando es claro y manifiesto, pero ¿qué es “claro y manifiesto”? Para uno es una cosa y para el otro equipo es otra. Puede servir para evitar jugadas tremendas que han pasado a la historia más infame; la mano de Henry que dejó a Irlanda fuera de un Mundial, ese tipo de casos, el penalti a Guruceta, etc. Pero esos episodios son pocos. Y cada aficionado espera que le arreglen lo que a él le parece. Antes si un árbitro se equivocaba te fastidiabas, pensabas “pues no lo habrá visto” o “se habrá asustado”, pero con el VAR, que lo miran varias personas a la vez, con seis tomas, y aún así no te cuadra, no te van a quitar la idea de la cabeza de que te están estafando. 

En el libro mencionas el reciente boom del fútbol femenino, ¿cómo has vivido este fenómeno? 

La eclosión del fútbol femenino me ha gustado mucho porque abre un nuevo espacio. Ten en cuenta que tengo 71 años; yo he visto el fútbol, y no sólo el fútbol, de otra manera. He vivido cómo una mujer no podía sacar el pasaporte o el carnet de conducir sin el permiso de su marido. En mi infancia cualquier chica que se le ocurriera jugar al fútbol aterrorizaba a su familia; le decían “marimacho”, que estaba trastornada y disparates de esos. Pero la mujer ha ido ganando representación en el deporte. Fue participando en el baloncesto (¡tenían que ir unos panties hasta la rodilla que le cubrían el muslo!), en la gimnasia rítmica… En aquel tiempo el fútbol era tan estrictamente masculino, que ver ahora cómo han llegado a primer nivel, en un país de tanta tradición futbolística como España, me parece una noticia muy buena. Ocupan un espacio que siempre ha estado muy cerrado. Destaco en el libro el caso de Lily Parr, una futbolista británica de un equipo que se llamaba Dick, Kerr’s Ladies team. Era un equipo inglés asociado a una fábrica de municiones; las fábricas por entonces la llevaban las mujeres porque los hombres estaban en el frente, luchando en la guerra. Conformaron un equipo de fútbol que tuvo mucho seguimiento; metían a 5.000 espectadores en el estadio. Tuvieron tanto éxito que la Federación Inglesa se opuso a ello e incluso emprendió una campaña con calumnias para desprestigiarlas. Con el paso del tiempo tuvieron que disculparse públicamente con ellas.   

Has comentado alguna vez que te hubiera gustado escribir la historia de las remontadas del Madrid este año en la Champions. Realmente han sido remontadas increíbles. ¿Por qué crees que le temblaban los pies al Manchester City o al PSG? 

Para mí hay dos instantes claves en esas eliminatorias. El primero, el día del PSG, cuando Donnarumma se equivoca y Benzemá le roba el balón, pero sobre todo en la eliminatoria del City, que es la más clamorosa. El Madrid tenía perdida la eliminatoria desde los primeros minutos del primer partido, en los que fue perdiendo hasta el minuto ochenta y nueve del partido en Madrid, que perdía por dos goles. Y de repente empata, mete otro gol, no mete el tercero de milagro; al final lo materaliza en la prórroga… fue tremendo. Además, cayó derrotado Guardiola con todo lo que representa. Él es una especie de némesis del madridismo; es un hombre que tiene muchos méritos pero que para el Madrid es un adversario en todos los sentidos, fue del Barça, tiene afán nacionalista… por todo ello tiene al madridismo muy en contra. Es curioso cómo, de repente, a estos dos equipos le temblaron las piernas. Cuando entró el primer gol se originó una atmósfera eléctrica en el Bernabéu. Hay una especie de aliento que baja desde la grada y fortalece a los jugadores del Madrid; entonces el rival se derrumba. Hay muchos fantasmas en ese estadio, la potencia del graderío, la mística del Madrid, la leyenda de Di Stefano, es una cosa casi parapsicológica, difícil de explicar, pero que sucede.  

Alfredo Relaño, durante la presentación del libro en el jardín de La Luna Nueva, Jerez. FOTO: Alejandro López Menacho

En esos días se volvió a hablar de fútbol a todas horas en la calle… 

Las cosas tan excepcionales llaman mucho la atención. Luego la final ya no fue así; ganó la final porque el portero estuvo formidable y atinó a meter un gol; pero las semifinales se dieron circunstancias casi milagrosas, nadie lo esperaba.

¿Te ha sorprendido que en los últimos años surjan goleadas escandalosas al más alto nivel? ¿El 1-7 de Brasil-Alemania o el 2-8 del Bayern-Barça tienen alguna explicación?

No veo un hilo conductor entre estos partidos. Son cosas que han ocurrido por circunstancias muy raras, excepcionales, impropias de ese nivel. Al Barça, aparte de que era una temporada extraña, con la pandemia y en una sede neutral, le ha pasado mucho que el equipo se abandona cuando Messi baja los brazos. Cuando me dicen que Messi es el mejor jugador de la historia lo pongo en duda porque en cuatro o cinco ocasiones he visto al Barça ser goleado y a él abandonar completamente el partido. Permanecía cabizbajo y fuera del partido. Ese desánimo contagia a todos los demás. El otro partido fue una cuestión más táctica, se desencajó por completo el sistema de mediocampo de Brasil. En ambos casos son dos resultados espantosos. 

El pulso de la Premier y la Liga, con permiso del Bayern de Munich, lleva dominando el fútbol Europeo décadas. ¿Seguirá esta tendencia?

La Premier se va fortaleciendo más con estos clubes que tienen dinero por fuera. Florentino y Tebas, frecuentemente enfrentados, se quejan ambos de que hay un dinero extra por fuera de la industria del fútbol que favorece a la Premier. Y encima La Liga ha perdido dos portaaviones, Messi y Cristiano. Nosotros tuvimos unos años, con la Ley Beckham, que nos daba cierta ventaja porque algunos extranjeros tributaban menos a Hacienda. Pero ahora es España la que tiene desventaja fiscal con respecto a otros países con los que compite; en Italia o Inglaterra te cuesta menos que un jugador se lleve 10 millones limpios a casa que aquí. Y después aparecen clubes inflados como el Newcastle, que estaba en descenso y de repente, en enero, se llevó a Trippier del Atlético que jugaba Champions. Y se fue porque le pagan mucho más.     

¿Qué opinas de la turistificación del fútbol y casos como el partido contra el Eintracht en el Camp Nou?

Este tipo de cosas ha pasado mucho en Barcelona, pero también en Madrid, a cuenta de Messi y Cristiano, que mueven masas. Pero el caso del Eintracht sucedió por razones muy concretas. La pandemia hizo que el Barcelona diera un año de margen a los socios; permitió reservar sus plazas. Muchos socios dejaron libre su asiento. Encima el Eintracht vestía de blanco, por lo que chocó muchísimo ver una cantidad ingente de camisetas blancas en el Camp Nou. Pero fue un accidente, un descontrol de las entradas. Además vino en un momento que el Barça no estaba bien, con mucha confusión, cambio de entrenador… es muy raro que estas cosas sucedan, de hecho, no había sucedido nunca.

La diversidad sexual en el fútbol femenino es algo totalmente normalizado pero en el fútbol masculino sigue siendo un tema tabú. ¿Cuándo saldrá el fútbol masculino del armario?

Fíjate que salió Fashanu y acabó suicidándose. Y hubo un caso inglés reciente, sin malas consecuencias. En el ámbito del fútbol masculino hay una tendencia hacia el brutalismo machista tan grande que, es posible, que vaya eliminando a los homosexuales por el camino. Se supone que hay un 10% de homosexuales en la sociedad, sin embargo, no creo que en el fútbol sea así. Claro que saldrá del armario, pero para ello tiene que llegar jugadores homosexuales al más alto nivel. Cuantos más personas haya de un colectivo es más fácil que alguien se atreva y se sienta respaldado.

¿Donde se encuentran las mejores historias del fútbol; dentro o fuera del campo de juego?

Eso que me preguntas me hace pensar, me da hasta la idea de contar cuántas hay de una cosa y cuántas de otra. Pero así, a bote pronto, te diría que las historias más interesantes quizá hayan pasado fuera del campo. A mí me impresionaron de manera especial dos ocurridas en Italia; la del suicidio de Bartolomei y la del atropello mortal de Meroni, ídolo del Torino, cuyo causante llegó a ser presidente del club, pero lo tuvo que dejar al poco tiempo. Por cierto, que hay varias historias andaluzas curiosas, dos en Málaga, los nuevo goles de Bazán en un partido y el asesinato del presidente del Malaga, Antonio López, y otra en Sevilla, el del caso Antúnez entre el Sevilla y el Betis.

“Nuestra narrativa pesimista corta las alas a las personas más jóvenes”

La escritora mexicana Brenda Navarro, que presentó en Jerez de la Frontera su última novela, Cenizas en la Boca, reflexiona sobre el rol de la mujer migrante y señala la necesidad de poner los cuidados y afectos en el centro de nuestra vida diaria.

Cuando la ópera prima de la socióloga Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982) irrumpió en la escena literaria española, la crítica fue unánime; Casas Vacías era una brillante y vibrante novela sobre las maternidades. La autora heredaba así una difícil encomienda; volver a convencer apenas dos años después con su segunda obra, Cenizas en la Boca (Sexto Piso, 2022). Y en esa labor anda involucrada, recorriendo la península de presentación en presentación. El día antes de acudir a la Feria del Libro de Cádiz, Navarro participó en un club de lectura en la Librería el Laberinto, en Jerez. Su actividad es frenética, su discurso activista lo impregna todo. Hablamos con ella largo y tendido sobre literatura, sociedad y política. 

Casas Vacías fue una primera novela que causó un gran impacto en la comunidad de lectores, ¿tenías algún temor al encarar el siguiente paso?, ¿cómo te enfrentaste a esta nueva creación?

No tenía ningún tipo de temor porque sabía que tenía el respaldo de la editorial. Lo escribí en un momento en el que quería justamente darme el espacio para crear pensando en que estaba escribiendo un libro, porque la primera novela nunca sabes si se va a publicar o no, y con la segunda ya sabía que sí. Sabía que iba a ser leída y que se iba a comprar, y eso te da mucha tranquilidad especialmente en este sector, el literario, en que nunca sabemos qué va a suceder. Traté de retarme mucho más; de disfrutar del oficio de escritora, de pedirme cosas nuevas, de ser más consciente de que lo que iba a escribir con Cenizas en la Boca iba a tener un impacto distinto. 

Hay muchas violencias, en diferente grado, que afectan a Nel, la xenofobia, la violencia de clases, la violencia machista, ¿cuál crees que impacta más sobre su vida?

Es un compendio de violencias, no hay violencia específica. La más importante es la de pedirle que sea adulta, que se inserte en un mundo que no le gusta, que ella misma sabe que a Diego no le gusta, y que incluso a su propia familia no le gusta. Ella entiende que el mundo es injusto, doloroso,  incluso para las personas que tienen privilegios como en el caso de Laura; ella tiene ese rechazo, esta rebelión de no querer meterse ahí. Desde el amor le exigen “tienes que ser adulta”, “tienes que estudiar”, “tienes que darle un significado a la vida” cuando realmente ella ha entendido ya un significado de todo, y no es precisamente inspirador. 

¿Por qué el desarraigo es un motivo literario tan potente?

Porque aunque nos han dicho que el desarraigo nace cuando te mueves de un lugar a otro, geopolíticamente, en realidad es algo que vivimos todas las personas. Venimos de un periodo de transición en el que crecimos pensando que existía algo contra el capitalismo, luego nos dijeron que había un Estado del Bienestar al que podíamos aferrarnos, y al final, de lo que nos hemos dado cuenta es que no tenemos raíces en las que sentirnos cómodas. No hay un futuro desde las narrativas oficiales. Para mí era importante señalar que la migración o el movimiento de personas no es solamente de territorios, también de lugares dentro de las narrativas existentes. Creces pensando que eres una persona mexicana, luego el mundo te dice que eres una persona migrante, pobre, sin hueco en el mundo que te han prometido. Si eso no es desarraigo… te están diciendo además que te emancipes de una vida que te han construido. Pero esto es un fenómeno que también lo vivimos en España, no sólo en Latinoamérica. No conozco un espacio en el no haya incertidumbre y no se sienta desarraigado.  

¿Qué une y qué separa a la lucha feminista de una activista barcelonesa de clase media de una mujer migrante procedente de las clases populares de México?

Las mujeres latinoamericanas hemos crecido mamando toda la cultura europea y anglosajona. Dentro de las teorías feministas occidentales siempre habíamos pensado que éramos iguales y formábamos parte del colectivo de mujeres que se hablaban en ellas. Pero cuando te mueves en estos espacios desde la extranjería te das cuenta que no es así. No hablaban de ti, no te incluían y no les interesa incluirte. Alguna vez escuché en Barcelona a una mujer migrante que aseguraba que a las europeas les encanta hablar de mujeres latinoamericanas y tenernos en sus cuadros, pero en cuanto comprueban que tenemos voz, ya no les caemos tan bien. Somos personas incómodas para ellas porque les confrontamos; siempre vienen con este discurso de decir “somos hermanas, nos queremos, somos iguales”. Y no se dan cuenta de que nosotras no queremos igualdad, no queremos ser mujeres blancas con un trabajo precario y pelearnos con los hombres, nosotras, precisamente por venir de lugares donde hay una violencia estructural que nunca nos ha dado derechos, sin sanidad pública ni derechos laborales, lo que queremos es un mundo distinto. Y lo que hacen ellas es entorpecernos porque a fuerza quieren tener el altavoz para decir cuáles son nuestras necesidades. Por eso estamos en confrontación. Aunque he de decir que esta confrontación permite que seamos la mujeres las que llevamos a otros lugares el debate y la opinión pública; y lo hacemos sin matarnos. Eso está bien. Tengo amigas feministas europeas a las que quiero un montón pero les pido por favor que no me llamen “hermana” porque de lo que yo me quiero emancipar es de la idea que nos hacen creer que tenemos que aguantar todo porque somos “familia”. Quiero emanciparme como ser humano y de ahí partir para otra cosa, que no es precisamente lo que ellas están haciendo porque tampoco les está funcionando.

Un primer plano de Brenda Navarro en las calles de Jerez. Foto: Alejandro López

Entre Diego y Nel hay tanto amor como incomunicación, ¿a qué crees que se debe esa dualidad?

Lo he estado pensando mucho y no tengo una respuesta clara o contundente. Pero he concluido que, volviendo a las narrativas oficiales, la relación de hermanos y hermanas es la relación más auténtica que existe. Es donde se ve lo que significa querer a alguien por el simple hecho de compartir el mismo espacio; que tú no eliges a esa persona, en absoluto, pero la terminas queriendo por lo que sea, y a pesar de lo que sea. Por mucho que tu hermano haga la peor cosa del mundo tú siempre vas a querer a ese hermano estés o no de acuerdo con sus acciones. Viene de la narrativa cristiana, Caín y Abel y esos relatos. Siempre se ha hablado de una relación de confrontación porque son personas con puntos de vista distintos que en el fondo se quieren. Y creo que hay algo bonito ahí. Porque, por ejemplo, a nuestros padres les exigimos un montón de cosas, y les culpamos de muchas cosas, los padres nos tienen que meter en corsés sociales para encajar en el mundo, con los abuelos tenemos una relación bastante idealizada, con los amigos es más de camaradería y acompañamiento, pero con los hermanos es donde hay una cosa realmente muy pura de humanidad  y en donde podemos decir aquí hay cariño, también hay odio, también hay peleas, acompañamiento, etc. 

El suicidio, tema tabú por deontología periodística en España —donde existe un pacto de ignorarlo— es cada vez mayor entre adolescentes. ¿Cómo concienciamos sobre ello?

No sabía esto sobre el suicidio hasta que salió la novela y mis colegas periodistas me avisaron. La verdad es que me pareció muy absurdo. ¿La lógica cuál es? ¿No hablemos de esto para que no se propague?. Pero la gente se está suicidando, hablando de ello o no. La gente se suicida. Es un tema filosófico que ni siquiera lo hemos inventado en esta época, viene de las raíces de la cultura occidental. El suicidio siempre ha significado algo para la historia de la humanidad. Más que prevenirlo en un sentido aséptico como te previenes de una gripe o cualquier enfermedad, lo primero que tenemos es que revisar las heridas, escucharlas, aceptar que existen, y a lo mejor, a partir de ahí, encontrar algunas herramientas para que la adolescencia no concluya en eso. Aunque no sólo es un asunto de la adolescencia, las personas mayores también lo sufren. En la segunda parte del libro era muy consciente de reflejarlo en Laura, una persona adulta que también dice: “yo ya me quiero morir”. Quería situar ese paralelismo; hay adolescentes y personas mayores a la que se les quita la autonomía para vivir y somos nosotros, los adultos, los que decidimos el mundo y les decimos qué hacer y esto me parece un gran error. Porque nosotros tampoco sabemos qué hacer con nuestras propias vidas. Creo que más que creer que los adolescentes no tienen nada que decir, debemos escucharlos mejor. De ellos va a ser el mundo y tendremos que construirlos con ellos, no decirles qué hacer. ¿Cómo vamos a decirles qué hacer si les decimos que somos unos precarios, que todo es horrible, que no servimos para nada…? Nuestra narrativa pesimista les corta las alas.

“Soy de donde vivo”, afirma una de las voces del libro; que sin embargo siempre se siente extranjera. Me recordó a la canción de Bunbury, “Pero allá donde voy me llaman el extranjero // Donde quiera que estoy, el extranjero me siento”. 

Fíjate que en ese tiempo en la que salió la canción de Bunbury me parecía una canción muy romántica; cómo que daba a entender que el extranjero era un lugar en el que se quiere estar, sin pertenecer a ningún lado. A lo mejor desde su superioridad moral pensaba que era mejor no parecerse a nadie, ¿no? Pero cuando ya vives la extranjería en tus carnes, que además es una etiqueta que te ponen las personas (tu no te la pones) te das cuenta de que hay espacios donde no te permiten entrar y que las personas que abandonastes ya no te dejan estar en el mismo lugar. Esa especie de limbo te genera mucho dolor, pero a la vez tienes unas gafas más nítidas de donde te encuentras. También puedes entender, que es mi apuesta, que te vas construyendo en esos lugares. Y por eso ser de donde eres te permite generar redes de ternura, de afectos, de cuidados, porque de otra forma vas a vivir triste; y porque el ser humano es sociable por naturaleza.     

Da la impresión que el título, su metáfora y su mensaje estaba presente desde un comienzo. ¿Es así? ¿Cómo se te ocurrió esa imagen de las cenizas en la boca?

El título es lo último que salió de la novela. Tardé ocho meses en llegar a este título porque no me gustaba ninguno. Todo me parecía mal. El título lo sugirió Sexto Piso realmente y me convenció. Nunca pensé en ese, tenía algunos en la recámara como Elegía para una isla o Merengue duro. Este último tiene el tema del merengue de Madrid, de lo latinoamericano… 

Pero esa imagen de la ceniza en la boca le salió a la personaja, ni siquiera lo planeé. Empezó a salir cuando lo estaba escribiendo, y cuando después lo revisé, pensé que era lo más lógico. Incluso el conocimiento popular te dice “déjame digerir esto para entenderlo mejor”; creo que parte del dolor y de los miedos tienen que pasar por el estómago. Era una forma simbólica de decir; “estoy sintiéndolo para tener este duelo, procesarlo y seguir adelante”.   

Además de tu perfil como escritora, eres también una activista por un mundo más justo e igualitario. ¿Qué movimientos transformadores ves interesante en la actualidad?

Las plataformas para detener los desahucios son fundamentales. Siempre digo lo mismo; cuando era más joven yo quería hacer la revolución como toda nuestra generación, luego quise ser una feminista pura y abolir todo el patriarcado, y ahora, ya como adulta, que entiendes que no vas a ver el mundo cambiado mientras vivas, creo que la revolución a la que me gustaría que invitaran es a la vivienda, la sanidad y la educación. Vivimos en un país muy aferrado al Estado del Bienestar aunque ya no existe como tal, y parece que nos lo están quitando de las manos y nos estamos quedando muy tranquilos. Eso me asusta muchísimo. 

¿Qué opinas sobre la nueva Ley Trans?

La verdad es que no manejo suficiente información para entender el conflicto. Pero sí te puedo decir que cuando la clase medioalta se opone a algo es porque tiene miedo de perder sus privilegios. Y todas esas leyes que mueven esos privilegios son bienvenidas para mí. Crecí leyendo a teóricas feministas y lo que menos nos importaba era lo que hacíamos con nuestros culos, lo que nos importaba es que nos vieran como personas y pudiéramos ejercer nuestros derechos. ¿Por qué nos va a importar la identidad de las demás personas o su sexualidad? Esas mujeres que están contra las personas trans no saben o no quieren entender que cuando le niegas los derechos a unas personas te lo están negando a ti misma en otros espacios. 

¿Qué lee a día de hoy Brenda Navarro?

Justamente ahora estoy releyendo a Jorge Ibargüengoitia; he participado en muchos círculos de lectura en los que me hablan mucho de mi lenguaje mexicano como si mi literatura latinoamericana se pareciera a Juan Rulfo. Pero yo en realidad siempre quise parecerme a Ibargüengoitia, lo que pasa es que me he reencontrado con un tipo muy machista, pero que muestra un sarcasmo muy mexicano; entonces estoy redescubriendo la mexicanidad. Voy a ver qué sale de ahí para mi literatura porque tampoco me gusta la etiqueta “mexicana”. Yo soy como la personaja de mi novela, soy de donde vivo. 

Diez datos neutrales sobre el audio de Antonio García Ferreras y Villarejo que deberías tener en cuenta

1. El periodista Antonio García Ferreras presentó en su programa Al Rojo Vivo un montaje falso contra Pablo Iglesias y Podemos a sabiendas de que era una ‘noticia’ inconsistente y ‘burda’.

2. García Ferreras habló con el comisario corrupto Villarejo sobre este montaje. Su relación era cercana y venía de lejos. El tono de la conversación denota camaradería y aprecio mutuo. El comisario corrupto es una fuente recurrente. El audio de esta conversación procede del entorno de Alvise Pérez, activista de ultraderecha experto en difundir bulos .

3. Pablo Iglesias y Podemos han sido víctimas de un montaje ilegal que tiene arraigo en el Estado profundo, concretamente en los cuerpos policiales. Se han utilizado recursos públicos y se han valido para ello de varios periodistas interesados con gran relevancia pública como Eduardo Inda, Antonio García Ferreras o Ana Terradillos, entre otros.

4. Los presidentes de Argentina, Chile, Colombia y México, Jean- Luc Mélenchon y otros líderes de la izquierda política, que también han sufrido intentos de lawfare, han mostrado su apoyo público a Podemos y Pablo Iglesias horas después del escándalo de los audios de Villarejo y Ferreras. El presidente de España, el socialista Pedro Sánchez, no ha hecho mención alguna al respecto y, de momento, guarda silencio. Yolanda Díaz, acaba de hacer sus primeras declaraciones

5. Newtral, la autodenominada startup experta en fact-checking y verificación de bulos en ningún momento, hasta la fecha, ha hecho mención a los audios del periodista Antonio García Ferreras y el comisario corrupto Villarejo, a pesar de ser la noticia de la semana y recibir numerosas peticiones por parte de sus lectores. 

6. Ninguna Asociación de la Prensa ha condenado o lamentado públicamente los métodos utilizados por el periodista Antonio García Ferreras en su programa, Al Rojo Vivo, ni ha salido en defensa de la audiencia, la verdad o el interés público.

7. Eduardo Inda sigue sentado en las mesas de debate político como si no hubiera ocurrido nada. El periodista Antonio García Ferreras no ha pedido disculpas a la audiencia ni ha dimitido de sus cargos.

8. Algunas encuestas daban más de 90 escaños a Podemos al tiempo que se cocinaba el montaje policial contra la formación liderada entonces por Pablo Iglesias. Unidas Podemos llegó a obtener 71 diputados en el Congreso, actualmente cuenta con 35 y forma parte del Gobierno de España. 

9. Más de veinte querellas e investigaciones contra Podemos han sido archivadas por su inconsistencia y falta de pruebas en apenas siete años. 

10. El Partido Popular, que ha participado activamente en los entramados contra Podemos de la mano de Villarejo y cuyo presidente viajaba frecuentemente con un narcotraficante, lidera las encuestas a día de hoy, y podría contar, según Gad-3, con un 36% de los votos del electorado. 

¿Por qué ha habido una debacle de la izquierda en Andalucía? 10 claves para entenderlo todo

  1. Cuando en octubre del 2020 se produjo la desagradable y esperpéntica ruptura entre Podemos-IU con los Anticapitalistas de Teresa Rodríguez, traducida en una expulsión del grupo parlamentario de dicha facción, cualquiera que conociera la lógica en términos políticos pudo deducir que aquello garantizaba un mal resultado en las elecciones que estaban al caer. Lo que ha sucedido en Andalucía con las izquierdas no sorprende a nadie; y aunque haya habido una (aparente) tregua ante la opinión pública, ambas formaciones (en sus fundamentos y en lo personal) se odiaban, se odian y se seguirán odiando. El resultado de espolear tanto odio ha sido una estrepitosa y contundente derrota electoral. Todos sabían que iba a suceder pero nadie ha encontrado soluciones por el camino; y nadie lo ha hecho porque han antepuesto su inquina a los intereses de una mayoría andaluza.
  1. Cuando Maria Jesús Montero renunció a liderar una “misión Illa” en Andalucía, el PSOE firmó su renuncia a la batalla electoral. Al igual que en la Comunidad de Madrid, su candidato no ha tenido la más mínima opción de ganar. Juan Espadas era un remedo sureño de Ángel Gabilondo; un candidato aburrido, gris y tirando a conservador. Un profesional de la política que podría haber militado en Ciudadanos e incluso el Partido Popular sin que el electorado se percatara del cambio. Era una candidatura sin un ápice de frescura, herencia suave de Susana Díaz. Espadas reclamó una y otra vez el voto útil sin ofrecer propuestas de izquierdas de calado. Días antes de las votaciones se filtró a los medios una encuesta interna del partido socialista que no daba esperanza alguna al candidato. Imposible mandar un mensaje más nítido a tu electorado; vote usted otra opción.  
  1. En menos de un mes no se prepara una candidatura sólida de izquierdas. Por Andalucía empezó tarde y mal (con Podemos quedándose fuera de los formalismos burocráticos) y lo apostó todo a Inma Nieto, que tenía —y tiene— un gran cartel en San Telmo pero que en el resto de Andalucía era más bien una desconocida. Bastante gente de izquierdas no tenía ni idea de quién era, y aunque se le presumía destreza en la oratoria parlamentaria, en la campaña tampoco fue, digamos, un torrente de carisma. Con sorna, el periodista del Congreso Nacional, Pedro Vallín twitteaba el lunes, “Un liderazgo carismático, todo lo demás no sirve. La organicidad sirve para hacer paellas solidarias y ya”; a lo que podemos añadir, y menos mal que organizaron esas paellas, porque el resultado podría haber sido catastrófico. Sin menospreciar a Nieto, con una trayectoria sólida a sus espaldas, la realidad es tozuda; es probable que, pese a quien le pese y le duela a quien le duela, la opción de Pablo Iglesias, el conocido guardia civil andaluz Juan Antonio Delgado, hubiera reunido más votos. 
  1. Moreno Bonilla se transformó en “Juanma”, el yerno perfecto. Un caballero a la antigua usanza que parecía no haber roto nunca un plato, que jamás subió el tono y que resultaba hasta simpático. Este alter-ego siempre aparecía sonriendo y apenas dejaba hueco en sus carteles para las siglas del Partido Popular, escudriñadas en una esquina, avergonzadas de su pasado. La operación de marketing de los conservadores, tan obvia como efectista, fue un rotundo éxito. 
  1. La doble vara de medir de los andaluces merece una mención. Los andaluces y andaluzas parecen haber perdonado al Partido Popular y olvidado todas sus tropelías o la corrupción sistémica que ha demostrado en los últimos años. Rajoy fue imputado hace bien poco; Fernandez Díaz está en el disparadero por montar una policía judicial paralela al Estado, en Madrid la gestión sanitaria ha sido escandalosa. Nada de eso le ha pasado factura al PP. Tampoco la deriva privatizadora de la Educación y la Sanidad en Andalucía, con el despido de 8.000 sanitarios o el aumento de las aulas concertadas como banderas de Moreno Bonilla. A veces pareciera que al Partido Popular se le perdonase cualquier cosa; como muestra un botón, Antonio Saldaña, alcaldable del PP por Jerez, que condujo borracho en plena pandemia estrellándose contra varios coches, no sólo no dimitió de su cargo, sino que Moreno Bonilla lo premió con un relevante puesto en las listas electorales. Por contra, se le castiga a la izquierda cualquier desliz, incluso las habituales contradicciones ideológicas. El electorado progresista penaliza más duro a sus representantes. 
  1. La abstención ha sido atroz (un 41,23%). Y como Kiko Llaneras apuntaba en twitter, en los barrios de izquierdas la participación se ha desplomado, y ha pasado del 62% al 47% entre 2015 y 2022. En cambio, en los barrios más de derechas la participación ha subido. La llegada anticipada del verano a Andalucía, el hartazgo de un ambiente político crispado y polarizado desde hace años, la depresión del electorado progresista y la ausencia de líderes carismáticos (léase el punto 2 y 3) han mermado las opciones del bloque de izquierdas. Razones para votar había y habrá de sobra, pero para levantar a la gente del sofá hay que agitar el avispero; generar esa “tensión” que demandaba Zapatero.  
  1. Las campañas de la izquierda han sido más reactivas que propositivas, y eso vuelve a penalizar a la izquierda (a la derecha este asunto no le afecta absolutamente nada). Se ha tenido mucho miedo a Vox y a Olona. Demasiado. Sólo Teresa Rodríguez le plantó cara por derecho propio (y lo hizo especialmente bien) y cuando juegas, sólo, a que no crezca la bestia te crece un tercero que no esperabas. Bonilla ha capturado todo el voto útil que no quería a la ultraderecha en el parlamento. Y cabe señalar lo evidente; no eran pocos votos. 
  1. La comunión Podemos-IU-Más País y compañía era necesaria (no podía haber más escisiones), sí, pero fue impostada. Con una falsa sonrisa, en plena Feria de Sevilla y con Yolanda Díaz como arma decisoria definitiva, se consiguió conformar una candidatura a duras penas y a contrarreloj. Por Andalucía olía a cocina desde fuera y, siendo analíticos, no partía precisamente de un proceso de democratización sincero, abierto, claro y/o con “afán de desborde”. Las formas fueron urgentes y cutres, y cutres han sido los resultados. Por no tener, Por Andalucía no tenía ni sus redes sociales actualizadas en tiempo y forma. Por el otro lado de la izquierda, Teresa Rodríguez, que a posteriori (solo a posteriori) ha tendido la mano a “otras fuerzas de izquierdas”, había conformado una candidatura con un grupúsculo de fieles (y algunos andalucistas de antaño), la inercia y el bagaje de haber sido oposición durante años y el andalucismo como slogan. Mirando de reojo el modelo catalán de la CUP, y salvando su notable campaña electoral, antes sólo se le adivinaba resentimiento, salidas de tono y un tufo a folclore identitario-pop, a veces involuntariamente paródico, lejano a las necesidades materiales de nuestras gentes.
  1. A Podemos se le sigue castigando en los medios de comunicación, en la calle y en las tertulias con la misma ferocidad que en sus primeros e inmaculados años; como si, tras despertarnos, el tándem de Pablo Iglesias, Errejón, Echenique, Rodríguez y Monedero siguiera ahí. Es obvio que la campaña de odio ideada por los grandes holdings contra la formación morada ha calado profundamente en la sociedad. La derecha y el PSOE no le darán un respiro hasta que esté bien muerta, como actualmente lo está la marca Ciudadanos. El desgaste a día de hoy es enorme, el viento sopla fuerte y en contra, la implantación territorial es manifiestamente endeble y, por consiguiente, se antoja muy complicado que Podemos reflote. Instintivamente surge la pregunta, ¿refundación o disolución? 

  2. La peor noticia es que lo que en la izquierda llamamos “la calle” (una masa sin etiquetar y líquida capaz de agitar y revolver las mentes para según qué asuntos) está prácticamente desmovilizada. La llegada al Gobierno de Podemos colmó las aspiraciones de parte de este ente social, y las manifestaciones de hoy son puntuales e insuficientes para mantener viva la llama de la izquierda. Los partidos de izquierdas andaluces (aunque es extrapolable) perdieron tanto tiempo en su propio cainismo, en alimentar su vanidad y su endogamia, que abandonaron el pulso popular, a la gente cercana; y en política, cuando un espacio queda libre lo ocupa otro. En este caso, lo ha ocupado mayormente la movilización del descontento de brocha gorda aparejado a la extrema derecha.


    Hoy nos miramos resignados y abatidos, desconfiamos de unos compañeros y compañeras con los que antes, en un tiempo pasado, compartimos pancartas, anhelos y luchas sociales, sabiendo que, tanto ellos como nosotros, y por mucho que nos duela reconocerlo, todavía no hemos tocado fondo.