15 de octubre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Tenga claro un concepto: en política no existen los finales felices salvo para la élite, a la que usted no pertenece, créame, aunque cobre un sueldo fijo o sea propietario de una frutería o de un pisito en la playa. Desengáñese: usted siempre será plebe, capite censi, vulgo corriente y moliente.

Quienes pensaron que la serie “Juego de Tronos” tendría un final feliz, también vivían, como usted, en los mundos de Yupi.

¿Vio usted la serie? ¿Tampoco le gustaron los últimos capítulos? ¿No? Pues espere a ver la última temporada de “Maniobras orquestales en Poniente”, ese culebrón tan de moda en el que usted votó, o no, el domingo. Está al caer. Si su corazón está con la chusma roja, vaya poniéndose en lo peor porque en política -y menos para el populus romanus-, no existen los finales felices.

Todas las historias –a veces también la historia- las escriben guionistas, gente sagaz y sin escrúpulos, dispuesta a regir destinos, reorientar tramas, diseñar espacios, consumar ficciones y realidades. En “Maniobras orquestales en Poniente” usted no es el guionista, aunque haya soñado y hasta creído un final idílico y justo –que seguramente merezca- donde los protagonistas y usted mismo fueron felices y comieron perdices frente a un horizonte de esperanzas. No, los guionistas de esta serie no están por la labor, y me atrevo a hacerle spoiler, lo siento.

La serie no acabará, como usted quería, con dos camaradas en un despacho, brindando junto a un trono compartido, emocionados tras aprobar ventajosos parabienes para el pueblo humilde mientras suena de fondo la Internacional Socialista y el clamor de los aplausos entra por una entreabierta ventana de visillos blancos mecidos por la brisa. No. Ya le digo, ese no es el plan de los guionistas.

El plan es que el guapo de Peter Lannister, el Matapeperos –en la serie no manda él sino los guionistas-, se reparta pequeños tronillos de Poniente con el delegado comercial del Banco de Hierro, ese pusilánime patriotero veleta representante y valedor de las élites. Ya saben: “Exta sí, exta no, esta me gusta, me la como yo”. Por supuesto, tras obligatorias tensiones inyectadas en la trama para darle credibilidad a la serie. Peter Lannister el Matapeperos se sentará en el Trono de Hierro solo, sin el rey loco, y con el apoyo implícito del delegado comercial en Poniente del Banco de Hierro. Todo, naturalmente, por el bien del indivisible reino.

No hay final feliz en política, y menos para las mayorías. Lo siento. Hasta dentro de cuatro años no es la siguiente temporada de esta plúmbea serie y puedo adelantarle que los guionistas habrán ejecutado por el camino -sobra tiempo, medios y fuego valirio-, a muchos de sus personajes favoritos, precisamente aquellos en los que usted tenía más esperanzas. Demasiado están durando.

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Jose Antonio Illanes

José Antonio Illanes es escritor. Trabaja en la multinacional Red Bee Media como subtitulador para sordos y audiodescriptor para ciegos. Acumula multitud de premios en el campo de la narrativa: Gustavo Adolfo Bécquer, Alberto Lista, Malela Ramos, Ciudad de San Sebastián, De Buenafuente, Gabriel Miró, La Felguera, Tomás Fermín de Arteta... Es autor de "Historias de cualquier alma", "La trastienda de la memoria" y "El azor y la zura", premio de novela Malela Ramos. Es colaborador de la revista cultural Atalaya y ahora de La Réplica.
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