26 de noviembre del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



La película Nada Más Que La Verdad está basada en el caso real de Judith Miller, periodista del New York Times que pasó 85 días en prisión por negarse a revelar sus fuentes.

La acción se ubica en Washington, donde Miller se enfrenta a una pena de cárcel importante por desvelar el nombre de un agente de la CIA involucrado en un escándalo y ocultar sus fuentes de información, un derecho básico en el ejercicio del periodismo. Por ello, todo el poder perverso del Estado carga sobre una profesional, a la que destrozan a nivel personal y familiar, que solo ejerce el periodismo según el propio código deontológico.

El ejercicio de poder omnímodo, ese que se apoya en frases como “la defensa de la seguridad nacional” o similares, y solo se busca aplastar a quien se pone por delante de aquello que no gusta a aquellas persona importantes, señores que se amparan en su sillón y en su supuesta defensa del orden establecido para avasallar y destruir la disidencia.

En un momento concreto, la periodista encara al duro fiscal, y lo acusa de no ir buscando la verdad sino la aplicación del poder aunque se lleve todo por delante. Los manipuladores del poder se encargan de desprestigiarla acudiendo a los resortes más bajos de una persona. Como no consiguen que se avenga a sus pretensiones, no dudan en acudir a malas artes como difundir una imagen de “mala madre” y, por supuesto, de “mala esposa”, que prefiere mantenerse en la cárcel fuera del cariño de su esposo e hijo con tal de no aclarar el nombre de la fuente de su información periodística. La presión se palpa insoportable.

La defensa que hace su abogado delante de un juzgado alude a lo peligroso que resulta para la sociedad permitir estas prácticas del poder político, donde a medida de que se consienta y acabe imponiéndose con la excusa de las grandes frases, la ciudadanía acabará más acorralada cada día y presa de un monstruo que lo engulle todo: las libertades individuales y colectivas se verán relegadas al cajón del trastos viejos.

Esto es lo grave. Si el periodismo, en concreto, deja de ejercer su función de vigilante y marcador del poder político, éste campeará por sus fueros y hará con los derechos de los ciudadanos algo de lo que acabará mofándose y tachando como algo pasado de moda. En nombre de una supuesta “seguridad ciudadana”, el poder anestesiará la conciencia popular hasta poner en sus manos toda nuestra dignidad.

Y, si el moderno  periodismo se deja arrastrar por este tsunami del poder que lo engulle todo sin ejercer su labor de crítica, de guardián de los derechos ciudadano, entonces se convertirá en lago inocuo, sin prestigio y recluido a reflejar los saraos de los famosos, sus cuitas amatorias y, en definitiva, en un periodismo rosa que a nadie interesa.

Dicen los más pesimistas que vamos camino de esto y que cada día la gente lee menos el periódico, sobre todo el escrito, porque ha perdido mucho interés y porque los periodistas parecen más preocupados de cuidar su puesto de trabajo que de su profesionalidad. Se dejan guiar por los propietarios de los medios y éstos, a su vez, por los intereses económicos, donde la publicidad procedente de las Administraciones Públicas sirven para anestesiar muchas conciencias críticas.

La película en cuestión también me sugiere que los llamados poderes —el legislativo, el ejecutivo y el judicial— lejos de mantener su independencia, cada día parecen más cercanos y amigos, de tal manera que no solo el fiscal sino el juez —aunque según comenta en la película ni su mujer le habla por la actitud de dureza que está manteniendo con la periodista— y los distintos órganos judiciales manifiestan un apoyo casi incondicional a los dictados del poder ejecutivo.

La no revelación de las fuentes informativas (que por otra parte siempre ha sido respetado por la sociedad  como un elemento básico del trabajo del periodista) puede ayudar a que el periodista pueda ser independiente del poder político y así marcar su propio terreno u presentarse ante la sociedad como un instrumento importante de defensa de sus intereses y sus derechos.

Hubo un tiempo en que se hablaba del periodismo como “el cuarto poder”; pero pienso que tampoco tiene que ser eso.

El periodismo es un instrumento de la sociedad para vigilar los posibles desmanes que puede hacer el poder político y, por supuesto, el económico o cualquier otro que pudiera atentar contra la ciudadanía, pues ésta no siempre tiene los instrumentos adecuadas para defenderse. Por eso, los poderes del Estado deben respetar a los profesionales que ejerzan su trabajo con responsabilidad y sentido; y no dedicarse a defenestrarlos y destruirlos, creando un periodismo amarillo y sin garra que a nadie interesa. Y como nos carguemos el reporterismo y el periodismo de investigación, estamos cargándonos a una de las patas básicas de nuestra democracia.

Lo curioso de la película está en el final (OJO SPOILERS) cuando la periodista recuerda como llegó a enterarse de la identidad de la espía a través de la ingenuidad de su propia hija. Los hijos de ambas iban al mismo colegio y en un trayecto con autobús la hija de la espía se sentó a su lado y casi jugando le iba contando que había oído a sus padres discutir sobre la identidad clandestina de su madre y su trabajo. La periodista captó el mensaje que la ingenuidad de la niña le transmitió, que después confirmó sonsacando a otro funcionario de la CIA que se encontró en una fiesta y que andaba un tanto borracho. Eso si, la periodista guardó el secreto de la niña, como le había prometido a costa de sufrir en sus carnes la crueldad de un poder político que, a toda costa deseaba conocer la identidad del confidente que creía que era un personaje de las altas esferas de la CIA y que, en el fondo, no era sino la ingenuidad de una niña pequeña, que había oído a sus padres discutir sobre un tema que ella ni entendía, y que se lo contó a la periodista como un pequeño desahogo a una adulta cercana, a la que pedía discreción.

El guardar secreto no solo supuso la muerte de la madre de la niña —que había caído en desgracia en su Organización y que abandonaron sin pudor— sino el destrozo de la familia de la periodista y el sufrimiento de tanto tiempo en la cárcel, donde entre otras cosas fue víctima de una paliza descomunal.

El mensaje de la película es claro y evidente; ojalá nuestro periodismo no sucumba a las presiones de un poder que, a veces lejos de estar al servicio del pueblo, lo está al de una pequeña minoría que lo ejerce con tanta crueldad que destruye personas, familias e  incluso instituciones. Esa sí que es una incontestable verdad.

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Emilio López Pizarro

Jubilado. Fue periodista durante una breve temporada y funcionario público casi toda la vida. Hombre de bien. Es progenitor de los creadores de La Réplica.
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    3 Réplicas

  1. José Repiso Moyano

    LA VERDAD ENSEÑA AL PUEBLO

    LA VERDAD enseña al pueblo todas las mentiras, males o errores que no se ven; y únicamente porque UNOS han estado “eternamente” interesados en que no se vean.

    Cada MENTIRA que existe socialmente, o sea, que está instalada en la sociedad CONLLEVA millones de beneficios para unos INTERESADOS (aprovechados de rentabilizar más y más tal mentira).

    En el esclavismo, por ejemplo, decir tú que todos somos iguales o hijos de Dios suponía el poner nerviosos a todos los poderes (con sus correspondientes guardias pretorianas y siervos o sirvientes-arrodillados del pueblo).

    Por eso la verdad siempre HA ESTADO PROHIBIDA (aún hoy) y no la permitirán ni la reconocerán porque, los siervos-comprados lamiendo la mierda que dejan atrás las mentiras, no lo permiten; así es, son… muy suyos: usando mis recursos públicos para VETARME y el agua que beben todos para llenarla de mierda-mentiras.Y encima se ponen de santitos. José Repiso Moyano

  2. JOSÉ REPISO MOYANO

    Solo el que quiere la luz… ¡se la merece!
    Solo el que cuida a la verdad porque no le cuelen mentiras, ¡sabe de la verdad!
    Solo el que ayuda (con likes, con sus lecturas o con miles de variadas ayudas) al que desarrolla razón, ¡sabe lo que es ayudar!
    Solo que que no se aísla de la Naturaleza o de la vida, ¡no está corrupto de antivida (o de errores)!
    https://delsentidocritico.blogspot.com/ José Repiso Moyano
    A veces todos los problemas son de INCOMPRENSIÓN de los que van de inteligentes (¡pero éstos nunca comprenden nada!)

  3. José Repiso Moyano

    “TODO ES MENTIRA… EN DONDE SE IMPIDA LA VERDAD”
    TODOS SON RESPONSABLES DE LO QUE DICEN, DEL TERCO NO AYUDAR AL BIEN, DE LO QUE CONSIENTEN Y DE LO QUE HACEN.
    En esta vida tú puedes ACLARAR (no confundir, dar conocimientos correctos) o puedes ENTURBIAR (negar, confundir, desorientar, equivocar) las cosas. Y esto es factible para todos, pues solo necesitan VOLUNTAD (en una dilección). Además la misión de todo CONOCIMIENTO es aclarar lo que significa, o sea, hacer que la gente lo comprenda o, al menos, nunca jamás confundir en definitiva o ser frívolo en esto.
    Por eso, la gran RESPONSABILIDAD del que da una respuesta o un conocimiento es innegable, y esa gran responsabilidad solo puede servir al INTERÉS DE LA VERDAD. Pero algunos ¡no se enteran!, están con sus cadenas de mentiras, en la terquedad de no ver porque no quieren ver o en el error constante. Ahí están, y VETANDO a lo esencial, ¡y nada más! http://luchartieneunsentido.blogspot.com/
    La VERDAD es que estamos hechos de realidad y, si estamos hechos de realidad, no vamos a manifestar antirrealidad, ¡jamás!, esto un tonto lo sabe. Por eso, nunca se puede vetar a nadie, ni a una mujer que no viste las ideas de todas ni a nadie.

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