16 de julio del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Era inevitable que iba a leer La Librería Quemada, de Sergio Galarza, con ojos de creador. Y es que si en Yo, precario intenté hablar de la crisis en el mercado laboral desde el “yo” más puro y desde el precario más precario, la obra editada por Candaya  desmenuza un gremio completo narrando su decaimiento, el gremio de los libreros de La Gran Librería, y construye a través de ellos una provocadora novela sobre la crisis del mercado laboral, el abandono de la cultura y la ausencia de ética y solidaridad de las marionetas de la sociedad capitalista.

A través de diversos personajes, uno lee el día a día de esta Librería entre los pisotones de Olga Labordeta por el pasillo -la sheriff del condado que a dedazo liquida a los empleados-, las malas artes de un sindicato pasivo (Comité Defensor) que sólo ansían garantizar sus puestos de trabajo, los rumores de despido, los correveidile de pasillos y las burlas de un microuniverso inmerso aún en el desconcierto. Un retrato tan crítico con los de arriba como con los de abajo. Un retrato milimétrico gracias a la otra profesión de Galarza, librero. Aquí todo lo que leemos es con conocimiento de causa.

Y es que detrás de la denuncia de las prácticas laborales de las grandes empresas, de la mercantilización cultural, de los sindicatos que siempre están a “otra cosa”, de la competición interna, subyace una segunda lectura tremenda, menos obvia pero más reconocible, la del fracaso del ser humano contemporáneo. Almas vacías en una carcasa robótica entregada al trabajo. Es curioso que en un entorno como el que relata Galarza, no se hablen de actividades culturales, de charlas, de clubs de lectura o de cuentacuentos, por poner algunos ejemplos, se habla de ventas, de reestructuraciones, de despidos y de eficiencia laboral. Y es que ante esas estamos, ante la sustitución de un discurso por otro, que está relegando el espíritu de las antiguas librerías al ámbito del librero de barrio y sufridor autónomo.

Todos los personajes de La Librería Quemada soportan una gran insatisfacción (publicar una novela sobre Vallejo, tener pareja, la maternidad o dejar a su mujer), tienen necesidad de afecto o de reconocimiento y sueñan con un mañana mejor, mientras se les va la vida hundidos en la zozobra. Y ahí es donde Galarza exhibe su gran capacidad narrativa, articulando historias humanas que van minando la moral del lector hasta acabar, más que quemado, chamuscado. La realidad debería ser algo muy diferente a esta novela. Y no lo es.

Bracket Cultura nos cede este estupendo vídeo, de la presentación que tuvo lugar en Barcelona el 11 de Noviembre en la librería Laie.

 

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Javier López Menacho
Escritor. Comunicación digital. Sus cinco libros: Yo, precario, Hijos del Sur, SOS, 25 casos para superar una crisis de reputación digital, El profeta y Yo, charnego. Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, cofundó La Réplica, periodismo incómodo.
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