17 de octubre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Siendo yo muy pequeño, en casa teníamos un canario llamado Óliver, y aunque apenas recuerdo el color de su plumaje sí tengo muy presente una imagen que motivó algo cercano a una reflexión primigenia acerca de la conducta del animal: el observar cómo abrían la jaula e incluso dejándola en ese estado y retirándonos de la habitación, el pajarito no hacía el más mínimo ademán por salir y buscar la libertad. Muchos años después pude interpretar que criado y crecido entre barrotes y no conociendo otra forma de vida, era incapaz de ansiar algo que le resultaba desconocido: aquel ser no era consciente de sus cadenas. Permítaseme esta breve alegoría para explicar lo que le creo que le sucede al pueblo español, que sigue optando por el inmovilismo aunque le conduzca al más profundo precipicio porque en su fuero interior teme más a lo desconocido que a la caída en sí misma.

Decepción, es la palabra que muchos barruntamos hoy. Que el PP mejore sus resultados por una parte era esperable, debido a la bajada de Ciudadanos ante la llamada al voto útil de la derecha; con todo, que al Partido Popular no le pase factura ni la rampante corrupción ni el mal gobierno es para avergonzarnos como país y como sociedad. La falta de arrojo de mi pueblo y su flagrante acriticidad sólo puede explicarse debido a los efluvios que aún se desprenden del franquismo y a una clara carencia de cultura democrática que nos condenan y dilapidan el futuro de generaciones enteras. Se ha hablado mucho estos días de cómo la generación más adulta castigaba a los jóvenes de Reino Unido, en un alarde de chovinismo y xenofobia, a vivir fuera de la Unión Europea; poco se hablará de que es mayoritariamente ese preciso perfil el que condena a nuestros jóvenes en España a la precariedad y la incerteza más absolutas.

Por otra parte, confieso que en lo personal creí sinceramente en el llamado “sorpasso” al PSOE debido a la pérdida de credibilidad del partido de Pedro Sánchez que –interpretaba yo- se vería aumentada al haber tratado de buscar gobierno con la derecha de Ciudadanos; así como al teorizado auge de Unidos Podemos gracias a la ilusión de las confluencias y a la solidaridad de muchas personas, algunas de ellas de gran peso y de considerable magnetismo público como Garzón, para la consecución de un frente de izquierdas. Creo que el pueblo, soberano como no puede ser de otra manera, se equivoca a pesar de ello, y creo que sólo un resultado con la citada coalición de izquierdas por encima del PSOE que alcanzase la mayoría absoluta sin la necesidad de los nacionalismos nos podría haber sacado del abismo (no por los nacionalismos en sí, sino para evitar una eventual búsqueda de resquicios por parte del PSOE intentando incluir de nuevo a Ciudadanos en un posible pacto para eludir un cambio progresista y de calado). Unidos Podemos debe analizar qué ha ocurrido, por qué la coalición “no ha sumado” y cómo es posible que cerca del 30% de los votantes potenciales de este país sigan sin acudir a las urnas; pero no es menos cierto que sigue siendo la fuerza mayoritaria entre los votantes de menos de 45 años, ergo el cambio de algún modo es inexorable y habrá de llegar. El PSOE se atreve en cierta medida a sacar pecho habiendo agravado el peor resultado de su historia y perdiendo su fuerte: Andalucía, hecho que manifiesta en realidad que el partido es ya un fin en sí mismo y no un medio; también esta plataforma deberá hacer un profundo análisis y abogo especialmente aquí a que lo hagan sus militantes y simpatizantes.

Sea como fuere y sin caer en derrotismos, es cierto que no es cuestión de cargar contra el electorado, sino de convencerlo; pero eso no quita que debamos tener la responsabilidad de decirlo todo, especialmente lo que no gusta. Y lo objetivamente cierto es que ayer el pueblo español se declaró indecente y puso en un pedestal su mediocridad moral, no puede ser de otro modo cuando mira hacia otro lado en temas de corrupción a gran escala (ya no hay engañifas de por medio, es un asunto cuasi tangible). Ayer triunfaron los recortes de la Europa neoliberal, el miedo, la desinformación y la tergiversación. Ganaron la represión y la utilización partidista de las instituciones a todos los niveles. Durante la jornada nuestro pueblo vislumbró un barrote de la jaula que le confina parcialmente deteriorado y, lejos de poner empeño en agitarlo con fuerza para tratar de desbaratar nuestro presidio, apostamos por la quietud y la conformidad que caracterizaban a aquel viejo canario. Como país, colectivamente, no me cabe duda de que nos pasará factura. Como joven con un proyecto vital totalmente en el aire y ante la inhóspita perspectiva que nos depara, siento rabia y pena a niveles inconcebibles.

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Mario Siles García

Ingeniero, escritor, pintor por hobbie y activista por necesidad. En definitiva, un hombre renacentista que aúlla desubicado en plena era de la especialización.
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    2 Réplicas

  1. Ignasi

    Yo nací en la dictadura. Viví la transición y pertenezco a la generación que os está jodiendo el futuro.
    Tienes toda la razón. Estoy totalmente de acuerdo con lo que expones. Y también estoy cabreado y rabioso.
    Ignacio

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