06 de diciembre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Nunca antes, al menos desde mediados del siglo pasado, la persona que ha de vender su fuerza de trabajo[1] para vivir asistió a una situación de vulnerabilidad como la actual.

Si bien es cierto que el movimiento obrero ha ido cediendo en silencio y paulatinamente ante el capital por diferentes razones, en la correlación de fuerzas actual, esta debilidad principalmente hay que situarla en el plano de la concienciación.

Desobrerizacion

Durante estos años de declive de la clase obrera, la mayoría de los análisis generales de situación, se desarrollaron en términos que intentaban describir elementos cuantitativos y coyunturales, emergencia de los contratos basuras como producto de las elevadas tasas de desempleado, mini-jobs como complemento de salarios o pensiones, precariado como iniciación en el mundo laboral… y no en base a elementos sustanciales y cualitativos, como el desprestigio del sindicalismo, la exaltación del modelo “emprendedor de éxito” versus obrero cualificado, la imagen falaz de insostenibilidad del trabajo fijo frente a la mal llamada movilidad laboral, la terciarización de las economías frente al sector secundario[2] en los países occidentales, el mundo tecnológico y digital como destructor de empleos… en la actualidad ningún concepto ( al menos que yo conozca) actúa exclusivamente sobre la raíz del problema, esto es, la emergencia de un imaginario de la nueva Clase Media (descrita y reproducida a través de “los grandes medios de comunicación” al servicio del capital) como disolvente de todo matiz, principio y aspiración de la Clase Obrera tradicional.

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El individualismo, la competición, el falaz concepto de libertad y el éxito material en ultima instancia como fin supremo impuesto por el capital, nos han llevado a un mundo del trabajo casi des-regulado, donde la cobertura proteccionista  y estabilizadoras que prestaban los convenios colectivos se ha dinamitado con las ultimas reformas laborales, donde el inmenso ejercito de reserva[3]de las sociedades occidentales hace que la competencia salvaje por el empleo empuje hacia abajo salarios y condiciones laborales a la vez que se repudia a el movimiento sindical como elemento regulador de las relaciones laborales, con todo el mundo de las relaciones en el ámbito laboral se encuentra en plena regresión, donde los muchos son cada día mas débiles y los pocos mas poderosos.

Durante los años de bonanza ser un Working Class[4] estaba pasado de moda, solo era un reducto para minorías, lo “guapo” era ser un “emprendedor[5] exitoso”, con reloj y coche caro, apartamento en la playa o en la sierra, con afición al paddel y a la gomina y con varias líneas de crédito e hipotecas como la clave de bóveda del éxito personal.

Un espejismo que la mayoría hemos vivido. Esto es la Desobrerizacion, la aspiración inculcada por el capital a pertenecer a SU modelo de clase media.


Redención

Fotografiar la realidad del mundo del trabajo no es tarea fácil, aquí y ahora intentare realizar una aproximación general a las consecuencias de la Desobrerizacion y en consecuencia, a la Redención por la que ha de pasar toda persona que necesita vender su fuerza de trabajo[6],

Que los trabajadores españoles ( y occidentales en general) estamos cada vez más indefensos no es una novedad, estamos a merced de los crecientes abusos de muchas empresas, grandes y pequeñas, que nos consideran como trabajadores kleenex, de usar y tirar y en cierta medida, esta situación ha sido consentida por nosotros mismos, y ahora las consecuencias, nos recortan sueldos, nos cambian horarios y no nos quitan horas extras, nos reducen derechos y convierten contratos estables en temporales y precarios.

Protesta Darty

Imagen de Patxi Corral.

El poco empleo ofertado es precario y barato, mucho sin contrato, con sueldos de miseria de hasta 2 euros la hora[7]. Incluso hay empresas que cobran por hacer los trámites de selección a parados, mientras uno de cada cuatro fraudes en Internet son ofertas de empleo falsas[8].

A esta situación hay que sumar el recorte en la inspección de Trabajo y la debilidad de los sindicatos. Con ello, España es el país de Europa con más precariedad laboral, según las estadísticas[9]. Y sobre todo en los dos colectivos que más los sufren: jóvenes  y mujeres. De hecho, en el año 2013, un 92,16 % de los contratos firmados hasta septiembre son temporales[10] y lo peor además es que España es el país europeo donde menos contratos temporales se hacen fijos[11].

España es el país con más crecimiento de los contratos a tiempo parcial[12], pero lo preocupante es que mientras en otros países existen personas que “eligen” trabajar menos tiempo, en España los contratos a tiempo parcial “involuntarios” son el 62% frente al 28% en Europa y al 18% en Alemania. Y son las mujeres españolas las que acaparan el 80% de estos contratos a medias[13].

Existen ingentes formas de precariedad o ingeniería laboral[14], entre ellas, la subcontratación en cadena: personas que trabajan para una gran empresa a través de una, dos o más empresas interpuestas, subcontratistas que contratan en condiciones casi esclavistas, los falsos autónomos, muchos de ellos trabajadores despedidos de una empresa y que trabajan para ella en exclusiva, en régimen de autónomos, pagándose su Seguridad social, sin vacaciones ni extras: arquitectos, periodistas, ingenieros y muchos profesionales de la construcción, del transporte, hostelería, etc. Y que decir de los cientos de miles de becarios, jóvenes que trabajan con o sin contrato, con o sin sueldo, años y años, la mayoría sin cotizar (ahora, tras una sentencia del Supremo, se obliga a muchos a cotizar desde septiembre). Ya en 2012, la Comisión Europea advirtió de la precariedad de los becarios españoles[15].

Becarios

Y luego está el trabajo más precario, el empleo sumergido, que ha crecido con la crisis: se estima que hay entre 1 y 4 millones de empleos sumergidos, cubiertos por parados o por subempleados, la mayoría en la construcción, agricultura, hostelería y comercio, en el trabajo doméstico, entre cuidadores (niños y ancianos)  y en trabajos a domicilio. Pero el último eslabón de la precariedad y de la inmoralidad, son los inmigrantes ilegales, contratados en la calle y llevados en furgonetas a trabajar a fábricas ilegales o al campo, además de estigmatizados por ser unos de los causantes del deterioro de nuestros sistemas de protección social[16].

La redención también pasa por aceptar  salarios a la baja, cuatro de cada diez españoles, más de 15 millones de trabajadores, autónomos, parados y pensionistas ganan menos de 1.000 euros al mes. Y lo peor es que más de la mitad son minieuristas: 8,5 millones de españoles que ganan entre 400 y 860 euros al mes. Los salarios más bajos se dan entre los jóvenes (la mitad ganan menos de 1.000 euros) y las mujeres (ganan un 23% menos que los hombres, según el INE). Y ganan menos los que tienen un contrato temporal (un 32% menos de sueldo que los indefinidos) y un contrato a tiempo parcial (ganan  un tercio menos, incluso por hora: 10,89 € frente a 15,03 €).

Y como complemento, están cayendo las horas extras que se pagan: se han reducido al nivel más bajo de la última década, con una media de menos de media hora el mes (en 2006 era 1 hora al mes por empleado). Eso sí, se han cambiado horarios y se hacen más horas extras gratis, sin cobrarlas: en el cuarto trimestre de 2012 se hicieron 2.630.000 horas extras a la semana sin cobrar, una media de 12 minutos semanales por empleado. Eso son 40 millones de euros que se dejaron de cobrar y, lo peor, 65.750 empleos que no se crearon.

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Trocear el trabajo para que caiga el paro, a cambio de peor empleo y precariedad. Rajoy Style.

 

Unos cobran menos y otros trabajan sin cobrar. Por un lado están los becarios y jóvenes cualificados, que o no cobran o mal cobran, en empleos de baja cualificación: España es el país europeo con más jóvenes sobrecualificados, que ocupan empleos por debajo de su cualificación[17] y por otro los trabajadores de empresas en crisis, como Panrico[18], que decidió no pagar las nóminas para pagar a proveedores o como Balboa[19], ofrecen bajar los sueldos un 20/25% a cambio de no despedir. En otro tipo de empresas, generalmente la pequeña y mediana, la dificultad por pagar las nóminas se debe a que no cobran de otras empresas o de la mismísima Administración, mientras sus empleados deben seguir trabajando para no perder derechos, a la vez que otros trabajadores no cobran porque su empresas está en quiebra o suspensión de pagos y el FOGASA no tiene dinero ni medios (150.000 expedientes pendientes) para pagarles sueldos e indemnizaciones. Y como colofón, aumentan las empresas que ofrecen trabajos sin sueldo, sólo a comisión.

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Dentro del negro panorama de la precariedad, hay sectores que la sufren más. Uno de ellos, el turismo (y sus subsectores, por ejemplo, la Hostelería, la limpieza, etc.), nuestra primera industria, con el 10% del empleo: tiene más temporalidad[20], más trabajo a tiempo parcial[21], más autónomos[22] y un 30% de las inspecciones detectan irregularidades. La última “moda” es la media jornada ficticia: se cobra y se cotiza por 4 horas y se trabajan doce.

La precariedad, además de reducir los ingresos y los derechos laborales, tiene otras consecuencias muy negativas: reduce los derechos futuros (desempleo y pensiones), menos formación, aumento de la siniestralidad laboral (los contratados temporales tienen el doble de accidentes que los fijos en muchos sectores) más estrés y menos salud laboral , con un aumento considerable de los problemas psicológicos y sus derivaciones.

Con esta breve pincelada se apunta, que aunque superemos la crisis, no se va a reducir esta situación porque, con cuatro millones de parados dispuestos a casi todo por trabajar, va a resultar difícil recuperar los derechos y sueldos perdidos por los trabajadores, porque los empresarios siguen exigiendo con los colmillos ensangrentados más “flexibilidad laboral[23]”, por que hemos consentido que nos siga gobernando un gobierno consentidor y propiciador de todo esto y sobre todo, por que hasta que no recuperemos la conciencia de clase y plantemos cara en los tajos, en la cola del paro, en las calles…no recuperemos la dignidad perdida.

… ya hemos hecho acto de redención, ahora toca pelear a la contra, somos los muchos y ellos los pocos…

 

 


[1]K.Marx define Fuerza de Trabajo algo así como, “lo que el obrero vende al capitalista no es su trabajo sino su fuerza de trabajo, es decir, que el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo, al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia”.
[2] Tradicionalmente el movimiento obrero organizado ha estado ligado a las grandes fábricas y a las zonas industriales.
[3] Ejercito Industrial de Reserva es un termino acuñado por K.Marx para describir es necesario para el buen funcionamiento del sistema de producción capitalista y la necesaria acumulación del capital.
[4] Adjetivo peyorativo o/y referencia descriptiva utilizado por ciertas capas sociales. También se puede observar como logo en camisetas utilizadas por jóvenes de grupos de izquierda.
[5] La imagen modélica del emprendedor exitoso, consistió en ser un trabajador por cuenta ajena con salario bajo y  comisiones que crecían proporcionalmente a el volumen de la burbuja, consistía en ser un pequeño empresario con líneas de créditos casi ilimitadas… en un mezcla de abundancia e inconsciencia.
[6] Próximamente intentare reflejar esto con el estudio de un caso particular de desobrerizacion y su redención, la precariedad.
[7] La lucha de clases existe y la estamos perdiendo, Lareplica.es, Antonio Pecellin  26/4/2016.
[8] Europapress, 3/11/2014
[9]  23,1% de todos los contratos, frente al 14,1% en Europa
[10] Según el INE.
[11] 16% frente al 23% en UE o el 41% en Alemania.
[12] Un 33% de los firmados son a tiempo parcial y otro 28,5% por obra y servicio.
[13] Datos obtenidos del informe sobre La precarizacion del mercado de trabajo en España de UGT.
[14] Utilizare este termino, al igual que se utiliza comúnmente el termino Ingeniería Económica o Social, como descripción de algo negativo, o con fines perversos.
[15] 2/7/2012, Publico.es
[16] Mención a  Sami Nair y a sus escritos sobre migraciones.
[17] 33% frente al 21% en la UE.
[18] 23/09/2013, El País
[19] 9/8/2013, Expansión
[20] 32,8% frente a 23,1% de la UE
[21] 28,6% frente a 16,4%
[22] 21,45% frente a 18,16%
[23] Curioso termino para describir la semiesclavitud.

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Antonio Jose Pecellín

Graduado en Ciencias Politicas y Máster en Intervención Social
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