19 de julio del 2019
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Finalmente, el cantante judío norteamericano Matisyahu actuó el Rototom Sunsplash el pasado sábado tras la polémica que rodeó su recital, en un primer momento cancelado por la organización, luego reprogramado tras echar el muerto a la plataforma BDS País Valenciá. Es de dominio público que Matisyahu ha apoyado en numerosas ocasiones al ejército israelí y al AIPAC, el lobby judío estadounidense que financia militarmente al Estado de Israel. Sus declaraciones anti-Palestina ni son nuevas ni parece que vayan a cambiar. En este sentido, hemos querido traer el debate a La Réplica. ¿Estaba justificada su cancelación previa? ¿Se puede separar la obra del autor? ¿Dónde están los límites de la libertad de expresión? ¿Tiene justificación censurar una obra artística? ¿Cuáles fueron los errores de la dirección del Rototom?. Todo eso lo analizamos de la mano de cuatro firmas de excepción:

Sergi De Diego (Poeta y escritor)

En la pasada edición del Sónar la organización canceló la actuación del productor lituano Ten Walls, tras haber difundido éste unas desafortunadas declaraciones en las que mostraba una despreciable homofobia. La respuesta fue unánime y el músico acabó con todas las fechas de su gira anuladas. No hubo confusión en la terminología utilizada, algo que peligrosamente sí ocurre ahora con el caso Matisyahu en el Festival europeo de Reggae Rototom, un debate en el que se habla de censura y cancelación, de judaísmo y sionismo como (¡por favor!) si se trataran de iguales. Matisyahu es esclavo de sus actos y sus palabras. Acudan a las hemerotecas para conocer de sus actuaciones para recaudar fondos militares o recabar opiniones versadas en favor de acciones militares que han provocado muertes civiles. Las opiniones y los actos de Matisyahu son suficientemente claros y es la organización, cuando duda, quien demuestra no saber a qué juega, vacilando sobre el papel que debe jugar la ética en una programación (la suya) marcada precisamente por un mensaje pacífico que, tras la primera cancelación, motivada por el revuelo generado y no por el reconocimiento del error cometido, tras la ingenua solicitud de posicionamiento al artista (calificativo que, por cierto, nadie ha puesto en duda puesto que no se discute sobre arte, sino sobre otra cosa; y es algo que menciono de soslayo, sólo por aquello del susodicho argumento «ataque a la libertad de expresión» utilizado por los poderes fácticos, a los que la organización, con nula previsión y errática actitud se ha sometido) y tras la posterior nueva readmisión del mismo en el festival, el lugar en el que, decía, la asociación Rototom sitúa su «mensaje de paz« es ahora mismo y más que otra cosa, un eslogan en manos de otros.

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La plataforma BDS País Valenciá se ha manifestado contraria a la actuación de Matisyahu

Gerardo Vilches (Historiador)

Jorge Luis Borges realizó en su vejez declaraciones manifestando simpatía a Videla; H.P. Lovecraft, cuyo aniversario ha sido recientemente celebrado en las redes sociales, era abiertamente racista y misógino. Son sólo dos ejemplos de artistas destacados en su campo con posiciones personales controvertidas o incluso rechazables. Y son también ejemplos que siempre me han hecho pensar que es preciso separar a la persona de su obra en el momento de valorar ésta. Puede que la posición ideológica de Matisyahu sea deleznable; es algo, obviamente, que dependerá de a quién le preguntemos. Desde luego no es la mía. Pero eso no debería significar que debamos censurar, prohibir, una obra en la que, por si fuera poco, no parece que haya hecho nunca apología de dicha postura política.

En todo caso, la cuestión no debería ser ésa, sino, más bien, si es lícito vetar la actuación de un artista por su posición ideológica. Ésa ha sido la manera de actuar de la derecha española durante muchos años. Aún lo es: varias bandas con posturas cercanas a la izquierda abertzale lo saben bien. Por eso, personalmente no me gusta ver ese mismo proceder en la izquierda, ni me gusta que se presione a nadie, sea o no de mi cuerda ideológica, para que firme una declaración política impuesta por un lobby si quiere realizar su trabajo. Las policías del pensamiento me inquietan, vengan de donde vengan, y las causas más justas pueden devenir en caza de brujas si se pierde la perspectiva; el fin no debería justificar los medios. Y para darnos cuenta de hasta qué punto esto es equivocado, basta imaginarse la misma maniobra, pero ejecutada en la dirección política contraria.

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Matisyahu actuó frente a numerosas banderas de Palestina. ¿Justicia poética?

 

Laureano Debat (Periodista y escritor)

– Voy a ponerme a organizar un festival de música tropical. Será en verano, para atraer al turismo que viene a estas costas. Ya tengo el target: un público más o menos bienpensante que odia, en teoría, todo lo que sea de derecha y que trata, en teoría, a todo el mundo por igual.

– Y yo voy a empezar a cantar esa música tropical que tú quieres convertir en festival. He descubierto que mis raíces son milenarias y que su filosofía tiene mucho que ver con la de esa música que a ti te hará ganar millones. Yo también tengo un target, incluso más original que el tuyo.

– Pues no creo ¡eh! Mira que yo voy a dirigirme a un público que no discrimina en absoluto, que desprecia las normas del dinero, que come poca carne y que milita la causa contra la penalización de las plantas.

– Lo veo muy mainstream, pero vale. Negocios son negocios. Lo que yo te digo es que ahora está de moda ser políticamente incorrecto. A la gente le gustan las imposturas malas, no las buenas. Mis letras y mi imagen pública no tendrán absolutamente nada que ver con lo bienpensante, sino más bien al contrario. Seré un cabrón escondido en el disfraz de un sacerdote con guitarra, apoyaré cosas bastante impopulares y hablarán de mi cada día un poco más.

– Pues mal lo tendrás si quieres tocar en mi festival. Es que, entiéndeme, tendré que disfrazar mis apetitos comerciales con una buena relación con ONG’s del ambientillo, hasta fingiré que me dejo aconsejar por ellas para vender más entradas. Les dejaré poner banderas, algunos stands. Eso le encantará a mi target. No lo tomes de manera personal, es lo que tú dices: “negocios son negocios”.

– Mira, te diré lo que va a pasar. Me vas a invitar a tu festival, porque seré muy bueno en lo que haga, pero luego vendrá una organización a decirte que no puede ser que traigas a este tipo que es la reencarnación de Bruno Ganz maquillado y me quitarás la invitación. Pero como esta primera decisión te ha hecho quedar de manera estupenda con la ONG pero fatal con un trozo importante del país, vas a arrepentirte públicamente y volverás a invitarme al grito de “¡no soy antisemita!”. Entonces, yo dejaré mi orgullo para cuando venga el invierno y no pueda hacer tanta caja con los festivales y te diré que sí, que voy, que “al final triunfa la música”.

– ¿Y yo que gano con todo esto?

– ¿Qué ganas? Me haces reír, colega. Ganas publicidad, tráfico, viralidad. El dinero de hoy, vamos.

– Pues, lo intentamos. Total, no hay nada que perder. ¿Tenemos un trato?

– Tenemos un trato.

– Y ¡que triunfe la música!

– Same to you.

Alejandro G. Maldonado (Abogado y escritor)

Visto lo acontecido, parece que a los artistas de Israel se les quiere hacer pasar por el mismo filtro incoherente que a los artistas de un país tan antagónico como Cuba. La cuestión es la siguiente; un artista, si él quiere, hace música protesta o no, pero no entra en política cuando compone sus letras, no creo que haya que instigarle para que dé su opinión por donde haya nacido. Si se mezcla música con política que sea porque así lo quiere el artista. En esta ocasión estoy con Matisyahu; en lo político no estoy con Israel.

 

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    Una Réplica

  1. YulianaVK

    Lo que yo tengo claro es que donde jamás iré, salvo que regalen entrada (Y aún he de penarme si las aceptaría.) es al Rototom!

    Menuda chulería impresentable del sr. director, haciendo las toneladas de estúpidas declaraciones que fue capaz de soltar de principio a fin.

    Y también por incoherente, porque mucho paz y amor [email protected], pero bien que se ha inflado a traer jamaicanos misógonos y homófobos a toneladas, cada año y nunca se les ha pedido la incoherencia q al tonto’l bote del raperillo de 2ª de este año.

    Y por haberle hecho la mayor publicidad posible a ese tío a la vez que la peor jugarreta al sano derecho y libertad al boicott … Porque lo siento en el alma, pero sí que hay que mezclar artistas con política y saber a quién le das tu dinero, porque hoy en día hasta comprar en el súper es política. Así que, a otra parte con la loralina esa de que no hay que tenerlo en cuenta. Todos defendemos aquello en lo que creemos y es muy respetable el creer. Lo que es más o lenos respetables son tanto las causas, como la forma de defenderlas.

    Pues eso, por todo ese despropósito del Rototom 2015, por incoherente, chulo y meapilas, por el cabreo que me ha dado este año y por los muchos años de traer a mafiosillos jamaicanos, yo paso muy lucho de Rototom.

    Cosa que no han hecho como 250.000 fans de postureo Peace&Love y hasta se han llevado a [email protected] [email protected]

    Semos muy de retuit y de lavar los pecados del mundo en las birritas en la terracita. Eso sí, que no le toquen el ocio, ni me compliquen la compra, ni me pidan sacrificios porque la vida ya es bastante dura. O_o
    (Más o menos. ;))

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