23 de febrero del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Cuando el partido de las tres letras desembarcó en Andalucía hace ahora un año venía con la promesa de iniciar en tierras sureñas la reconquista de su “España viva”.

Recién iniciada de la legislatura las huestes del caudillo Abascal declararon abierta la veda. Primero dirigieron sus objetivos a las víctimas de la violencia machista, a las que amenazan con eliminar sus ayudas; durante la interminable temporada electoral primavera-otoño fueron a por el más vulnerable de los chivos expiatorios que se recuerdan, los menores inmigrantes no acompañados; ahora nos toca el turno a los docentes.

Habitualmente bajo sospecha, el docente, o mejor dicho, el maestro, ya vivió en la historia reciente de España un proceso de depuración magníficamente investigado por Francisco Morente Valero[1] en diferentes monografías. Ese maestro de la escuela republicana, reducto último de la “España de la rabia y de la idea” machadiana, no era el agente propicio para difundir las bondades del flamante nacional-catolicismo.

El docente actual, no solo mero transmisor de los saberes de su disciplina sino también difusor de contenidos transversales, vuelve a estar bajo sospecha. Armados ideológicamente con un concepto devenido en entelequia, como es el de la libertad de elección, convertido a estas alturas en un pelele sobado al gusto del consumidor, y empleando como ariete un nuevo dispositivo represivo, el pin parental, los agentes de la reacción pretenden evitar que el alumnado de la escuela pública adquiera actitudes y valores con los que dar respuesta a los desafíos sociales de la actualidad.

Apenas transcurrido un año desde la conformación del gobierno autonómico que, cual trasunto del alcalde de Amanece que no es poco, tiene al partido de las tres letras como aliado necesario para su existencia, ya tenemos un profesor de un instituto público sentado en el banquillo por desempeñar nada más y nada menos que su trabajo. Con el apoyo explícito de este partido y de la ultracatólica Hazter Oír, los padres de una alumna decidieron denunciar al centro y al tutor de su hija en particular por desarrollar una actividad durante el 25N[2], Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La reacción de la comunidad educativa ha sido abrumadora y no se hizo esperar, haciendo nuestro el lema del movimiento feminista ante las agresiones machistas, “si  tocan a una, nos tocan a todas”.

Sin embargo, más allá del ámbito educativo, es un imperativo que toda la sociedad civil se ponga en pie ante esta oleada reaccionaria que amenaza nuestra convivencia, de lo contrario, como en el poema de Martin Niemöller, mal atribuido a Bertold Brecht, llegará el momento en el que vayan a por ti.



[1]     https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=115040

[2]     https://www.eldiario.es/andalucia/cordoba/educacion-violencia_de_genero-25N-Cordoba-Andalucia_0_975002854.html

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Sara Madrigal Castro

Licenciada en Historia (2006), profesora de Geografía e Historia en Enseñanza Secundaria.
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