29 de marzo del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Ser profesora o ser maestro es la profesión más cuestionada del mundo. Nunca escucharemos un «doctor no creo que deba operar así», pero al «no creo que deba enseñar así» estamos acostumbradísimas. Enseñar se ha convertido, por desgracia, en una lucha constante contra muchas de las familias y en un mar de burocracia inabarcable. Y en moneda de cambio y diana de los partidos políticos.

La extrema derecha aprovecha ahora una vez más para atacar y cuestionar a la escuela pública y a su profesorado. Ahora se nos cuestiona, una vez más, que seamos capaces de tratar temas que se salgan estrictamente de las matemáticas, el inglés, la lengua, la historia,o la materia que sea. Como si los contenidos que enseñamos estuvieran aislados de todo lo demás. ¡Qué ingenuos estos seguidores de Vox y del pin parental que creen que la educación que damos puede estar «despolitizada»! Y que con el pin parental podrán elegir que a sus hijos/as no se les explique lo que es el género, la diversidad sexual o las desigualdades sociales. ¿De verdad creen que la educación en valores se limita a un par de charlas al año por parte de entidades externas? Todo es política.

Los valores se transmiten cada día en clase. Cuando una alumna tira algo al suelo y dice «pa eso les pagan a las limpiadoras» y aprovechas para explicar que hay que mantener la clase limpia, que las limpiadoras tienen un trabajo muy duro y unas condiciones laborales muy malas, y ya de paso, qué es eso de las condiciones laborales. Cuando un alumno suelta en clase casi sin pensar «eso es de maricones» y paras la clase para explicarles qué significa esta expresión, qué significa ser maricón, qué es la diversidad sexual. Cuando una alumna pregunta el día después de las elecciones «pero maestra, qué es la izquierda y la derecha? ¡Porque yo no entiendo ná!» Y dedicas el tiempo que sea a explicar qué elecciones existen, qué votamos y para qué sirve eso. O cuando algún alumno quiere hacerse el gracioso y grita «viva Franco» porque lo ha oído por ahí. Entonces explicas quién fue Franco y qué fue la dictadura y quiénes son sus herederos actuales. O cuando una alumna cuenta en una tutoría que su novio le revisa el móvil y cambias lo que tenías preparado para hablar de lo que es el género, la violencia machista y las relaciones. 

Todos estos ejemplos son reales y actuales y los he vivido como docente, y a cualquiera que trabaje diariamente con niños, niñas y adolescentes les sonará. Y así es el día a día de un instituto y de un colegio. Y ningún padre o madre puede decidir sobre esto, ¿nos van a poner un pin para cada día? ¿para cada hora? ¿Saben los defensores del pin parental que la educación afectivo-sexual y en la igualdad de género están recogidas hasta en la peor ley educativa estatal que hemos tenido, la LOMCE, del PP? ¿Saben que sus hijos e hijas ya no estudian como ellos y ellas estudiaron? ¿Son conscientes de que tienen toda la información a la que quieran acceder siempre encima, disponible y en un segundo? ¿Que necesitan capacidad crítica para discernir qué información, de toda esa, es adecuada y cuál no? ¿Qué tipo de charlas creen que organizamos en colegios e institutos? ¿Tienen miedo de que sus niños y niñas les cuestionen algo? ¿O de que sean más libres que ellos/as? ¿O de que la sociedad futura sea mas libre?

Menos mal que la pública está llena de docentes con mucha formación, inteligencia y sobre todo, sensibilidad. Así que no nos limitemos a confiar en que las instituciones se encargarán de todo, de poner un pin parental o de frenarlo. No dejemos de hablarles, de contarles y de contestarles a temas que les interesan por evitar reproches de algunos padres y madres. Todos los niños y niñas tienen derecho a una educación completa, justa, democrática y feminista, tienen derecho a crecer libres y felices, tienen derecho a aprender a relacionarse. Piensen como piensen sus padres y madres. Y ese es uno de nuestros deberes como docentes de la pública, no podemos tener miedo a implicarnos de verdad. Las instituciones tienen su función, así que les pedimos que sean valientes y frenen el desmantelamiento y el cuestionamiento de la pública, pero nosotras tenemos también la nuestra, la de educar, la de luchar día a día, clase a clase, por una sociedad mas justa, libre e igualitaria; tenemos una posición privilegiada para construirla.

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Psicóloga, orientadora educativa, activista social y feminista.

    2 Réplicas

  1. Jose_Galego

    Verdades como puños. Bendito trabajo el que haceis todos los docentes, ya no por lidiar con los crios que al fin y al cabo son eso, chavales a los que hay que formar y explicarle las cosas sino por aguantar a ciertos padres que a veces somos los que mas trabas os ponemos.
    Un saludo de un viejo amigo.

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