12 de diciembre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Tras la publicación de la novela Al resguardo del tilo rojo, el malagueño Alejandro García Maldonado, autor inquieto donde los haya, regresa con un ambicioso y conciso ensayo que traduce a un lenguaje asequible (y de forma resumida) nada más y nada menos que el Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Su finalidad es la de «difundir la lectura y el debate de una de las obras más importantes de los últimos doscientos años para la clase trabajadora». La Transcripción del manifiesto de Maldonado, editada por Letrame, se puede adquirir en esta web, y nos ha incitado a charlar sobre cuestiones acerca del comunismo y sobre la percepción actual de un sistema político del que se habla con más ligereza de la debida.

¿Por qué es necesario traducir a un lenguaje más llano y comprensible el Manifiesto Comunista? ¿Crees que son pocas las personas que realmente se lo han leído?

Existe una actividad teórica en la política que es fundamental y en la que la izquierda, como decía, casi siempre ha fallado estrepitosamente, y no es otra que ser capaz de realizar un diagnóstico político con un lenguaje aclarativo y sencillo. Y un ejemplo personalmente lo encontré en la obra de Gramsci, la cual es difícil o casi imposible de comprender si no se tiene una base ideológica y dialéctica bastante sólida. Yo diría que sí, que hace falta que se lea el Manifiesto. Quienes han leído este ensayo y me lo han hecho saber, sí que me han dicho cosas como ‘no había caído en eso’, o ‘cómo puede ser que esto que está pasando hoy lo dijeran hace casi 200 años’. Su obra es anacrónica aunque algunos de sus oponentes la califiquen de obsoleta.

¿Se habla mucho del comunismo sin conocerlo ni leerlo?

Desde luego, y no es algo que atañe solo al comunismo. Se habla mucho del comunismo sin leer a Marx o a Lenin, también del liberalismo sin leer a John Locke o Montesquieu, del fascismo sin leer a Giovanni Gentile o Oswald Spengler, o del catolicismo sin leer a San Agustín de Hipona o a los maniqueos. Pero el problema, sin desviarme de la pregunta en sí, va un poco más allá. Si se pregunta qué es el comunismo, por lo general la respuesta de calle que obtendrás es que todos tengan lo mismo o que todos cobren igual. Y eso no es el comunismo, ni el socialismo, ni el marxismo. Desde luego que hay detractores que han puesto su empeño en atacarlo teóricamente en libros, como Escohotado o Pío Moa, y en el caso del primero no por estar en contra hoy día, que no en el pasado, le falta razón en aspectos que fundamentadamente critica. También otros tantos escritores han gozado incluso de enormes campañas editoriales ante adefesios de propaganda anticomunista que escupen sobre la verdad de hechos contrastados por historiadores con poca fama de comunistas precisamente. Estos últimos no merecen siquiera ser nombrados, que bastante publicidad les regalan en los medios de comunicación de la Iglesia.

¿Guarda vigor y validez el texto clásico de Marx hoy día?

Lo tiene, y en este ensayo lo que se trata de demostrar es que hasta la persona que más considere que se encuentra a las antípodas del marxismo, se dé cuenta. Porque para darse cuenta cuánto de lejos se está del marxismo, hay que leer el Manifiesto, como para darse cuenta lo lejos que se está de Hitler hay que leer el Mein Kampf. Pocos han conocido y conocen el capitalismo mejor que Marx, y en la lectura del Capital puede salirse de muchas (no todas) dudas sobre su existencia. Hasta el fundador de Goldman Sachs, Marcus Goldman, dijo que para entender el capitalismo primero había que estudiar a Marx.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajo de este libro y por qué crees que ha tenido tantas descargas en las redes?

Me regalaron el Manifiesto Comunista en 2002, en la Feria del Libro de Málaga, de manos de Jose Luis Centella. Desde entonces lo leí más de una vez y siempre le señalaba palabras, subrayaba frases o escribía acepciones. Un día pensé que podría ser buena idea plasmar todas esas anotaciones en un ensayo. Y así surgieron las casi cien páginas de análisis y más de cien citas bibliográficas. En su día en 2013, al concluirlo, el hecho de pedir un solo euro sería la guinda al pastel para todos los que siquiera se dignarían a leerlo. ¿Un trabajo de un centenar de páginas y piensas pedir dinero por él? Habráse visto semejante rojo. Decidí ponerlo en descarga gratuita y perder dinero en publicitarlo, he ahí el porqué de las miles de descargas durante 5 años, hasta que he decidido sacarlo en papel para poder distribuirlo y registrarle un ISBN.

¿Quedan hoy día verdaderos comunistas en un mundo que camina hacia el ultracapitalismo?

Si entendemos como comunistas a personas que son honradas y defensoras de su ideología, desde luego que las hay. Cosa diferente es que los que no pueden ver a los comunistas, quieran que los comunistas, por ser comunistas, no tengan más dinero que el necesario para subsistir, lleven una vida asceta, planten sus verduras en el salón, no vistan con ninguna prenda que lleve botones o contacten con otras personas con señales de humo. Esto último bastante gracioso siendo Kupriánovich el ingeniero soviético que creó el primer teléfono móvil.

¿Por qué arrastra el comunismo un aura peyorativo y cuáles son las causas de que en España tenga poca proyección de masas?

El comunismo ha derramado mucha sangre, y entrar en competición de estadísticas no es el objetivo de este libro ni de la pregunta. De todos es sabida la sangre que todas las ideologías y religiones han derramado a lo largo de la Historia, ¿por qué iba a ser diferente el comunismo? Pero si hablamos de sangre, me tomo la libertad de también recordar la de los casi 20 millones de soviéticos que sacrificaron sus vidas para detener el avance del nazismo. Cifra que por cierto quien trató de empequeñecerla fue el propio Stalin tras la guerra. Si en España tiene poca proyección de masas, no es casual. Durante la dictadura, el único partido activo en clandestinidad fue el Partido Comunista. El PSOE no contó ni con la mitad de capacidad organizativa ni de lucha. Intentó organizarse en la posguerra entre los penales, y su primera Comisión Ejecutiva apenas llegó a los 6 meses con vida en los años 40. En los 50 fueron de nuevo desmantelados y Tomás Centeno asesinado. Sin embargo, tras acabar la dictadura y legalizarse el PCE, quien surge de la nada es el PSOE líder en encuestas, y sobre ello hay un libro interesante: ‘La CIA en España’, del periodista Alfredo Grimaldos, donde se hace un gran trabajo de investigación en torno a Felipe González, Rodolfo Llopis, Nicolás Redondo y en especial el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1974 en Suresnes, Francia. Este renacer del PSOE sucede cuando en primera línea del discurso del eurocomunismo se halla entonces la controvertida figura de Santiago Carrillo, la cual crea un cisma entre los comunistas españoles. Todo esto se da en torno a una época en la que el Partido Comunista Italiano lideraba a los partidos europeos mientras estaba obteniendo los mejores resultados de su Historia, los cuales también se verán apagados mediante la Operación Gladio, de la cual supimos, como siempre, años después, cuando ya a quién le importa.

¿Qué le falta al PCE actual para encandilar?

Personalmente creo que le falta existir con sus siglas. Izquierda Unida surgió en 1986 como resultado de un sector de la sociedad que rechazaba pertenecer a la OTAN. De aquel PCE surgiría el PCPE, de miembros de Izquierda Unida nacería Podemos, y hoy escuchamos hablar de Más País. El PCE debería ser la única fuerza a la izquierda del PSOE que supiera englobar a todas las izquierdas que no crean en el PSOE y su modo de encalar pura derecha económica con pinceladas de mejoras en puntuales medidas sociales.

¿Cuál dirías que es el mejor exponente de comunismo de la historia?

No creo que nadie pueda responder una pregunta tan absoluta. Todo sistema político es humano, y como humano imperfecto. Podría mencionar aspectos positivos que existieron en Cuba, Yugoslavia, Vietnam, Libia, Siria o la Unión Soviética, algunos de ellos sin llegar a autoproclamarse como comunistas y sin embargo siendo medidas en la línea del marxismo. No obstante, la crítica es parte de la sociología literaria del marxismo y también habría que hacer hincapié en lo negativo de sus procesos revolucionarios y post-revolucionarios, luego me cuesta poder responderte hablando solo de lo positivo y lo mejor.

¿Han existido realmente gobiernos puramente comunistas?

No, puesto que ninguna de las repúblicas lograron alcanzarlo. Como decía antes, comunismo no lo entiendo como una ideología. El marxismo sí es una ideología. Comunismo es el nombre con el que Marx y Engels denominaron a la culminación de la misma.

¿Cómo analizas el panorama político español y qué opción ves más cercana a los postulados comunistas?

Hoy día el panorama es bastante complejo para analizar. Diferentes personalismos y egocentrismos solo han conseguido dividir a la izquierda y la derecha, si bien esta última suele tener menos problemas para limar asperezas, nada nuevo. Que la corrupción siga sin producir una reforma penal que castigue con mayor dureza los delitos económicos; que hoy Cataluña se haya convertido en el bufón de la corte periodística para no hablar de pensiones, recortes en Sanidad, Educación, empleo y precariedad… Hay muchos aspectos que mejorar ante los que ningún partido toma el debate, y les baila el agua a los que solo saben sacar la bandera a pasear para reprimir o usan el comodín del inmigrante de Schrödinger. En cuanto a las opciones, no consideraría ni mucho menos comunista a Podemos, pero tampoco creo que sería inteligente pensar que de la noche a la mañana un cambio puede nacer e instaurarse. Hasta el más ligero reformismo, como al de arriba le toca mucho antes que lo que tarda el de abajo en notarlo, es duramente reprimido, y prueba de ello es el acoso y derribo a base de juego sucio que ha existido sobre Podemos y ciertos miembros de su partido, como el propio Pablo Iglesias o Victoria Rosell. Sin ser comunistas, sí son quienes me gustaría que lograsen llegar al gobierno. En cuanto al referente en España, para mí fue y sigue siendo Julio Anguita,

¿Te consideras comunista? ¿Es posible serlo hoy día? ¿Y qué es ser comunista?

El diccionario dice que así se le llama al partidario del comunismo. No he vivido el comunismo en ninguna de las maneras que ha existido, y entre las maneras que ha existido y con las presiones de terceros Estados sobre las repúblicas que se atrevieron a proclamarse como tales, creo que tampoco ha existido una oportunidad libre y soberana de reivindicarlo y tratar de implementar el camino para una posible consecución del mismo. Yo me considero de acuerdo en mucho de lo que he leído de Marx, más allá del Manifiesto, ¿eso me hace ser comunista? Yo diría que no, pero sí diría que me considero marxista. Si es posible serlo hoy día, desde luego en cuanto a la manera de observar las cosas, aunque Marx decía que observar y analizar había sido el trabajo de la filosofía durante toda su vida, cuando de lo que realmente se trata es de transformarlas. Quizás con este ensayo ponga una pequeña piedra para ello, para esa transformación que reivindicaban Marx y Engels, caiga como caiga a quienes se alteran porque sigamos existiendo quienes defendemos su pensamiento.

¿Es el comunismo un modo de vida?

Depende del enfoque de la pregunta y de a lo que quieras hacer referencia. Si te refieres a si es un modo de vida personal, desde luego que no. El comunismo no es algo que puede nacer de uno como si de un don o una iluminación se tratase, puesto que nace de lo colectivo. Por otro lado, hay que tener claro que el comunismo es la última etapa del ideario y la doctrina económica, política y social que emana de los postulados de Marx y Engels. Si te refieres a su intento de implementación tras diferentes revoluciones, ahí sí que dio lugar a un modo de vida en diferentes países del mundo y con diferentes interpretaciones y contextos, tanto positivos como negativos. Pero no se puede extraer de ello que sea un modo de vida. Cosa diferente es preguntarse si es el marxismo un modo de vida. Hay posiciones contrapuestas al alcance de cualquiera que quiera estudiar el marxismo. Entre las que consideraron que el marxismo encaja en la vida cotidiana, destacaría el libro de Agnes Heller, ‘Sociología de la vida cotidiana’. En él, la autora, de marcada influencia hegeliana, trata de fundir la teoría marxista con nociones de la vida diaria, entre otras la historicidad y la intersubjetividad, conceptos que precisan de una lectura previa de Hegel. Agnes parte de que en la vida se produce la interrelación de los seres humanos en la sociedad, y en ella entra a analizar por separados, y a su vez interconectados, los usos y normas, la ideología, el trabajo, la ciencia o el lenguaje social, entre otros elementos. Para ello formula diferentes categorías dialécticas como la particularidad, la genericidad, la individualidad y la socialidad. Es un libro bastante ambicioso y complejo pues trata de englobar toda una ontología social. Este párrafo creo que demuestra algo que el ensayo critica, y es la complejidad del vocabulario explicativo a veces adoptado por politólogos de la izquierda.

Tags: ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies