25 de junio del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Han pasado casi dos semanas de las elecciones municipales y lo que más he oído ha sido: “Tienen que hacer autocrítica”. Es curioso, porque siempre que escucho la palabra ‘tienen’, nunca ‘tenemos’. Le exigimos a los contrarios que se flagelen públicamente para así poder regodearnos en su dolor y ocultar el nuestro, que es el que verdaderamente nos hace infelices.

He decidido autoanalizarme. Me he dado cuenta que a lo largo de mi vida, que ya es larga, me he equivocado bastante más que he acertado y pienso que a todos nos pasa lo mismo, bueno, ¡a todos no!, hay una especie entre los seres humanos que nunca toman decisiones, que se van dejando llevar para luego culpar al otro de estar equivocado, y que él se vio arrastrado por las circunstancias.

Para poder criticar con fundamentos a cualquier organización es recomendable estar dentro. Luego están los que sin militar nunca se permiten criticar todo y sentar cátedra, que tienen todo el derecho a  ejercer la libertad de expresión, algo que le permite la Constitución, pero que hablan gratuitamente sin pensar en el daño que se hace cuando se juzga sin tener conocimientos. De hecho, cada día en este país vemos una justicia más injusta, que no es que sea ciega sino que cierra los ojos dependiendo de quien o quienes se tenga que juzgar.

Hay otra cuestión, que es la ideología que vamos forjando en nuestra vida y que va a influir en todas las decisiones que tomemos, por ejemplo: me he dado cuenta que no soy imparcial en las cosas que me importan, solo lo soy cuando lo que tengo que valorar no me importa nada. Lo que me importa lo someto automáticamente a mis principios y justifico cosas que para otros son injustificables, por ejemplo:

Quien ocupa una vivienda lo hace porque no va a vivir en la calle.

Quien no tiene trabajo, tiene derecho a una renta básica, pues no puede ser que haya más de tres millones de españoles que sean unos vagos.

Solo son dos ejemplos de mi no imparcialidad, pues luego llegan los que defienden a los propietarios de las viviendas vacías, aunque sean fondos buitres que solo pretendan especular. Y quien diga que «el que no tiene trabajo es porque no quiere» quizás sea porque él está trabajando doce horas aunque este dado de alta dos, y seguramente a sus hijos no le falte de nada.

Cuando comento o critico organizaciones, sé que no dejo a nadie indiferente. Suelo ser muy crítico con las organizaciones en la que he militado y normalmente he salido de ellas no por una razón, sino por bastantes razones y variadas, y por haber intentado manifestar mis quejas una y otra vez y no ser escuchado. Eso no ha hecho que me vaya a mi casa y desde la trinchera de la seguridad y el confort de mi sofá me dedique a impartir lesiones de honestidad y a exigirles a los demás que hagan autocrítica, sino que he buscado otras organizaciones  para seguir mi militancia a favor de los más desfavorecidos. Y exigirme a mí mismo que esto no es una carrera de la que solo voy a estar mientras tenga recompensa, que esto es algo que nace de mí, y mientras pueda, seguiré haciendo las cosas que he hecho. Lo que dejo claro es que serán sin imparcialidad, pues estoy educado para defender a los más débiles.

Así que lo siento.

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Manolo Fernández

Representante ciudadano. Activista contrapoder. Concejal de Ganemos Jerez.
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