15 de octubre del 2019
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El Banco de España, con esa entrañable sensibilidad suya, insiste en su último poemario oficial en la necesidad de bajar las pensiones y alargar la edad de jubilación. Ya no se puede esperar más. España no puede.

Alerta también del hispánico vicio del dispendio, que ya nos hundió en una crisis de la que Mariano logró rescatarnos, ¿se acuerdan? Y parece que no escarmentamos: en cuanto tintinea el monedero, nos tiramos a la tienda a comprar anchoas, vino y mortadela con aceitunas. En un mortuorio poema titulado “Mutualización de riesgos económicos y fiscales”, el autor alerta de que las familias pobres vuelven a vivir por encima de sus posibilidades, así que los pensionistas y currantes que el domingo votaron políticas neoliberales estarán hoy tocando palmas con las orejas, y con razón. Yo me alegro por ellos.

El poemario del Banco de España, que siendo tan intuitivo y original no se explica la falta de ahorro familiar -¿qué pasa aquí que nadie ingresa en las cartillas?- me obliga a dos preguntas. Una: ¿Se han crecido las élites económicas con los resultados electorales? Dos: ¿Planean, por nuestro bien, saquearnos de nuevo para rescatarnos de otra crisis? Lo ignoro, quién sabe lo que pasa por la mente de un psicópata, qué aterradores complejos habitan su inconsciente y azuzan sus cavilaciones.

Una cosa es segura: nos suben el salario mínimo y la pensión y nos creemos Amancio Ortega. ¡Hala, a vivir que son dos días! ¡La vie en rose! ¡Viva el altruismo! A donar litronas a los colegas, que curan la depresión; a dar chocolate a los niños, que calma la ansiedad; a regalar babuchas a la parienta, que relajan los pies… Y luego no hay dinero para el banco. No, no se puede ser tan altruista, Amancio Ortega solo hay uno y desgraciaos millones, y por España hay que mirar, que es muy frágil y se parte con nada.

Y tengo otra pregunta: ¿Serán capaces las hordas rojas –históricamente culpables de toda ruina y anarquía-, de sobreponerse al despilfarro y contener su gula, de llevar al banco algún ahorro para su vejez antes de reventar comiendo? También lo ignoro, pero me temo lo peor. Por culpa de ellos tendremos que jubilarnos a los ochenta, recortar las pensiones y seguramente emprender otra reforma laboral. Y cuanto antes mejor. Qué le vamos a hacer, España es lo primero.

Echo de menos, no obstante, algún poema hablando del incierto destino de los 60.000 millones de euros de vellón que las familias pobres prestaron a los bancos por encima de sus posibilidades. El poemario del Banco de España no dedica ni un verso al asunto. Ni uno. ¿Falta inspiración o vergüenza?

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Jose Antonio Illanes

José Antonio Illanes es escritor. Trabaja en la multinacional Red Bee Media como subtitulador para sordos y audiodescriptor para ciegos. Acumula multitud de premios en el campo de la narrativa: Gustavo Adolfo Bécquer, Alberto Lista, Malela Ramos, Ciudad de San Sebastián, De Buenafuente, Gabriel Miró, La Felguera, Tomás Fermín de Arteta... Es autor de "Historias de cualquier alma", "La trastienda de la memoria" y "El azor y la zura", premio de novela Malela Ramos. Es colaborador de la revista cultural Atalaya y ahora de La Réplica.
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