26 de agosto del 2019
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El conflicto es un hilo conductor en el cine ambientado en Los Balcanes, en aquellas películas de un territorio en el que conviven multitud de lenguas, etnias y comunidades y permanece marcado por las sucesivas guerras que ha sufrido a lo largo de todo el siglo XX. Estas diez películas pueden aportar al espectador una panorámica general, llena de matices, sobre una península fascinante en sí misma, cuyo cine permanece alejado del mainstream precisamente por lo indigesto de las historias que cuenta. Hoy, en La Réplica, reseñamos diez interesantes títulos que ayudan a entender la realidad balcánica de nuestros tiempos.

1. De Mayerling à Sarajevo (Max Ophüls, 1940). Relata los años anteriores al atentado que sufrieron Francisco Fernando de Austria y Sophie Chotek, condesa checa, en Sarajevo y que fue el detonante de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Es una película a la que se le nota el paso del tiempo y que se enmarca en el género de cine de la realeza. Ophüls habla sobre el (caprichoso) azar en los acontecimientos históricos y el choque entre el romance y el poder. Un interesante documento histórico.

2. Before the rain (Milcho Manchevski, 1994). Tres historias entrelazadas, impactantes, dos situadas en la Guerra de los Balcanes y otra en Londres, pero todas conectadas a modo de círculo vicioso. La violencia destruye la esperanza de unos personajes abocados al fracaso. Una película tensa sobre el odio fraticida, la guerra entre etnias y la desesperanza. Obtuvo una nominación en los Oscars a la mejor película extranjera.

3. Underground (Emir Kusturica, 1995). Kusturica es un director sui géneris: es pretendidamente atolondrado, barroco y surrealista. En Underground se sumerge en un tema fascinante como el periodo político en Yugoslavia desde la II Guerra Mundial hasta el conflicto bélico de principios de los noventa. Lo hace de un modo ambicioso, sin dejar respiro al espectador. Durante los 165 minutos de película suceden cosas en la pantalla sin cesar, a modo de película de los hermanos Marx, llevada al terreno político y plagada de simbolismos. Ganó la palma de oro en Cannes en 1995.

4. No mans land (Danis Tanovic, 2001). Un necesario ejercicio antibelicista, esta vez encuadrado en la Guerra de Bosnia. Un relato repleto de ironía, de humor negro, crueldad y crítica al conflicto en todas sus dimensiones. Ninguna parte sale indemne. Tiene reproches para todos: para la infame Serbia, para los bosnios, para los periodistas y para la comunidad internacional. En el recuerdo queda la frase de la reportera: «No hacer nada frente a la crueldad de la guerra es tomar partido». Es una especie de La vaquilla en clave internacional, más indigesta, más cruel si cabe.

5. Sueño de una noche de invierno (Goran Paskaljevic, 2004) habla de la redención, de la diversidad funcional, de las segundas oportunidades, del amor, de los refugiados, de la perversidad de las guerras, del mundo decadente y rudo en el que se convirtió Serbia tras las Guerras de Yugoslavia. Es buena película que podría ser redonda si Paskaljevic rematara mejor un final algo desangelado.

6. Grbavica, el secreto de Esma (Jasmila Zbanic, 2006) es un melodrama costumbrista sobre la mujer, sobre las dificultades de sobrevivir a la guerra y los durísimos traumas que deja en una generación marcada para siempre por el odio y el machismo bélico. Un difícil y muy duro retrato del Sarajevo de la posguerra. Mirjana Karanovic está sencillamente espléndida.

7. Cirkus Columbia (Danis Tanovic, 2010). Melodrama costumbrista con pinceladas de humor que nos sitúa en los prolegómenos de la Guerra de Bosnia. Comienza con un punto de comedia Kusturica-Berlanga y termina en algo mucho más serio, cercano al drama histórico. Relata con ironía y enredo escenarios atroces, que desencadenaron en uno de los capítulos más descarnados de la historia moderna.

8. Un Día Perfecto (Fernando León de Aranoa, 2015). En un lugar sin especificar y en una fecha posterior a la Guerra de los Balcanes, un grupo de trabajadores humanitarios trata de sacar un cadáver de un pozo que obstruye el abastecimiento de agua a localidades cercanas. Una tarea aparentemente sencilla, casi un suceso local, que se vuelve tremendamente complicada en territorio bélico. Mucha ironía, drama, humor negro y frustración en una zona asolada. Una película con muchas aristas, compleja, nada fácil para el espectador, siempre interesante.

9. Bajo el sol (Dalibor Matanic, 2015). Tres romances ambientados en Croacia a lo largo de sucesivas décadas. Relatos conectados por el hecho de que el amor entre un hombre croata y una mujer serbia está de algún modo prohibido ya sea en 1991, en 2001 o en 2011. Utiliza, curiosamente, la misma pareja de actores en los tres relatos, lo que otorga empaque al resultado final. Fracaso, frustración, impotencia y desasosiego en un ambiente no apto para amores cotidianos, los grandes perjudicados de las guerras.

10. Toni Erdmann (Maren Ade, 2016). Jamás se ha visto algo como Toni Erdmann; sui géneris en su máxima expresión, insólita, desconcertante, extraña, involuntariamente triste, por momento hilarante, extravagante, esperpéntica… Desarrollada en Bucarest (no es 100% balcánica, permitan la licencia), la película de Maren Ade, es más que un ensayo sobre el desencanto, una experiencia en sí misma. No deja a nadie indiferente.

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Periodista. Codirector de La Réplica.
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