20 de agosto del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Nacho Carretero (A Coruña, 1981) es nuestro Saviano particular. La “Gomorra ibérica”, que no tiene nada que envidiarle a la novela que le levantó las faldas a la camorra y puso precio a la cabeza del escritor napolitano, se llama Fariña y salió ayer a la venta gracias a Libros del KO. Un repaso al génesis del narcotráfico en Galicia, de cómo enraíza en el estraperlo del siglo pasado con nuestros vecinos portugueses a consecuencia de la miseria de posguerra. De la gasolina, los alimentos –incluso las personas- o la chatarra al tabaco, del tabaco al hachís, y de ahí el gran salto a los fardos de farlopa… y los carteles colombianos, las fianzas humanas, los ajustes de cuentas, los clanes, las redadas, el dinero a espuertas, la violencia y las muertes. Un intrincado campo de juego para estrategas sin escrúpulos al que, dicen, la prensa ya no presta tanta atención como antaño.

Fariña, un espléndido ejercicio periodístico compuesto por testimonios absolutamente reveladores, se centra en la época dorada del narcotráfico en Galicia –los años 80 y 90-, al tiempo que constituye una voz que denuncia que éste pervive hoy, aunque ya no sea lo que fue, y describe cómo es la narcocultura heredada. No en vano termina con la rotunda sentencia: no se debe olvidar lo que todavía no ha terminado. El estigma de esa marea blanca que emponzoñó a una generación y regó de dinero fácil el litoral gallego se extendió gracias a la aceptación social, la indiferencia y connivencia política y de las fuerzas de seguridad. La Operación Nécora, que se inició en 1990 bajo las órdenes de Baltasar Garzón, fue el aldabonazo que encendió la alarma social; el primer golpe antidroga en España. Hasta entonces, lo que pasaba en Galicia se quedaba en Galicia. Aunque suene a tópico trillado, literalmente era así: la llegada masiva de droga, que no hacía tanto ruido fuera de la comunidad gallega, era algo rutinario, tolerado y asimilado entre vecinos y autoridades. Los amenazantes alijos que llegaban a las costas como pájaros de mal agüero eran, a la postre, dinero que desembarcaba en manos expertas, ya hechas a una tradición de trapicheos con mucha raigambre. La triste perogrullada lógica es que el tráfico de droga era posible porque convenía.

Farina

No está de más recordar, como hace Carretero, que hasta 1982 ni siquiera existía la ley que contempla el simple contrabando. En un contexto de vacío legal como este, la justicia no hacía sino dar palos de ciego. El enemigo era casi invisible. Demasiado rápido. Y demasiado bueno. La necesidad de perseguir a los capos gallegos -que rápidamente establecieron lazos fraternales con los carteles colombianos- de un modo masivo y coordinado no se habría visto impulsada sin la asociación Érguete (“Levántate”), aún activa en la actualidad y compuesta sobre todo por madres de jóvenes que cayeron en las garras de las drogas –muchos de ellos encontraron la muerte en ellas-. Érguete supuso la toma de consciencia popular, la declaración de guerra ciudadana contra los grandes capos. Las madres rotas de dolor, con el enemigo instalado en sus casas, forman parte del pasaje de Fariña que, quizá, más emociona. Y es que por encima de los datos y las estadísticas, el factor humano –las historias, los rostros detrás del drama- es lo que nos sigue impactando.

Obcecados, resistentes, huidizos y listos como pocos, los capos que financiaban partidos políticos y se exhibían ostentosamente a la luz del día saltaban de redada en redada, caían, se reorganizaban, legaban su blanca herencia a familiares o allegados y volvían al negocio con métodos más sofisticados, como el de las planeadoras a principios de los 2000. Por estas páginas desfilan todos los negociantes: Laureano Oubiña, “Sito Miñanco”, Marcial Dorado… y decenas de clanes: “Os Lulús”, “Os Mulos”, “Os Piturros”, “Los Charlines”… A día de hoy, la potente red sigue facilitando el acceso de veneno blanco a Europa. Galicia no es –y nunca fue- la única entrada de droga al continente, pero sí constituye una gran puerta que jamás se ha cerrado.

Y hay más, mucho más que descubrir en este fabuloso libro de calidad impecable que documenta una época brutalmente oscura. Fariña es de lectura obligada. Nacho Carretero y Manuel Jabois presentan el libro mañana martes en Madrid y el 8 de octubre en A Coruña.

 

*La imagen de portada es de eldiario.es

The following two tabs change content below.
Avatar

Rocío Martínez

Periodista freelance, escritora, técnico audiovisual. Formándose como psicóloga. Ha formado parte de El Mundo, Tercera Información, El Mostrador, Harper's Bazaar o Showrunner, entre otros.
Tags: , , , , , , , , , , ,

    2 Réplicas

  1. Pingback: Newsletter Corsaria 23: guerra, cine y álbumes ilustrados

  2. Pingback: Fariña, en la cúspide de la ficción española - La Réplica

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies